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Marta Torres

Esta pandemia es una copla

Son las cosas de la vida son las cosas del covid. No tienen fin ni principio ni quién cómo ni por qué. ¡Ay! Pena, penita, pena. Pena de mi corazón que me corre por las venas lo mismito que una depresión. Es una pandemia desbocada que no sabe a dónde va. Es un desierto sin risas, ¡pena!, son los contagios mi penar. Los sanitarios lloran que lloran por los rincones, del covid hacen la prueba y un virus les salió, que les trae y que les lleva por la calle del dolor. Queremos reír y hasta los ojitos tenemos moraos de tanto sufrir. ¡Maldito pangolín! Que por tu culpita dejé el día a día que era mi querer. Les llaman los ‘bienpagaos’, que a sus cargos se han sabido agarrar por un puñado de parné. Las vacunas no galopan ni cortan el viento cuando pasan por el aeropuerto caminito de Can Misses. Las queremos lo mismito que a las barras de los bares que nos están dando tormento por culpita de las restricciones. Como una ola el covid llegó a mi vida, como una ola de gel y mascarillas. De soledad casera y rumor de videollamadas. A tu vera. Nadie a la verita tuya, nadie a la verita mía, porque Salud no nos deja. Te odio más que a la gripe, te odio más que al powerpoint, más que a los días nublados y más que a la pena mía. ¡Vete! Me has hecho daño, ¡vete! Con tus contagios ¡vete! Lejos de aquí...

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