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Pedro Da Silva

En corto

Pedro de Silva

Los santos del día

Ni Shakespeare ni Cervantes (cuyas supuestas muertes en 1616 celebramos) sacrificaron la verdad del espíritu y la condición humana a la moral. En todo lo demás no creo que se parezcan, por lo que no es fácil compararlos. Como creador de idioma, tal vez haya sido mayor la influencia en el suyo de Shakespeare, con ser tan grande la de Cervantes. Pero nadie advino mejor que Cervantes al espíritu de Occidente, la cultura de la interminable puesta del sol, la pasión por lo ido y la inmortalidad de sus fantasmas.

La reviviscencia paródica del ideal caballeresco en El Quijote prefigura a la vez el espíritu del Estado del bienestar (la voluntad de defensa del débil) y el antídoto de sus excesos (el escepticismo ante la ensoñación). Con todo, hay que leer a Shakespeare para conocer la parte menos grandiosa, aunque cantada con más solemnidad, de nuestro espíritu.

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