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Netflix

'Élite': las 5 claves del éxito mundial de la serie de Netflix

La cuarta temporada de la serie de Carlos Montero ha vuelto a coronarse como lo más visto de la plataforma digital

Una imagen de 'Élite'. Netflix

Cuando los estudiantes españoles se preparaban para dar el carpetazo a un atípico curso, los chicos de Las Encinas regresaban a Netflix para iniciar uno tan intenso como de costumbre. Y la han vuelto a liar. Con el estreno de su cuarta temporada, 'Élite' se ha aupado durante dos semanas al primer puesto del 'ranking' de lo más visto de la plataforma en el mundo (ahora es segunda). Y eso que en esta etapa se han ‘graduado’ algunos de sus alumnos más veteranos, como Ester Expósito, Danna Paola, Mina El Hammani y Álvaro Rico (además de Jorge López, que se sumó más tarde a la pandilla de pijos).

Más de uno pensará que estos chicos están demasiado pasados de vueltas, porque, sin haber llegado a la mayoría de edad, ya han coqueteado con las drogas, se han dejado arrastrar por el desenfreno sexual e incluso han estado en el punto de mira de la policía por varios asesinatos. Puede que consideren que esta es una serie muy subidita de tono. Pero sus hijos, no. Porque, por mucho que les pese a los ‘boomers’, las tramas de esta serie juvenil 2.0 han logrado enganchar al público más joven, ese al que le da un sarpullido si enciende la televisión. Y es que ‘Élite’ les resulta tremendamente adictiva.

El éxito no ha sido fruto de la casualidad. Confiar en un proyecto de Carlos Montero y Darío Madrona (ahora sustituido por Jaime Vaca) era una apuesta segura para Netflix, viendo cómo el autor de 'El desorden que dejas' había sabido conectar con los adolescentes de varias generaciones en series como 'Al salir de clase' (donde fue guionista) y 'Física o Química' (ya como cocreador). Él asegura que su secreto es no tratar a su público "con condescendencia ni estar siempre advirtiéndoles o dándoles consejos". Eso queda claro. Pero ¿qué otros factores han propiciado que 'Élite' haya arrasado en todo el mundo? ¿Qué tienen estos chicos que les hace tan irresistibles? Aquí explicamos algunas de las claves del 'sex appeal' de la serie.

1. El amor por encima de las clases sociales

El punto de partida de 'Élite' fue la entrada en el exclusivo Las Encinas, gracias a una beca, de tres chicos de familia humilde. El choque con los pijos, que les miraban por encima del hombro, no tardó en revolucionar el gallinero. Pero las rencillas iniciales no impidieron que saltaran chispas entre chicos de clases sociales muy diferentes. Marx y Cupido se colaban de la mano en el equipo de guion. En esta última entrega, incluso surge el amor entre un príncipe y una limpiadora, una Cenicienta del siglo XXI. Sin embargo, la mayoría de la audiencia se puede sentir más identificada con los tres 'intrusos' de Las Encinas que con los niños de papá que veranean en Saint Tropez y montan unas fiestas del copón en sus impresionantes mansiones, así que resultó reconfortante ver que el dinero no lo es todo en la vida y que se puede lograr un sueño a base de esfuerzo (que en la serie también hay valores). Lo demostró Nadia, la joven musulmana, a base de hincar los codos y ganarse un puesto en una universidad de Nueva York. Además, como decía aquella telenovela mexicana de Verónica Castro, en 'Élite' también queda claro que los ricos también lloran... Aunque lo hagan sacando un perfumado klínex de su último ‘LuisVi’.

2. El sexo más que desinhibido

Pero no todo es amor. En ‘Élite’ queda más que demostrado. Y, vale, los tríos sexuales en televisión no son nada nuevo, pero aquí los han convertido en uno de sus clásicos, normalizando que cada uno pueda acostarse con quien y con cuantas personas quiera. Se admiten más combinaciones que en la Bonoloto. Los protagonistas no se cortan a la hora de experimentar y probar cosas nuevas con la misma naturalidad con que se escoge en su mundo un coche de alta gama o un modelito de Dior. La visibilización del colectivo LGTBI también ha sido potente. No solo entre parejas adultas (como las madres de Polo), sino sobre todo entre los jóvenes. Omander quedará ya como uno de los grandes referentes televisivos gais, sobre todo por romper el tabú de asociar homosexualidad e islam. La cuarta temporada no echa el freno: hay un dúo lésbico, aborda el poliamor y se mete en temas más sórdidos como la prostitución. Tampoco hay tantos preámbulos a la hora de entrar en materias tórridas. Cuando entra el calentón, vale hasta una ducha del instituto para apagarlo (o, mejor, avivarlo). Seguro que muchos episodios de la serie han sido más reveladores para los chavales que cualquier charla de educación sexual.

3. La intriga, que no falte

Y, aunque no lo parezca, tampoco solo de sexo vive 'Élite'. Cada temporada ha ido asociada a una historia de intriga: la muerte de Marina, la de Polo, la desaparición de Samuel, la agresión a Ari... Estas tramas han formado parte de su ADN y han servido para darle un plus a la serie, desmarcándola de otros típicos títulos de instituto. Aquí la audiencia puede jugar atando cabos para desentrañar quién está detrás del inquietante suceso que abre cada una de las cuatro entregas con un 'flash forward'. Y todos son sospechosos, porque –sobrevuela el espíritu de Agatha Christie- cada uno de los personajes tiene algo que esconder. "Algunas veces hemos tenido la tentación de pasar de la subtrama de crimen y contar solo una historia sentimental. Pero creíamos que era traicionar el espíritu de la serie. La gente lo está esperando y, además, nos da unas agarraderas muy chulas para poder ir desgranando la historia capítulo a capítulo. Así que mientras exista 'Élite', tendrá siempre una historia de misterio", aseguraba Carlos Montero a EL PERIÓDICO en la presentación de esta última tanda de capítulos. Penúltima: porque habrá por lo menos otra más. Otra cosa es que nos pongamos a pensar si tiene algún sentido que un padre se atreva a matricular a su hijo en un colegio en el que prácticamente cada curso aparece un cuerpo flotando en la piscina o en el que se trapichea con drogas, por muy bien posicionado que salga en los 'rankings' educativos. Y más pagando un pastizal. Pero no lo vamos a hacer.

4. La seductora estética del lujo

El título ya anuncia lo que nos encontraremos: la élite, los cachorros elegidos, ricos y guapos. Y que sean los alumnos de un colegio exclusivo y no de un instituto de Vallecas le da un toque de glamur a la cosa. Ese glamur que da el lujo y que tanto gusta a esos jóvenes que por un momento olvidan que su generación, la Z, va de cabeza a engrosar las filas de ese 40% de paro juvenil inaugurado por los ‘millennial’. Dejémosles soñar. Los chicos de la serie de Netflix hacen un uso 24/7 de sus móviles de alta gama y viven en casoplones bordeados por piscinas ‘infinity’ donde, aunque los espectadores no lo sepan, hay verdaderos iconos del diseño. Pero intuyen que valen un pastón. Como la mítica butaca Egg de Eero Aarnio, donde se montan un trío. Que no se están de nada. Su vestuario, obviamente, crea tendencia. No solo cuando van de ‘brilli brilli’ a las fiestazas que se pegan, sino que incluso su uniforme (cuidadosamente customizado según su personalidad) ha influido en las industrias de la moda, y el ‘preppy’ (‘look’ escolar) ha saltado a la calle. Como lo hicieron los disfraces de Halloween que lucieron en uno de los capítulos. Incluso tiene cabida el ‘chonismo cool’ (tipo Rosalía) que representa Rebeka. Para todos los gustos. Ver la serie es tan instructivo como hojear una revista de moda o buscar lo último de lo último en Instagram.

5. Un fenómeno viralizado en las redes

Las firmas de lujo más exclusivas, como Yves Saint Laurent y Hugo Boss, han encontrado en los actores de ‘Élite’ a sus mejores embajadores. Con lo que esos jóvenes intérpretes que dan vida a los alumnos, reclutados en un cuidadoso ‘casting’, ya son verdaderos ‘influencers’. Y es que pisar el plató de ‘Élite’ supone ver cómo el ‘folowerómetro’ de sus redes sociales se dispara. La ‘number one’ es Ester Expósito, que acumula 27,5 millones, pero acaba de aterrizar en el ‘universo Élite’ el actor, cantante, bailarín e ‘influencer’ Manu Ríos, que ya venía cargadito y ya casi va por los 8 millones. Y como, algo que ya viene siendo habitual en los productos juveniles, serie y redes se reatroalimentan, ‘Élite’ puede alcanzar unas dosis de viralización que ni el coronavirus podría soñar. Algunos incluso han aprovechado el tirón para globalizar su público (como la mexicana Danna Paola) o sacar un disco en solitario (es el caso de Jaime Lorente y Aron Piper). Aunque para música, la impresionate ‘play list’ de la banda sonora de la serie, en la que figuran canciones de artistas como C. Tangana y Naty Peluso, auténticos temazos cuyas letras sirven para describir el momento o la emoción de una escena. Hay que poner la oreja y disfrutar.

Admitámoslo: ‘Élite’ es por ahora el fenómeno juvenil audiovisual del siglo XXI y lo mejor que pueden hacer los padres es relajarse y… ¿por qué no?, echarle un vistazo. Sus hijos lo tienen claro.

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