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Diario de Ibiza

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ENTREVISTA

Guillermo del Toro: "No hay otra criatura tan monstruosa como el ser humano"

El director mexicano estrena su primer acercamiento al cine negro, 'El callejón de las almas perdidas', en su regreso al cine tras ganar el Oscar a mejor película y dirección en 2017 con 'La forma del agua'

Guillermo del Toro.

Cuenta Guillermo del Toro que repetirse no solo le aburre sino que hasta le asusta. Y eso resulta muy útil para explicar por qué la primera película que hace después de la más laureada de su carrera -’La forma del agua’ (2017), que le proporcionó sendos Oscars a la mejor película y la mejor dirección- aporta varias novedades: es la primera en la carrera del mexicano que prescinde por completo de la temática fantástica, y la primera que se ajusta a la perfección a las hechuras del cine negro. Adaptación de la novela homónima que William Lindsay Gresham publicó en 1946 -ya versionada para la pantalla en 1947-, 'El callejón de las almas perdida'’ es la historia de un buscavidas (Bradley Cooper) que, tras aprender los principios del ilusionismo en un circo ambulante, se asocia con una psicóloga (Cate Blanchett) para estafar a millonarios.

¿Podemos decir que ‘El callejón de las almas perdidas’ en cierto modo encarna un desvío artístico en su carrera pero, a la vez, está en perfecta sintonía con el resto de su obra? 

En esta ocasión he usado herramientas distintas para contar la historia pero, por lo demás, diría que esta película forma parte del mismo universo que todas las otras que he hecho. Como siempre, me he servido de las imágenes para construir una atmósfera densa, envolvente y semionírica y, asimismo, en realidad ‘El callejón de las almas perdidas’ habla de lo que habla todo mi cine: de que no hay otra criatura tan monstruosa como el ser humano. Es la primera película de mi carrera en la que no aparecen fantasmas, ni vampiros ni criaturas mutantes ni ningún elemento sobrenatural y, a pesar de ello, está plagada de monstruos. 

Y el problema de las personas monstruosas es que no siempre son conscientes de serlo...

Exacto. El mal es consustancial a nosotros, forma parte de nuestra naturaleza. De hecho, nuestras posibilidades de éxito, ya sea económico o emocional, están inexorablemente vinculadas a la amenaza de violencia física o emocional; es decir, incluso nuestro deseo de provocar el bien está mediatizado por nuestro potencial para provocar el mal. Y negar esa dualidad solo nos convierte en personas peores. Yo creo que el cine de terror y el ‘film noir’ son géneros esenciales porque nos recuerdan que hay algo genuinamente perverso en nuestro interior. 

¿Es casual que después de hacer ‘La forma del agua’, quizá la película más tierna de su filmografía, haya hecho la que posiblemente es la más oscura? 

Para mí cada nueva película es una reacción a lo que me pide el cuerpo. ‘La forma del agua’ transmitía una melancolía y necesidad de entender al otro, porque la hice en un momento de mi vida en el que explorar esos sentimientos me resultaba urgente. ‘El callejón de las almas perdidas’, en cambio, es mi reacción a un momento de enorme ansiedad, a un apocalipsis individual y colectivo. Se ha abierto una grieta enorme entre lo que el mundo solía ser y aquello en lo que se ha convertido. Y da miedo.

Es decir, que es una película ambientada en el pasado pero en realidad habla del presente.

Una película ‘noir’, igual que una de terror, en el fondo siempre refleja las pulsiones del presente en el que ha sido creada. Vivimos un tiempo en el que la verdad ya no importa, en el que la realidad se confunde con la mentira narrativa. Aceptamos de buen grado que se nos engañe, o quizá sería más acertado decir que, en realidad, nos dedicamos activamente a engañarnos a nosotros mismos. Solo prestamos atención a quien nos confirma lo que queremos creer, y eso únicamente fomenta el tribalismo y la división. Y la idiotez, por supuesto.

En ese sentido, Stanton (Bradley Cooper) es un personaje muy de nuestra época. Se va abriendo camino diciéndole a los demás justo lo que quieren oír, y eso lo emparenta con los políticos populistas y los ‘influencers’ actuales. 

Y al mismo tiempo hay otra dimensión en él, mucho más trágica y conmovedora. Es un ser hueco, un príncipe sin reina, un hombre sin amor; un tipo que a lo largo de la película se topa con sucesivas oportunidades de ser feliz, pero consciente o inconscientemente las ignora. En ese sentido es un personaje muy paradigmático del cine negro, porque encarna el reverso tenebroso del sueño americano. 

Pese a ello, por otra parte, ‘El callejón de las almas perdidas’ parece huir de varias de las convenciones narrativas y formales del ‘noir’. ¿Fue una decisión deliberada por su parte?

Sí, traté de no hacer alusiones directas a lo que podríamos describir, entre comillas, como “el gran cine negro”, y de hecho mientras la hacía pensé mucho en el neorrealismo, y también en el surrealismo de la etapa mexicana de Luis Buñuel. Por lo que respecta al ‘noir’ mi gran influencia fueron las películas que Otto Preminger rodó para los estudios Fox, títulos como ‘Laura’ (1944) y ‘¿Ángel o diablo?’ (1945), que tienen un tono cercano al cine de terror; también otras realmente brutales, como ‘Nacido para matar’ (1947), de Robert Wise, o ‘Demasiado tarde para lágrimas’ (1949), de Byron Haskin, que para mí ejemplifican las conexiones que existen entre el cine negro y la tragedia griega por lo que respecta al itinerario de sus protagonistas. Lo que los distingue es que en la tragedia griega el hombre es destruido por los dioses mientras que, en el ‘noir’, el ser humano es quien destruye al ser humano.

‘El callejón de las almas perdidas’ parece representar un paso más en el proceso de refinamiento estilístico que usted ha ido experimentando desde ‘Cronos’ (1993). ¿Es usted consciente de esa evolución?

No pienso acerca de mi trabajo en esos términos, pero es cierto que trato de hacer cada nueva película usando herramientas distintas de las que he utilizado anteriormente. Las que requerí para dirigir ‘El espinazo del diablo’ (2001) son muy diferentes de las que me hicieron falta en ‘Hellboy’ (2008), y las que usé en ‘El laberinto del fauno’ (2006) no tienen mucho que ver con las que me sirvieron en ‘Pacific Rim’ (2013). La que distingue ‘El callejón de las almas perdidas’, creo son la sobriedad de su puesta en escena y, sobre todo, la intrepidez de su estructura narrativa: todo el metraje funciona como largo prólogo de los últimos tres minutos de película, como una rampa minuciosamente dirigida hacia un final demoledor. Espero que los espectadores disfruten deslizándose por ella.

'El callejón de las almas perdidas'

Dirección: Guillermo del Toro

Intérpretes: Bradley Cooper, Cate Blanchett, Rooney Mara, Toni Collette, Willem Dafoe, Ron Perlman, Richard Jenkins, Mark Povinelli, David Strathairn

Estreno: 21 de enero de 2022

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