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Navarro,-Cesar

Sin lagartijas pero con ineptos

En diez años no habrá lagartijas en Ibiza y Formentera y habrá que cambiar ese recurrente y original logotipo por el de una boa constrictor o una pitón. Un estudio de la ambientóloga Elba Montes pone fecha a lo que parece inevitable por la entrada de serpientes en las raíces de los olivos que se han importado, a miles, como decoración. Como si en las islas no tuviéramos una flora maravillosa y exuberante. La estupidez, el esnobismo y la globalización es lo que tienen, que acaban con cualquier atisbo de lo que hoy parece caduco, hortera e incluso casposo pero que pasado mañana será un bucólico recuerdo de un paraíso que lamentaremos haber perdido. Me aterra pensar qué ofrecerán las Pitiusas a los turistas que en una década decidan veranear en estas latitudes cuando, por obra y gracia del cambio climático, puedan hacerlo en la salvaje costa noruega. Por no tener, no tendremos ni discotecas. Y si el virus se atrinchera y sigue mutando sin descanso, tampoco podremos ofrecerles esos maravillosos bares y restaurantes que nos servían de refugio para socializar. Hemos sido incapaces de frenar a las serpientes y nos quedaremos sin posidonia e incluso sin pinos, aunque parezca impensable y exagerado. ¿Es normal tanta ineptitud, tanta inutilidad?

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