JUEGO DE SERIES
"The Bear" en el día de la marmota

Imagen promocional de la cuarta temporada de The Bear, recién estrenada en Disney Plus. / Información
José Antonio Martínez Perallón
Al inicio de la cuarta temporada de "The Bear" tenemos la sensación por unos segundos de que nos hemos equivocado de contenido y hemos puesto Atrapado en el tiempo. Como en la clásica comedia de los 90 protagonizada por Bill Murray, el despertador empieza a sonar a las seis de la madrugada mientras suena en la radio el "I got you babe" de Sonny & Cher. Es exactamente como arrancaba ese día en el que el protagonista del citado filme había quedado atrapado y revivía una y otra vez. Este homenaje es la nada sutil manera de contarnos que el protagonista de la serie parece haber quedado atrapado en su particular día de la marmota. No en vano, el primer episodio se titula Marmotas. Aunque no hay aquí ninguna connotación de cine fantástico o de ciencia ficción, sino que se debe a esa sensación de vivir su bucle particular en el restaurante donde sus cocineros están como atrapados en una rutina de platos perfectos, broncas, tensiones y días que empiezan a parecerse mucho el uno al otro. El único objetivo parece ser el de conseguir reducir el tiempo de preparación de las pasta unos pocos segundos.
La cuarta temporada de la serie protagonizada por Jeremy Allen White en el papel del chef Carmy Berzatto aterrizó la semana pasada en Disney Plus para satisfacer a los paladares más exquisitos. Esta vez no hemos tenido que esperar tanto como en las anteriores entregas para que estos episodios lleguen a España. El argumento a estas alturas es de sobra conocido. El protagonista hereda un restaurante de Chicago al que pretende transformar en un local de alta cocina. The Bear ha apasionado a la crítica y al público desde su primera temporada, aunque ya la tercera no suscitó tantos aplausos y decepcionó a algunos.
La anterior entrega terminó con un cliffhanger: El misterio de qué decía la crítica sobre el restaurante de aquel prestigioso diario de Chicago. Ese artículo iba a brindar al local la posibilidad de obtener una estrella Michelin y consolidar su prestigio. Al final, la crítica no es que haya sido muy entusiasta, aunque tampoco demoledora. Las propuestas del chef le habían parecido al periodista gastronómico un tanto caóticas. Eso de ir cambiando el menú cada día, además de ser un derroche de recursos, provocaba que no se tuviera claro exactamente qué se estaba ofertando en el local. Quizá aquella reseña haya sido una curiosa traslación entre realidad y ficción, trasladando al argumento de la serie lo que estaba pasando en la vida real. Así es como el protagonista cae del burro y decide que hay que dar el mismo menú cada día. Una decisión que le acaba atrapando en una rutina que es la que justifica el homenaje a Atrapado en el tiempo.
La temporada está llena de relojes y cronómetros, que no solo sirven para evocar la citada película, sino para recordarnos la presión constante a la que se enfrentan sus protagonistas. Ya no es solo la tensión de que los platos estén a tiempo. Es que hay un reloj digital con una cuenta atrás que es el plazo que los inversores han marcado para que el local empiece a dar beneficios. Los segundos, minutos, horas y días van restándose haciendo que los protagonistas se enfrenten a un destino incierto.
El final de la tercera temporada también nos había dejado con la incógnita de qué respuesta daría Sydney (Ayo Edebiri) a esa oferta para que se marchara a un nuevo restaurante a trabajar. Esta trama ha tardado bastante más en resolverse en estos nuevos episodios, ya que el personaje se ha pasado toda la temporada dándole vueltas a si se marchaba o no. Aviso que ahora viene un spoiler, porque es en el tramo final cuando decide que quiere quedarse. Su determinación llega justo en el episodio de la boda. Ese capítulo de más de una hora de duración es el que sirve para recordarle que esta es la familia con la que ella quiere estar. Para su sorpresa, en el último episodio descubre que la crisis existencial de Carmy va mucho más allá de un bloqueo. Está pensando en marcharse y abandonar la cocina porque siente que ha perdido la inspiración.
Las metarreferencias entre lo que ocurre en la serie y lo que les pasa a sus actores siguen presentes. Lo cierto es que la agenda de sus protagonistas empieza a estar cargada de nuevos proyectos y más pronto que tarde, o bien su elevado caché o bien la falta de tiempo, harán que ya no podamos contar con ellos. Por este motivo, la crisis existencial de Carmy para dejar la cocina es un pretexto perfecto para que la serie empiece a plantearse cerrar sus fogones e irse por todo lo alto en una quinta temporada para la que ya está renovada.
No sabemos si realmente será la última o no, pero, si efectivamente pusiera punto y final, la serie nos ha dejado todo un puñado de secundarios que podrían protagonizar su spin off. Ha llegado el momento en que hay tanto cameo de estrellas que tampoco es que fuera necesario tener a los protagonistas todo el rato en la pantalla. En un futuro no muy lejano, podrían ser ellos los que hagan los futuros cameos de estos proyectos derivados.
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