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Valles,-Rita

Una vacuna p’alante, una vacuna p’atrás

u En mi próxima vida, me pido ser gibraltareña. Con insana envidia contemplo las imágenes del Peñón: gente sin mascarillas, normalidad, sin toque de queda... La explicación no puede ser más sencilla: Gibraltar ha vacunado ya al 70% de su población y a mediados de este mes habrá inoculado el antídoto a todos sus ciudadanos, algo menos de 34.000 personas. Solo por esto ya les merece la pena ser súbditos de Su Graciosa Majestad británica y no españoles. Mientras los llanitos recuperan su vida prepandémica, en las Pitiusas el exasperantemente lento ritmo de vacunación da ahora otro paso atrás, después de que España suspenda la vacunación a los menores de 61 años por el riesgo de trombosis del antídoto de AstraZeneca. Pese a que el frenazo en seco tiene una cosa buena, que a mi quinta se la considere población joven, el palo es tremendo para unas islas que están en el furgón de cola de la inoculación en España. Y ya si comparamos Formentera, por ejemplo, con poco más de 11.000 habitantes, con Gibraltar, es para echarse a llorar. Allí hay vacunadas 24 mil personas; en la pitiusa menor, 223. ¿Y si nos ponemos a hablar todos en inglés, a ver si cuela? From lost, to the river. Gritemos todos a una: God save the Queen!

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