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Apuntes políticos de la semana

Abascal avisa a Feijóo: Sánchez no está muerto

La semana deja a Ábalos visto para sentencia, un crucero vigilado por un brote de hantavirus y a un PP dividido entre la confrontación de Ayuso y la moderación de Moreno

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Pilar Santos

Pilar Santos

Madrid

Si hace algunos años alguien hubiera condensado esta semana en un guion, probablemente habría parecido exagerado. España ha pasado en pocos días de ver el espectáculo grotesco de José Luis Ábalos en el banquillo a seguir con preocupación un brote de hantavirus en un crucero de lujo. Entre medias, Isabel Díaz Ayuso ha ido a México a intentar agitar la relación bilateral que el Gobierno central y el Rey llevan meses intentando reconstruir y el PP de Andalucía está haciendo justo lo contrario que el PP a nivel nacional para ganar las elecciones del día 17. 

Los guionistas hablan de ‘arco dramático’ para referirse a la evolución de un personaje a lo largo de la obra. La transformación del exministro de Transportes no puede ser más radical. Se dio a conocer en la tribuna del Congreso argumentando por qué los diputados debían tumbar al Gobierno de Mariano Rajoy (PP) por corrupción; 18 meses después ya estaba cobrando con su asesor Koldo García, según las acusaciones, 10.000 euros de mordidas, y todo apunta a que va a acabar entre rejas varios años.

Sánchez siempre ha sostenido que no supo de la supuesta trama de corrupción hasta que estalló el caso, en febrero de 2024, aunque es difícil de creer al analizar sus movimientos años antes. Ni siquiera ha admitido nunca que dejara de confiar en Ábalos por su vida personal mientras el PSOE luchaba por abolir la prostitución y se presentaba como el partido más feminista. 

Aunque el fiscal anticorrupción haya desmentido esta semana al empresario corruptor Víctor de Aldama y haya destacado, para enfado del PP, que Sánchez no es el “número uno” de la organización criminal, el jefe del Ejecutivo y líder del PSOE sigue debiendo muchas explicaciones por haber apartado a Ábalos, sorpresivamente, del Gobierno y de la secretaría de organización del partido en julio del 2021.

Pero una cosa son las sombras que Sánchez sigue sin aclarar y otra la lectura que hoy hacen los socialistas. Es la primera vez que un exministro se sienta en el banquillo mientras el presidente que le nombró está en la Moncloa, pero pese a la gravedad del caso, en la Moncloa, en Ferraz y en algunas federaciones consideran que el daño ya está encajado y afirman que Sánchez tiene margen para presentar batalla en las generales por los datos económicos y la coyuntura internacional. Este análisis es compartido por fuentes de Vox, que muestran su preocupación por la estrategia de Alberto Núñez Feijóo. 

Santiago Abascal le ha dicho estos días en varias ocasiones al líder del PP que no venda otra vez la piel del oso antes de tiempo. En una entrevista en ‘El Debate’, donde asegura que en 2023 se publicaron “encuestas falsas” para crear un ambiente de cambio, lo ha expresado así: “Empezar a hablar del próximo Gobierno de coalición y a repartirse ministerios y presupuestos como está haciendo la dirección nacional del PP es un gigantesco error (...) Como sigamos haciendo las mismas cosas que en 2023, como sigamos dando a Sánchez por terminado y haciendo una guerra sucia contra Vox…”. Abascal acusa al PP de filtrar información sobre sus choques internos para dañarles y advierte: “Sánchez se está recuperando”.

Fuentes de Vox apuntan que Feijóo “no debería alejarse tanto del centro” ni justificar “con alegría” la ‘prioridad nacional’ que reclama Abascal ni empeñarse en que este se quede en un 13-14% de votos, porque así no van a alcanzar entre los dos el 48%-49% que en Vox calculan que necesitan para conquistar juntos la Moncloa.

En el centro es donde vive Juanma Moreno, con una estrategia que contrasta con la de Feijóo. Los sondeos que maneja el PP le dan una mayoría absoluta holgada, pero evita actuar como si estuviera garantizada. Moreno repite una y otra vez que no considera positivo gobernar con el partido de Abascal, una observación que debe de escocer en Aragón, Extremadura y a Feijóo. “La duda es si gobierno solo o acompañado. Andalucía va bien. Sería una pena truncar esa marcha…”, afirmó Moreno en Onda Cero. 

Su campaña ha evitado la confrontación, el terreno donde a Ayuso le gusta moverse, y en el que se ha colocado el PP nacional por el hantavirus. Algunos dirigentes buscan la bronca permanente y en esta crisis sanitaria están mostrando, además, una gran dosis de insolidaridad

El Feijóo que desembarcó en Madrid en 2022 prometía pactos de Estado e iba de la mano de Moreno en muchos debates; el que encara el próximo ciclo electoral se parece bastante más a Ayuso. La incógnita es si esa transformación le acerca a la Moncloa o simplemente le hace más competitivo dentro de su propio bloque, como teme Vox.

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