El pacto roto sobre el CGPJ

ERC no ve en riesgo los acuerdos de la mesa de diálogo tras la ruptura PSOE-PP

Los republicanos consideran que, a pesar de la "incertidumbre" que genera el pulso judicial, "no tiene que haber ningún cambio"

Pere Aragonès y Pedro Sánchez.

Pere Aragonès y Pedro Sánchez. / FERRAN NADEU

Xabi Barrena

PSOE y ERC empezaron la semana pasada con una poco habitual sincronía en sus mensajes. En concreto, ambas fuerzas se desvivieron por alejar toda sombra sobre una posible interrelación entre la negociación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) y los acuerdos de la mesa de diálogo y negociación del pasado mes de julio. Es decir, socialistas y republicanos negaron que la llave para que Esquerra no presentara una enmienda a la totalidad a los PGE fuera la promesa de que antes del 31 de diciembre el Congreso aprobara (si todo sigue su debido curso) un cambio en la tipificación de ese delito. Obvio es que unos y otros temían que si esa supuesta interrelación se daba por hecha PP podía levantarse de la mesa en la negociación de la renovación del Consejo General del Poder Judicial.

Confirmada la ruptura, el jueves por la noche, el paisaje tras la nueva batalla, en relación al delito de sedición, presenta claroscuros, en función de qué óptica se elija. Por un lado, la pistola del PP, es decir, levantarse de la mesa, solo tenía una bala. Y ya se ha disparado. Pedro Sánchez, pues, ha sido liberado del cabo que le mantenía conectado a los populares y, por tanto, tiene las manos libres. 

Por el contrario, la rotura de la cristalería por parte del PP en un asunto tan delicado como este, sobre el que, incluso, ha posado sus ojos la Comisión Europea, augura una fuerte campaña contra el PSOE con el argumento que más y mejor le ha funcionado al PP en toda España (Cataluña incluida): Pedro Sánchez cede ante el independentismo.

Material de campaña electoral

Fuentes republicanas reconocen que el pulso entre el PP y el PSOE "genera incertidumbre" sobre cómo va a desempeñarse el presidente del Gobierno en las próximas semanas. Si va a mantener su velocidad de crucero para llevar al Congreso la reforma legislativa, tal y como insinuó la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, abriendo la caja de los truenos en la bancada del PP; antes de fin de año o si va a echar el freno de mano y, quién sabe, si la marcha atrás.

ERC lamenta el plante de los populares, por varios motivos. Porque impide, de momento, la reforma del órgano de gobierno del poder judicial, lo que supone "un déficit democrático, como la propia Comisión Europea señala", asevera una fuente republicana, pero, sobre todo, "añade ruido a una cuestión delicada que requiere discreción y moderación". "Lo peor que puede pasar es que las reformas legislativas pendientes se conviertan en material de campaña electoral".

¿Significa eso que en la sede de la calle de Calàbria hay inquietud sobre el rumbo que pueda tomar Sánchez? "No prevemos ningún cambio. No tiene porque haberlos", apunta la misma voz que recuerda que la reforma del delito de sedición deriva del acuerdo de finales de julio, en la tercera reunión de la mesa de diálogo.

La textualidad de aquel pacto, siempre lo suficientemente ambigua para que cada parte ponga el énfasis en lo que prefiera, señala que "cuando se alcancen acuerdos que requieren de alguna modificación legislativa concreta para su materialización" estas se impulsarán en el Congreso para que sean aprobadas. 

En la rueda de prensa posterior a ese cónclave del mes de julio, la Consellera de Presidència, Laura Vilagrà, concretó que el plazo vencía a fin de año, justo en la víspera en que se inicie el año electoral. Tanto el PSOE como ERC ya detectaron hace meses que cualquier acuerdo relacionado con Catalunya no podía tener lugar en las inmediaciones de las elecciones municipales y autonómicas precisamente para evitar lo que parece irremediable que ocurra, que el PP meta en la precampaña la cuestión.

Sobre la supuesta interrelación entre la reforma legislativa y los PGE, en ERC apuntan que todo es más complejo que lo que se dibuja. "No es que el PSOE nos presente los PGE y nosotros les respondamos con el delito de sedición. Los PGE tienen su dinámica propia, por ejemplo, los incumplimientos presupuestarios endémicos o la ley de la vivienda", arguye la voz republicana.

Todo ello en un contexto general en el que "la mesa de negociación es el instrumento estratégico para ERC. Desde el inicio de la legislatura. Por ella se invistió a Sánchez. Los PGE son muy importantes, pero la resolución del conflicto es clave para el futuro de Catalunya. La reforma del delito de sedición se encuadra en esa mesa. Y es obvio que si se incumple lo acordado en el instrumento que es estratégico para ERC, esta no apoye el resto de iniciativas del Gobierno", sentencia.

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