Casa Real
El rey Juan Carlos I advierte del deterioro en las relaciones entre Zarzuela y Ejecutivo: "Con el Gobierno actual, las cosas deben ser muy difíciles para mi hijo"
"Aunque ya no soy rey, tengo que tener cuidado con lo que digo, con la más mínima palabra", afirma en una entrevista que concedió hace una semana al diario Le Figaro al recibir un premio en París

Juan Carlos I: "Con el Gobierno actual las cosas deben ser muy difíciles para mi hijo"
Redacción
El rey emérito Juan Carlos I se pronuncia sobre la política española y se muestra muy crítico con el actual Gobierno español, al tiempo en que hace alusión directa a su hijo, el rey Felipe VI, apuntando a las complicaciones de su reinado y advirtiendo del deterioro en las relaciones entre el Gobierno y la Casa Real. En una entrevista publicada este sábado en el medio francés Le Figaro, Juan Carlos I no duda en dar su opinión, en unas declaraciones muy poco habituales en un miembro de la monarquía y que denotan el malestar con la actual situación. Así, llega a asegurar que las relaciones de Felipe VI "deben ser muy difíciles" con el actual Ejecutivo español, presidido por Pedro Sánchez.
"En este momento, con el Gobierno actual, las cosas deben ser muy difíciles para mi hijo", asegura el rey emérito en una entrevista que se realizó la semana pasada, tras recibir un premio en la Asamblea Nacional, en París, por su libro, que recibió una condecoración del jurado como el libro político del año. La cita se desarrolló en el bar del hotel Plaza, uno de los más lujosos de la capital francesa y donde se alojó Juan Carlos I durante su visita el pasado fin de semana.
En su entrevista, Juan Carlos I insinúa que el país se ha deteriorado en los últimos tiempos, aunque evita decirlo claramente, advirtiendo de las cautelas que debe tener como miembro de la Casa Real. Así, defiende que "los tiempos cambian y España ha cambiado", al tiempo que se pregunta "¿en qué dirección?", sin llegar a responder a la cuestión, aunque dejando claro que no en el mejor de los sentidos: "Aunque ya no soy rey, tengo que tener cuidado con lo que digo, con la más mínima palabra".
El hombre que reinó en España desde la muerte del dictador Franco en 1975 hasta su abdicación en 2014, asegura que toda su vida "ha estado dictada por las exigencias de España y del trono" y aprovecha para reivindicar su figura en al Transición: "Devolví la libertad a los españoles al instaurar la democracia pero nunca me pude yo beneficiar de ella".
El emérito considera que la monarquía ha perdido peso en el día a día de la vida del país y recuerda que durante su reinado "todas las semanas tenía cita con el presidente del Gobierno" y lamenta también que "ahora esos encuentros son menos frecuentes", desvelando así las rutinas en la relación entre Zarzuela y Gobierno.
Y las reuniones no son el único aspecto que menciona para señalar el deterioro de las relaciones; también hace alusión a que en todos sus viajes oficiales iba siempre acompañado del ministro de Exteriores, algo que, según revela en la entrevista, tampoco sucede ya con su hijo, Felipe VI. Unas quejas que apuntan a las dificultades existentes en la relación entre Jefatura del Estado y Presidencia del Gobierno, que ya han quedado patentes en otros episodios de las últimas legislaturas, bajo el mandato de Pedro Sánchez.
Juan Carlos I también aprovecha en el diario francés para defender tradiciones de España como la caza o los toros, aunque lo hace también con un dardo a un sector de la izquierda, como el que ocupa el ala minoritaria del Gobierno, Sumar, partidario de acabar este tipo de espectáculos: "La corrida es como la caza, quieren prohibirlas. Pero es una fiesta nacional", defiende el monarca.
Las declaraciones que ofrece en el medio francés revisten cierta polémica en una figura de por sí controvertida, que se mudó a Abu Dhabi en verano de 2020, tras salir a la luz varios escándalos financieros y cuentas en paraísos fiscales, con el objetivo de no perjudicar el reinado de Felipe VI.
En los últimos años, el emérito ha vuelto ocasionalmente a España y a la escena pública para asistir a eventos o revisiones médicas. Este mismo sábado, cuando han salido a la luz sus declaraciones, Juan Carlos I salía a navegar con su hija Elena en Sanxenxo, adonde llegó el martes en su primer viaje a Galicia en lo que va de año tras suspenderse uno en marzo por el conflicto en Oriente Medio. Unas visitas que sin embargo siembran también cierta división política, con el ala progresista del tablero en posiciones críticas sobre su retorno.
Unas posiciones que no se han llegado a verbalizar dentro del Gobierno, que se esfuerza en mantener la separación con la Casa real. En febrero, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, planteó abiertamente el regreso permanente a España del emérito, a sus 88 años de edad. Una postura sobre la que no quiso pronunciarse el Ejecutivo: "El Gobierno nunca ha impedido ni denegado la entrada del rey Juan Carlos a España", defendió entonces el ministro de Presidencia, Félix Bolaños.
Frente a las tensiones entre la monarquía y ciertos sectores de la izquierda, Juan Carlos no duda en defender la monarquía como sistema de Gobierno aunque reconoce que "es criticada en ciertos países". "Pienso que es buena para el pueblo. Aporta estabilidad, no se cambia de rey o de reina cada cuatro años. Encarna también, y sobre todo, la unidad del país. El rey está por encima de los partidos políticos, lo que significa que puede reinar junto a cualquier partido", señala, al tiempo en que recuerda: "Actualmente hay once monarquías en Europa, eso quiere decir algo".
Leonor "tendría que estar más en primera línea"
Pero el rey emérito no se limita a valorar la situación política y las relaciones entre Gobierno y Casa Real, sino que entra también de lleno a pronunciarse sobre el papel que debe ocupar la princesa de Asturias, su nieta Leonor, señalando que "tendría que estar más en primera línea" porque "da una muy buena imagen de la monarquía". Juan Carlos repasa también algunos hechos del pasado, reivindicando así su papel en la geopolítica internacional. Así, en la entrevista rememora cuando el presidente socialista Felipe González (1982-1996) le pidió que intercediera entre los países árabes para que España pudiera reconocer el Estado de Israel: "Llamé al rey Abdalá (de Jordania) y cuatro meses más tarde me dijo: 'Adelante'".
También hace alusión su primer discurso en la Asamblea Nacional francesa pronunciado en 1993 y cómo, al pasar entre la guardia con los tambores, bromeó con el entonces presidente de la cámara, Philippe Seguin, al que le dijo: "Esto me recuerda algo", haciendo con la mano el signo de la guillotina.
Residente en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos), el rey emérito también se refiere a la situación en Oriente Medio por la que siente "inquietud, como todo el mundo". "Estuve presente en la ceremonia de celebración del 2.500 aniversario de la fundación del imperio persa en 1971. Iba dos veces al año, sobre todo cuando viajaba a China. Tenía una relación amistosa con el Sha", rememora. "Recuerdo que su esposa dijo a la reina que estaba preocupada porque veía cada vez más mujeres con velo. Me apena ver a ese país así", agrega.
También se refiere a la princesa María Carolina de Borbón Dos Sicilias, que ha oficializado su relación amorosa con el líder de la extrema derecha francesa Jordan Bardella, brazo derecho de Marine Le Pen. Una figura con la que marca distancias: "Es la rama italiana pero lejana de la familia".
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