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Lopez-Romero,-Josemi

El valor de las discotecas

Como dijo el jueves el director insular de Turismo, Juan Miguel Costa, durante la mesa redonda en la que se analizó qué pasará con nuestra principal industria en 2022, esta temporada «hemos salvado los muebles». Y poco más. Las Pitiusas han dejado de ingresar alrededor de 1.300 millones de euros este verano, las pernoctaciones han caído a la mitad, una cuarta parte de los hoteles permanecieron cerrados y en plena canícula había 9.200 puestos de trabajo menos que antes de que estallara la pandemia. Es cierto que muchos negocios han tenido una buena temporada, aunque no son pocos los que han pasado este trance estival con unas plantillas escuálidas. Dos factores han contribuido a que nuestra economía vaya aún a medio gas: que han venido muchos menos británicos (nuestro principal mercado y el que más gasta) que habitualmente y que las discotecas han permanecido cerradas. Demonizar al sector del ocio nocturno es un grave error: de él dependen muchísimas familias de las Pitiusas, pero también las arcas de estas islas. Como dijo Costa en ese encuentro, es «nuestro producto estrella mundial», un negocio que, dadas sus tarifas, tiene clientes con alto poder adquisitivo, nada que ver con los hooligans de hace 30 años. Es cierto que ya no abren o cierran temporadas, pero su importancia es indiscutible para nuestra economía.

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