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Martín,-Cristina-v2

Pateras en busca de un futuro

Cómo debe de estar de desesperada una madre para subirse a una barquita con sus hijos y lanzarse a una aventura incierta, en la que el inmenso mar puede ser su tumba, sin saber qué les espera cuando, si tienen suerte, mucha suerte, logren tocar tierra. Preferir el riesgo de sufrir todo tipo de penalidades, incluso de perder la vida, a quedarse en el lugar de origen es lo que mueve a las decenas de migrantes que arriban casi a diario a las islas, paso previo a la llegada a la mágica Europa; esa Europa de los sueños y las oportunidades que en realidad sólo existe en algunas películas y programas de televisión y en la imaginación de quienes anhelan un futuro mejor. El buen tiempo nos trae una patera tras otra, cargadas de personas que tienen nombres, apellidos, familias, objetivos, ilusiones. Hubo un tiempo en el que los viajes, impulsados por el terror a la represión, fueron al revés, desde estas islas hasta el norte de África, también en barquitas, también con la idea de un futuro mejor como amuleto para desafiar a la muerte en el mar. No deberíamos olvidar ese pasado no tan lejano en el que éramos nosotros los que nos subíamos a las pateras en busca de un futuro.

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