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Víctor Torres Pérez

Tribuna

Víctor Torres Pérez

Conseller del grupo PSOE en el Consell de Ibiza y secretario de Comunicación y Relaciones Institucionales de la FSE-PSOE

Vicent Marí, de perfil

El PP de Ibiza ha hecho suya la célebre frase de Mariano Rajoy “cuanto peor mejor para todos, y cuanto peor para todos mejor, mejor para mí el suyo beneficio político” y están cómodos en ese papel, generando polémicas y confrontación en vez de buscar soluciones. Y lo están haciendo en el peor momento posible y de la peor manera posible, sirviéndose mezquinamente de una pandemia y aprovechándose del sufrimiento y agotamiento que sufre la sociedad, con una ofensiva constante contra las decisiones que toman otras instituciones gobernadas por el Partido Socialista para salvaguardar la salud pública en la una crisis sanitaria sin precedentes y en una coyuntura de emergencia extrema. Lo hacen, además, de una forma demagógica, por un lado, atacando en plenos y medios de comunicación las medidas adoptadas por el Govern balear y, por otro, paseándose por Fitur diciendo que Ibiza es un destino turístico seguro (gracias, justamente, a unas medidas que tanto critican). Ante la gestión de la pandemia se hubiera agradecido un poquito más de leal oposición por parte del PP. La buena oposición no es la que busca entorpecer, poner palos en las ruedas, generar crispación, sino aquella que busca, propone alternativas y aporta una crítica constructiva. Pero no ha sido así, el PP de Ibiza ha optado por ponerse de perfil ante cualquier asunto que les pueda generar el más mínimo desgaste político.

Esto es así porque el PP está volcado desde hace tiempo en la preparación de las elecciones autonómicas y municipales que tendrán lugar dentro de dos años, y ha decidido utilizar al Consell Insular d’Eivissa de forma partidista, como punta de lanza para hacer oposición al Govern balear y al Gobierno de Pedro Sánchez, instalándose permanentemente en la bronca y la crispación. Por desgracia, centrados en esa tarea, se han olvidado de la principal función de un equipo de gobierno, que es la de gobernar asumiendo sus competencias, la de gestionar, la de solucionar los problemas de la ciudadanía de Ibiza, golpeada por la crisis derivada de los efectos de la pandemia de la covid-19.

Un equipo de gobierno del Consell Insular d’Eivissa que vive instalado permanente en su zona de confort, el victimismo y un presidente, el Sr. Vicent Marí, que nunca es responsable de nada y es víctima de todo.

Un equipo de gobierno del Consell Insular d’Eivissa cuya prioridad absoluta en estos momentos debería ser la atención de las necesidades sociales de quienes más lo necesitan, pero que sigue sin pagar las ayudas a familias y personas vulnerables afectadas económicamente por la Covid-19, más de ocho meses después de salir la convocatoria.

Un equipo de gobierno del Consell Insular d’Eivissa que sigue sin convocar las nuevas ayudas correspondientes al ejercicio 2021, a pesar de que en el pleno del mes de abril se comprometieron a sacarlas de forma urgente, a petición del grupo Socialista.

Un equipo de gobierno del Consell Insular d’Eivissa que sigue sin poner en marcha el centro de baja exigencia del Recinto Ferial, que aprobó por razones de urgencia, y que tendría que haber estado acabado antes de finales de 2020, como así se comprometieron en el Consell de Alcaldes. Un centro que evite que alguien tenga que dormir en la calle diariamente, con una permanente inseguridad y donde los usuarios sean atendidos por técnicos que traten a estos vecinos con marginalidad extrema, para que se vayan incorporando a otros recursos sociales que mejoren sus durísimas condiciones de vida.

Un equipo de gobierno del Consell Insular d’Eivissa y su presidente que se autodenominan “municipalistas”, pero que se ponen de perfil y se lavan las manos ante los dramas sociales que afectan a nuestra isla, los cuales, lejos ayudar a resolver, utilizan para sacar rédito político, como están haciendo con los afectados de los apartamentos Don Pepe.

Esta isla no necesita campañas electorales ni polémicas partidistas, necesita un presidente del Consell Insular que no se ponga de perfil y que asuma sus competencias, gestione y busque soluciones que nos conduzcan a la reactivación social y económica de nuestra isla, sin dejar a nadie atrás.

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