Opinión

La industria de defensa de la riqueza

Están por un lado los muy ricos, los supermillonarios y está, por otro, a su servicio exclusivo de todos ellos una eficiente industria dedicada día y noche a la defensa de sus patrimonios. Se trata de una coalición global de gestores de patrimonio, abogados, asesores fiscales, contables y demás profesionales que, mediante trusts, cuentas offshore, empresas fantasma y demás instrumentos de evasión fiscal se dedican a ocultar la riqueza de sus clientes al respectivo fisco. Es como tener a alguien que le limpia a uno semanalmente la piscina, comenta Chuck Collins, él mismo de familia millonaria, pero que un día decidió renunciar a todos sus privilegios.

Collins es autor del libro titulado ‘Los acaparadores de riqueza: cómo los multimillonarios pagan millones para ocultar billones’ (1). Quienes trabajan en esa industria de la defensa de la riqueza, como él la llama, son como los «mayordomos financieros» de los superricos, a quienes ayudan a burlar al fisco y a evitar también que paguen sus herederos. Operan a través de clubs, de redes sociales, siempre a muy alto nivel y entre bastidores. No llegarán a ser en ningún caso nunca tan ricos como los clientes a quienes tan diligentemente sirven, pero pueden considerarse bien pagados. ¿Cómo van a luchar, por otro lado, muchos de quienes nos gobiernan contra un sistema del que son los principales beneficiarios, como demuestran algunos de los nombres que han salido ahora a la luz en los papeles de Pandora?

Hay entre ellos presidentes y expresidentes latinoamericanos o africanos, jefes de Gobierno y exprimeros ministros europeos, déspotas y oligarcas de las repúblicas sucesoras de la URSS, así como monarcas de Oriente Medio.

Algunas de las empresas fantasmas que se utilizan para la elusión y evasión fiscal están situadas en pequeñas islas, ya sea del Caribe o del canal de la Mancha, casi todas ellas británicas. Pero hay países centroamericanos como Panamá o incluso de la Unión Europea que también se prestan a ello. Y lo mismo ocurre con Estados Unidos. Según revelan los papeles de Pandora, multimillonarios mexicanos han recurrido a un mismo bufete panameño así como a trusts en las islas Vírgenes británicas para hacerse con propiedades inmobiliarias en EEUU.

Algunos de los multimillonarios evasores han sido acusados en sus países de graves violaciones de la legislación laboral o de delitos de tipo fiscal. Está, por ejemplo, el caso de Horst Happel, el rey brasileño del zumo de naranja, multado en su país en 2016 con 88 millones de dólares por pagar salarios de miseria a sus trabajadores. O el del mientras tanto fallecido exvicepresidente dominicano Carlos Alfredo Miguel Morales Troncoso, dueño de una empresa llamada Central Romana, acusado, a su vez, de violaciones de los derechos humanos. Este político creó en las Bahamas un trust a nombre de sus hijas, trust que, tras su fallecimiento, se mudó a Dakota del Sur, en EEUU.

Y es un hecho más o menos conocido que hay varios Estados norteamericanos con jurisdicciones tan opacas como las caribeñas o incluso algunas europeas.

Se habla siempre de Delaware, con 35 trusts allí registrados, pero el primer lugar de la lista lo ocupa Dakota del Sur, con 81 trusts, seguido de Florida (37), Delaware (35), Texas (24) y Nevada (14). Los superricos tienen efectivamente dónde elegir.

(1) ‘The Wealth Hoarders: How

Billionares Pay Millions to Hide Trillions’ (Edit. Wiley and Sons).

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