Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Carmen Pi

Que tiemble Black Mirror

Puntuaciones ‘in situ’ que determinan tu popularidad y estatus social; peligrosos ejércitos en forma de abejas polinizadoras; implantes para matar con impunidad y sin remordimiento; castigos inhumanos para delincuentes sin escrúpulos; fornicaciones obligadas con animales; mirones sin piedad; clones para burlar a la muerte; videojuegos perversos...

He vuelto a ver Black Mirror. Hace años que lo dejé, mi ansiedad y mi cerebro analógico se estancaron en la segunda temporada al comprobar que cada vez que veía un capítulo, una crítica constante a la sociedad en la que vivimos, la fascinación inicial se convertía en terror al percibir en cada trama tintes de un posible futuro, no muy lejano, y bastante apocalíptico.

Aunque la cosa siempre puede ir a peor. 'Jugando con fuego', grabado en Ibiza, es uno de los nuevos realities que estrena Netflix. En él, un grupo de atractivos concursantes tratarán de evitar los sugerentes cuerpos de sus compañeros en una carrera hacia la cima del celibato. «Ni besos ni cualquier otro tipo de contacto sexual», espeta la presentadora a través de un altavoz, una versión moderna de Siri que pondrá a prueba a los participantes con exclusivas pruebas de carnaza y refregoteo. El objetivo: ayudar a estos guapérrimos a conectar a nivel emocional. Y ahora qué, Black Mirror, ¿quién dijo miedo?

Compartir el artículo

stats