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Martín,-Cristina-v2

Como una película de Berlanga

Domingo a mediodía. Es el primer día sin estado de alarma. Una familia pregunta al camarero de un restaurante si tiene alguna mesa libre. La terraza está vacía, pero el empleado responde que lo siente, que no es posible, que no les permiten servir a clientes. La familia se mira extrañada. Si algo tienen claro, dentro del maremágnum de normas cambiantes de la pandemia, es que se puede comer en una terraza. El camarero entra a consultarlo y sale diciendo que sí, que es que con tanto follón ya no se aclara... Lo más chocante de todo es que las terrazas llevan semanas abiertas para comidas en la isla, aunque hasta el sábado debían cerrar a las cinco y de lunes a jueves podían reabrir de ocho a diez y media de la noche; no el viernes y el fin de semana. Pero desde el domingo ya está permitido que las terrazas abran todos los días hasta las 22.30 horas. En otro restaurante de ses Figueretes algún trabajador ha llamado hasta tres veces a la Policía Local para preguntar si los nuevos horarios empiezan el mismo domingo o el lunes. Mientras, por toda España prolifera un caos de normas distintas, dependiendo de la zona. A veces parece que estamos dentro de una película delirante de Berlanga.

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