El ibicenco José Juan Cardona, al que le conocemos como Pepe des Ferré, cumple condena en prisión al atribuírsele a él, de manera prácticamente exclusiva, toda la responsabilidad penal de los delitos cometidos durante el gobierno de Jaume Matas.

Como se dice coloquialmente, es él quien está «pagando el pato por todos». Nadie le excusa de que cumpla con su responsabilidad penal, pero no debemos olvidar que los presos también tienen derechos y también son personas a las que hay que tratar con el debido respeto, ya que la prisión no tiene una finalidad de castigo vindicatorio, sino de reinserción en la sociedad.

El Reglamento Penitenciario desarrolla en su artículo 154, los permisos ordinarios, entre los cuales establece que un preso en segundo grado puede disfrutar de un permiso de siete días de salida con hasta un máximo de 36 días anuales si el recluso presenta una buena conducta y existe un informe técnico favorable, siempre y cuando haya cumplido con una cuarta parte de la condena. Estas circunstancias se dan claramente, al haber concedido la Junta de Tratamiento del Centro Penitenciario de Ibiza favorablemente y por unanimidad el informe exigido por el reglamento citado y al haber cumplido con cinco de los 16 años a los que fue condenado.

Pese a ello, sus señorías de vigilancia penitenciaria y Audiencia Provincial han rechazado conceder dicho permiso al señor Juan, alegando la lejanía en el cumplimiento de la condena (aunque la Ley de Enjuiciamiento Criminal y el Reglamento Penitenciario no mencionan tal motivo) y el no reconocimiento de la comisión del delito.

No se trata de unas vacaciones, sino de un simple permiso para visitar brevemente a sus familiares. Es un acto de humanidad que prevé la ley y al cual debería poderse acoger el señor Juan. Es preciso recordar que el artículo 5 de la Declaración Universal de Derechos Humanos dispone que «nadie podrá ser sometido a tratos inhumanos o degradantes». Por todo ello, espero que el Tribunal Constitucional estime el recurso interpuesto por su abogado, y este señor que ahora se encarga de la biblioteca de la prisión, pueda acogerse a un derecho que le pertenece.

De esta manera además se contribuiría a mejorar la mala imagen que tiene en estos momentos nuestro sistema judicial.

¡Animo Pepe! Piensa en que a todos nos llega nuestro San Martín, hace pocos días que hemos celebrado este santo pero vendrá otro?

Y ahora que estamos en las Navidades yo le deseo al Juez de Vigilancia Penitenciaria que el Año que hemos empezado tenga tanta paz, salud y felicidad como buena intención ha tenido y tiene para Pepe des Ferré.

Bueno, esto de Vigilancia quizás lo tengamos que tratar en otro escrito. Vigilancia querrá decir vigilar y este señor viene tan poco a Ibiza, de uvas a peras, que poco vigila y de poco se puede enterar a no ser que sea un adivino.

Y como decimos en Ibiza, le mando al señor juez «memòries».