Guerra de Ucrania

Canal Red sustituyó a una televisión de ultraderecha donde también colaboraba una propagandista rusa

Inna Afinogenova fue subdirectora de la web en español de RT, canal gubernamental ruso señalado como difusor de graves bulos a favor de Putin

Liu Sivaya e Inna Afinogenova.

Liu Sivaya e Inna Afinogenova.

Marc Marginedas

En tono provocativo y entre risas, Pablo Iglesias sacaba pecho en un tuit el pasado 24 de abril, y anunciaba con satisfacción que Canal Red, la televisión impulsada por él, había ocupado la frecuencia de TDT en la que antes emitía 7NN, una emisora que definió como "facha" y vinculada a "la Fundación Francisco Franco". "Espero que no haya infartos en el Barrio de Salamanca o en La Moraleja", sentenció, satisfecho, brindando con un bote de Coca Cola, una chanza dirigida a Marcos de Quinto, exdiputado de Ciudadanos, antiguo vicepresidente de la multinacional de refrescos norteamericana y empresario tras el cual se hallaba el extinto proyecto televisivo.

Pero, ideologías aparte, un nexo común, que parece pasar desapercibido al exvicepresidente del Gobierno en este arranque televisivo, vincula a las dos emisoras: ambas cuentan, en su parrilla de colaboradores, con las dos figuras más destacadas vinculadas a la propaganda rusa en España, (o que, como mínimo, lo han estado en el pasado), es decir Liu Sivaya e Inna Afinogenova.

La primera, con más de 160.000 seguidores en Twitter y un canal de YouTube con 200.000 fans adicionales, viaja constantemente por los territorios de la Ucrania en manos de Rusia, enviando vídeos en español loando la ocupación y haciendo análisis geopolíticos siempre en favor de Rusia, aunque eso sí, algo toscos y rudimentarios desde el punto de vista de la propaganda. La segunda, con una audiencia similar en YouTube aunque más de dos veces superior en Twitter, traslada el mensaje, bajo el mantra del pacifismo, de que hay que dejar de enviar armas a Ucrania, ya que invasores e invadidos son equiparables, y critica con guante de seda, algunas de las realidades más lacerantes en su país de origen, como el autoritarismo de Putin o la homofobia de Estado.

Modales muy diferentes

En estos últimos tiempos, el histrionismo de Sivaya se ha ido cotizando a la baja en comparación a los suaves modales de Afinogenova, quien cuenta con una imagen pública más amable y, a priori, capaz de impactar en una audiencia más numerosa. Y para la Rusia de Putin, la ideología nunca ha sido un problema. Durante los últimos años, el Kremlin ha demostrado ser capaz de influir y suscitar apoyos en ambos márgenes del abanico político de cualquier nación, tanto en la ultraizquierda como entre la ultraderecha. Un buen ejemplo de ello es la vecina Francia, donde antes de la invasión de UcraniaMarine Le Pen, de la ultraderecha, y Jean Luc Melenchon, líder de la formación izquierdista La Francia Insumisa, proclamaban sin tapujos sus simpatías y su comprensión hacia el Kremlin.

O Alemania, donde la Rusia de Putin, generaba apoyos tanto en el partido ultra Alternativa por Alemania (UdF) como en la formación izquierdista Die Linke. "Cinismo y desparpajo ideológico son señas de identidad del Kremlin, que pesca en todas las aguas para derramar su influencia por el mundo: extrema derecha, adoradora de sus valores sociales oscurantistas, y extrema izquierda, embobada por sus discursos huecos sobre su legítima lucha contra la agresión capitalista occidental", explica a EL PERIÓDICO, del grupo Prensa Ibérica, Carmen Claudín, investigadora principal del Centro de Barcelona para los Asuntos Internacionales (CIDOB) e hija del histórico dirigente del comunismo español, Fernando Claudín.

Empresa vinculada a Roures

De acuerdo con el registro mercantil, Melancolic Films, la empresa que ha registrado la marca Canal Red, a 24 de abril se hallaba a nombre de Teia Roures Cervera, hija del empresario Jaume Roures. En el pasado, este hombre de negocios catalán ha mantenido tratos con hombres de negocios rusos a través de Víctor Tarradellas, exdirigente de CDC y personaje que viajó en varias ocasiones a Moscú, entre otras cosas para ofrecer el reconocimiento de Crimea a cambio del reconocimiento de una Catalunya independiente. Este grupo de empresarios rusos estudiaba "participar en temas de comunicación", estaba dispuesto a invertir entre 100 y 300 millones de euros y quería "colocar a una persona en primer nivel", según se incluye en el auto judicial de la causa que investigaba el desvío de fondos para pagar los gastos del 'expresident' Carles Puigdemont en Waterloo.

La equidistancia que pregona Afinogenova para el conflicto de Ucrania es dejada de lado cuando aborda en CaféInna, el espacio presentado por ella, otros temas de la actualidad internacional, donde muestra un sesgo marcadamente antioccidental y, en especial, antiestadounidense. En una de sus últimas intervenciones, abordó el tema de los ejércitos de mercenarios, dedicando la parte inicial del espacio a la milicia rusa Wagner y evitando mencionar los aspectos más controvertidos de la milicia, como el pasado de criminal convicto de su líder, Yevgueni Prigozhin, así como las escalofriantes ejecuciones ejemplarizantes de desertores grabadas en vídeo, o las torturas proferidas a prisioneros en los escenarios bélicos donde actúa.

Acto seguido, Afinogenova equiparó a este Ejército privado ruso con Blackwater, el grupo estadounidense, y destacó sus actuaciones más controvertidas en América Latina. Expertos que siguen de cerca las campañas de influencia y desinformación rusa creen que se trata de una forma de extender la "hostilidad hacia EEUU entre la población de origen latinoamericano residente en España". Según datos del Instituto Nacional de Estadística, en nuestro país, desde 2021, ha crecido en un 21% la cifra de personas hispanas con derecho a voto en una consulta electoral. CaféInna, de la antigua subdirectora de la web de RT, es sin duda uno de los platos fuertes de Canal Red, que incluso ha puesto a la venta una serie de tazas de café con el logotipo del programa en su portal de ventas en web, latiendarepublicana.com.

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