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valentin villagrasa

Desde la Mola

Valentín Villagrasa

Ignorancia

Las discusiones estériles terminan siempre en enfados personales que te hacen reflexionar sobre actitudes maximalistas e intransigentes a las que de nada sirven los argumentos sólidos o el racionalismo más básico. Si me preguntan por qué. La única respuesta es la fe en aquello que creemos por encima de la razón más evidente o la ignorancia voluntarista que rechaza cualquier información que no queremos procesar porque va en contra de nuestro criterio por muy equivocado que esté.

Llevamos (no me los hagan contar) muertos, millones de contagiados, millones de vacunados, millones y millones de afectados económicamente por una pandemia a la que algunos niegan por principio. La achacan a una sociedad enferma (no voy a negarles una parte de razón, aunque mínima) a la voluntad de negocio de las farmacéuticas, a los sistemas de control del individuo por parte de los gobiernos y muchos etcéteras que hemos venido oyendo (Miguel Bosé uno más). Son esos negacionistas de la realidad más evidente y que se niegan por principio a tomar las medidas necesarias para evitar el contagio personal (me importa un bledo su salud) aunque empieza a importarme en el momento que su actitud puede afectar directamente a la salud de los demás. Es en ese punto donde quienes seguimos creyendo en la ciencia como salvaguarda de nuestra calidad de vida (sigo fiel a los Buenaventura Clotet que luchan contra esta pandemia) debemos ser vehementes en la defensa de la libertad colectiva frente a quienes, desde la ignorancia voluntaria, basándose en una mal entendida libertad individual, tratan de escapar de las medidas sanitarias para combatir el virus. Nadie puede negarles su derecho a no vacunarse por las razones que sean. Pero el resto de los mortales tenemos el mismo derecho a aislarlos socialmente para evitar males mayores y defender la salud colectiva frente a posturas inquisitoriales que obedecen a un oscurantismo que me suena a libros de historia donde imperaba la magia negra y otras prácticas de sometimiento de las voluntades. No tengo claro que aquellos que defienden estas teorías se conviertan en un gueto o traten de convertirnos en un gueto a los demás. Su propia ignorancia los lleva hasta la osadía de apartar de su círculo más intimo a quienes no comparten sus ideas. Me atrevería a decir por las conversaciones con final caótico que he mantenido con alguno que cualquier relación anterior fue mejor… porque la de mañana ‘ni está, ni se le espera’. Dicen las malas lenguas que la fe mueve montañas. La ignorancia construye muros para secuestrar la razón.

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