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Diario de Ibiza

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Lucía Perán Alcázar

No soy alemana

Con sus imperfecciones o aspectos menos perfectos, me quedo con España. Las señales no engañan, soy afortunada de haber nacido en este país imperfecto. Supongo que para quienes andan constantemente buscando la perfección debe ser un problema haber nacido aquí, pero no se agoten buscando fórmulas transformadoras; este país es y seguirá siendo de palicos en los andamios, barro en la superficie y cañas que soplan ínfimos hilos de oxígeno. Somos de una tierra conformista que siempre anda a medio despegar y de la que se subraya más lo del vecino que lo que realmente ocurre de portales hacia adentro. Andamos de puntillas evitando ser vistos cuando cometemos errores y pisamos fuerte, con tacones, cuando el error es de otros. Por supuesto nadie dice nada y la queja llega antes a la barra del bar de la esquina que al ministerio competente. Somos de España, me gusta ser española y no me importa albergar en la mochila algún que otro resquicio de culpabilidad por pertenecer a una sociedad a media mecha.

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