Erotismo y cultura
Las series se cuelan en el debate sobre OnlyFans: ¿liberación femenina o explotación?
Hablamos con sexólogas sobre las muy opuestas representaciones de esta web de contenidos para adultos en 'Euphoria' y 'Margo tiene problemas de dinero', dos de las series más comentadas del momento

Una escena de Cassie, interpretada por Sidney Sweeney, como creadora de contenido de Onlyfans. ¿Está 'Euphoria' cargándose el trabajo hecho por 'Sex education' y 'Heartstopper' en cuanto a educación sexual positiva de los jóvenes? / EPC
Juan Manuel Freire
En el penúltimo episodio emitido de 'Euphoria' (HBO Max), la idealista Lexi (Maude Apatow) se enojaba al ver a su hermana mayor, la ingenua Cassie (Sydney Sweeney), posando sugerentemente bajo la dirección de la calculadora Maddy (Alexa Demie) en la piscina del complejo de apartamentos donde las hermanas son ahora vecinas. Una cuarta chica, Gillie (Gideon Adlon, hija de Pamela Adlon y hermana de la 'it girl' Odessa A'Zion), trata de dar dinamismo a las fotos con un soplador de hojas.
A Lexi no le hace gracia ver a Cassie convertida en 'pinup' aficionada, y eso a pesar de que Maddy ha pulido su otrora hortera presentación y trasladado a esta aspirante a estrella de OnlyFans "de las afueras al centro de la ciudad". "Yo creo que vales más que tu cuerpo", le dice Lexi a Cassie. "Mi cuerpo vale mucho", espeta la buscadora de fama y dinero. "Hay chicas que están ganando millones", recuerda Maddy, sacando después a colación el verdadero caso de la rapera Bhad Babie: "Cuando cumplió los 18, se abrió un OnlyFans y ganó como 53 millones en un año". "No nos lo estamos inventado, Lexi –confirma Cassie–. Es donde se mueve la pasta hoy en día". Nada convencida, Lexi acaba tildando a Maddy de "ciberproxeneta" y la situación de "triste", "patética" y "preocupante".

Elle Fanning y Sydney Sweeney en imágenes de 'Margo tiene problemas de dinero' y 'Euphoria' / Archivo
Con esta conversación, Sam Levinson, creador de 'Euphoria' (o adaptador de la serie israelí de igual nombre), parece querer trasladar a la pantalla el debate que hace años que sobrevuela el fenómeno OnlyFans. Abierta en Reino Unido en 2016, esta plataforma social permite vender contenido de cualquier tipo, pero se ha especializado en la venta de desnudos y contenido explícito. Se hizo conocida gracias a las estrellas del porno, pero ha acabado siendo fuente de ingresos para celebridades diversas y personas anónimas que han encontrado en la exhibición en Internet un sueldo o sobresueldo inesperado. Para algunos, este sistema sin intermediarios (solo en principio, si es que OnlyFans, que cobra un 20% de comisión fija sobre todos los ingresos generados, no tiene mucho de ello) empodera a la mujer al dejarle monetizar su propio cuerpo. Para otros, es solo una nueva forma de prostitución digital: la Federación de Mujeres Jóvenes describía OnlyFans en 2024 como un espacio a través del cual se perpetúan "el sexismo, la violencia contra las mujeres y la dominación masculina".
La visión de 'Euphoria'
Aunque pueda caer en la cosificación que presuntamente le intranquiliza, Levinson parece descontento con la centralidad de OnlyFans en la economía tecnológica y en el imaginario sexual colectivo. Algunas de las escenas basadas en la plataforma se iluminaron únicamente con la clase de aros de luz que usaría Cassie en sus sesiones. "Cuando estás dentro, es una bella y brillante luz frontal, pero después sales de ahí y solo es un charco de luz rodeado por oscuridad", explicó en entrevista con 'The Hollywood Reporter'. "Queríamos capturar lo que intenta mostrar al público y estar dentro de ello, pero después también alejarnos para tener una perspectiva más amplia y ver lo deprimente que es".
En particular desde la anterior temporada, Cassie ha sido un personaje psicológicamente volátil e inseguro, al que vimos echarse a los brazos de Nate (Jacob Elordi), exnovio de su mejor amiga, solo por un poco de validación. Para la sexóloga Lucía Jiménez, conocida por su labor divulgativa en redes sociales (más de 100.000 seguidores en Instagram), su nueva fase como aspirante a estrella de OnlyFans es una temeraria expresión de desesperación antes que una forma práctica de pagar su cara boda con Nate. "Sobre todo movida por una búsqueda de validación externa, accede a este tipo de plataformas donde monetiza esa mirada deseante que ella tanto busca", nos explica. “Pero ni la persona que trabaja para OnlyFans para llenar vacíos emocionales, ni la que elige la plataforma como la mejor alternativa para hacer crecer sus finanzas, está exenta de las consecuencias psicológicas o sociales que puede acarrear formar parte de un negocio así. El cual se rige por una lógica interna en la que ellos desean y pagan, y ellas son el producto". Según Jiménez, una afirmación como "es donde la pasta se mueve hoy en día" alimenta una idea de 'dinero fácil' equivocada: "De fácil no tiene nada".
Queda por saber dónde desembocará la búsqueda de Cassie en los episodios restantes (en el último ha logrado dar un primer paso hacia el estrellato televisivo), pero igual es infructuoso esperar una radiografía matizada del fenómeno. "Lo que vemos es un recurso narrativo que exagera ciertos aspectos para generar incomodidad y obligarnos a posicionarnos frente a un acontecimiento y cuestionar nuestros propios valores sociales e individuales", opina la asesora sexual y de pareja Monica Branni, autora de los libros '¡Mujeres al placer!' y el recién publicado 'Tu deseo refleja quién eres', en el que anima a entender la sexualidad sin prejuicios ni distorsiones culturales.
La visión de 'Margo'
Solo unos días después del regreso de 'Euphoria' se estrenaba 'Margo tiene problemas dinero' (Apple TV), adaptación del libro de Rufi Thorpe sobre una joven aspirante a escritora (Elle Fanning en la serie) que, tras quedarse embarazada de un profesor y decidir tener el niño, se abre un OnlyFans para llegar a fin de mes. El experimento le sirve no solo para desarrollarse como creadora y narradora, sino para enamorarse o acercarse a su padre exluchador de lucha libre (Nick Offerman), que tras tener problemas para aceptar el trabajo de Margo, acaba ayudándola a medrar en su nueva escena. "La idea era presentar a las mujeres que usan la web con respeto e integridad", ha dicho la directora Kate Herron en una entrevista con la BBC.
"Desde esta narrativa, se apoya el punto de vista por el cual plataformas como OnlyFans favorecerían la autonomía personal y económica, ayudando a mujeres de todo el mundo a construir un futuro distinto", explica Lucía Jiménez. “Así, ellas se reapropiarían de lo que históricamente la sociedad explota para consumo externo; sus cuerpos". Branni desconfía ligeramente de la visión pro-OnlyFans de Thorpe: "Aunque el relato enfatiza la capacidad de decisión individual y la normalización, incluso familiar, de este tipo de prácticas, también es fácil caer en una idealización que pasa por alto varias tensiones estructurales: la dependencia de la validación externa, la lógica de mercado que condiciona el contenido, la exposición constante al juicio público o la cosificación de los cuerpos".
En opinión de Branni, lo que parece autonomía sigue atado a "dinámicas sociales, económicas y culturales que siguen reproduciendo desigualdades abismales: la presión por encajar en estándares estéticos, la monetización del deseo masculino, la exposición de menores, los riesgos psicológicos derivados de la objetificación y un largo etcétera".
Sexo "triste", "patético" y "preocupante"
La visión del sexo que presenta 'Euphoria' resulta, como mínimo, complicada. Se filma a 'strippers' y bailarinas eróticas como diosas empoderadas a la vez que se ridiculiza a Cassie por su persecución de la fama como modelo. El sexo es casi siempre triste, patético y preocupante, por robar adjetivos a Lexi: el que no entra en la categoría de transacción (otra de sus heroínas, Jules, está metida en el 'sugar dating', o las relaciones entre chicas jóvenes y hombres mayores a cambio de regalos o retribución económica) entra directamente en el de violación.
¿Está 'Euphoria' cargándose el trabajo hecho por 'Sex education' y 'Heartstopper' en cuanto a educación sexual positiva de los jóvenes? ¿O deberíamos dejar de preocuparnos tanto, entender que los adolescentes saben distinguir entre realidad y fantasía provocadora y permitir a Levinson plena libertad como creador? "Las pantallas educan, pero no es su principal función; esa responsabilidad es sobre todo institucional", sostiene Branni. "El principal riesgo es que en una audiencia joven esa representación se asimile como modelo, algo que puede suceder si no se contrasta con otras narrativas más diversas y saludables".
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