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Fenómeno audiovisual

¿Por qué 'Loki' es el futuro de Marvel?

Explicamos por qué la exitosa tercera serie de Marvel para Disney+ debería estar destinada a marcar el porvenir creativo y argumental del UCM

Tom Hiddleston, en una imagen promocional de 'Loki'.

¿Llegará un momento en que las series de Marvel serán más esperadas y un acontecimiento mayor que las entregas cinematográficas? Desde luego, el anuncio de la renovación de la recién terminada 'Loki' por una segunda temporada ha generado más entusiasmo que la proximidad de una segunda 'Capitana Marvel', por algún motivo retitulada 'The Marvels'. ¿Y si ahora, con la democratización de los (buenos) efectos digitales, las series fueran el mejor formato para desarrollar con paciencia y emoción las historias de tebeo, a menudo basadas en la serialización? 'Loki' ha encontrado razón de ser en ese carácter episódico: casi cada episodio emitido en Disney+ ha sido una inmersión en un nuevo mundo y nos ha dejado colgados en perfectos 'cliffhangers', ese recurso extrañamente denostado, como si la intriga y la expectativa fueran placeres de baja estofa. 

Para los arriba firmantes, 'Loki' representa el futuro ideal de Marvel. Tenemos las ya citadas y otras cuantas razones: 

1. Por su aventura (espacio-temporal) semanal 

'Loki', lo recordaremos, relata las extrañas peripecias del Dios del Engaño en la Autoridad de Variación Temporal (AVT), misteriosa organización encargada de monitorear los multiversos y controlar el orden de las líneas del tiempo, adonde había ido a parar después de haber robado el Teseracto en ‘Avengers. Endgame’. Sin llegar a la extrema vocación de viejo serial semanal de otro hito como ‘The mandalorian’, la directora Kate Herron ha sabido ofrecer en cada uno de los seis episodios de ‘Loki’ una colección de irresistibles viajes en el tiempo y el espacio (la sede de la AVT, el planeta Lamentis-1 a lo 'Melancolía' de Von Trier, el Final del Tiempo…) capaces de remover mente y corazón con sus sofisticados diálogos de pálpito shakesperiano sobre el libre albedrío, la traición, el sacrificio, la amistad o el amor, fruto del talento sin grifo de su creador, el guionista Michael Waldron. Cierto, se habla mucho en ‘Loki’, pero se habla muy bien.

2. Por su atmósfera retrofurista

‘Loki’ está ambientada en un momento inconcreto del tiempo, una especie de futuro retro que, de inmediato, evoca al universo distópico de ‘Brazil’, de Terry Gilliam, con su imaginería de anacrónica tecnología mecánica. El diseño de producción de Kasra Farahani es, en este sentido, uno de sus mayores activos, en especial todo lo que tiene que ver con las instalaciones de la TVA, un asombrosa exhibición de arquitectura e interiorismo de los años 50 y 60 del siglo XX tan deudor de ‘Mad men’ como de ‘Blade runner’, así como de maquinaria avanzada pero al mismo tiempo arcaica: cintas magnéticas, pantallas de tubo de rayos catódicos, papel pautado de impresora. Un universo cien por cien analógico en el que, probablemente, lo digital nunca existió. Y una curiosidad para fans de la arquitectura futurista: buena parte de las escenas de la TVA, en especial las del impresionante atrio y las tres gigantes estatuas de los Guardianes del Tiempo, se han rodado en el hotel Marriott Marquis de Atlanta.

3. Por sus químicas bien encontradas 

Al principio de la serie, el agente de la AVT Mobius (Owen Wilson), investigador de criminales temporales especialmente peligrosos, pedía ayuda a Loki (Tom Hiddleston) para localizar a una figura misteriosa que se estaba cargando a sus Minuteros. En su breve tiempo juntos, Mobius y Loki establecían algo parecido a un respeto mutuo, quizá por compartir parecido sentido de la ironía. Tanto Wilson como Hiddleston son adeptos de hacer bromas sin poner excesiva cara de broma: esto no era amistad, era 'bromance', al parecer también al apagarse las cámaras. Esa dinámica 'de colegas', sin embargo, se desvaneció pronto para dar pie al "largo arco de romance" del que hablaba Elon Musk en un famoso tuit.

Loki/Hiddleston se entendió también muy bien, a pesar de los choques iniciales, con Sylvie (Sophia Di Martino), la variante de sí mismo que había estado usando eventos apocalípticos para no ser detectada por la AVT. Era en el fantástico tercer episodio en el que se fraguaba, definitivamente, el principio del romance: ¿influencia de 'Antes de amanecer', citada por el creador Michael Waldron en un perfil de 'Vanity Fair'? 

4. Porque la peripecia de Renslayer no puede acabar aquí

Según explicaba a principios de mes Kevin Feige, jefe de Marvel Studios, en 'The Hollywood Reporter', los fichajes de actores por múltiples títulos ya no son la norma en la compañía. Pero se hace difícil creer que hayan contratado a Gugu Mbatha-Raw para hacer de una intensa Ravonna Renslayer, cazadora de variantes pasada a jueza de la AVT, solo en media docena de episodios de una serie. Como antiguo interés amoroso de Kang El Conquistador, del que hemos visto a una variante en la finale de 'Loki' del miércoles, Ravonna podría tener un rol significativo en 'Ant-Man and the Wasp: Quantumania', en la que Kang, se cuenta, ejercerá como villano. 

5. Por su banda sonora atípica y original

Con todos los respetos por el veterano Alan Silvestri (y la excepción de Ludwig Göransson), la música de cine y televisión viven desde hace años una tranquila revolución (más puntos de vista, sobre todo a cargo de artistas electrónicos e independientes) que no se había visto demasiado reflejada en el UCM. La música de la (todavía) poco conocida Natalie Holt para 'Loki' combina el necesario empuje sinfónico con arpegios cegadores de sintetizador, 'beats' abrasivos e instrumentos inesperados de toda categoría, desde 'samples' de relojes a obscuros artilugios del folk escandinavo, pasando por magníficos teremines. Como la propia serie, el 'score' ha ido a (todavía) más hasta alcanzar en la finale simbiosis casi orgiásticas de la cuerda con la electrónica. Tiembla, Hans Zimmer. 

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