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Doble comparecencia en la Cámara

Pere Aragonès constata la soledad de su Govern tras el cerco de la oposición en el Parlament

Todos los partidos aceran sus críticas al Executiu mientras el 'president' mantiene su presión a Junts por los presupuestos | El republicano vuelve a limitar a los partidos soberanistas el abanico de opciones de pacto y excluye al PSC

El president de la Generalitat, Pere Aragonès. EP

Desde la izquierda y desde la derecha. Desde el independentismo y desde el anti-independentismo. Por los presupuestos, de aquí y de allí, y por los Mossos. Pere Aragonès verificó este miércoles, a fuerza de ataques, que las voces que le auguraban un ‘vietnam’ en cada sesión plenaria del Parlament no se equivocaban. Recibió hasta golpes del PP nada menos que por su gestión de las energías renovables, algo inaudito por provenir de la bancada que provino. Otra cosa es el efecto que tuviera el cerco en Aragonès que fue poco o ninguno, seguramente porque era más que consciente de la que se avecinaba.

No se trató solo de que Junts sacara las uñas, porque, curiosamente, el tono de los posconvergentes en la oposición tampoco dista tanto del que empleaban cuando estaban en el Govern. Seguramente tiene más que ver con que PSC y comuns olieron la sangre de los 33 únicos apoyos con los que cuenta el Executiu.

Salvador Illa combinó su patentada ‘oposición tranquila’, sobre todo en el tema de los presupuestos, con un mayor énfasis crítico en la cuestión de los Mossos.Jéssica Albiach quiso despejar dudas y evitó mostrarse como el recambio de Aragonès tras la fuga de Junts y para ello acusó al 'president' de no cumplir con la palabra dada.

El morbo de la sesión doble (primero la comparecencia del president para dar cuenta del nuevo Govern y, después, la habitual sesión de control) recaía, sin duda, en la relación entre Aragonès y sus exsocios y siempre adversarios de Junts. Y con ellos, el jefe del Executiu se entregó a la táctica del palo y zanahoria. Combinó aceradas críticas con piropos y agradecimientos a los posconvergentes y, siempre de fondo, la voluntad de que el foco sobre los presupuestos se aleje de su cabeza y se centre en la de los posconvergentes.

Felicitaciones al vicepresidente cesado

Así, Aragonès señaló que "el viaje relámpago a la oposición" de Junts "no debe impedir que se abran vías de entendimiento". La respuesta de Junts no se hizo esperar: "Este Govern nace débil. ERC no ganó las elecciones y ahora solo tiene el apoyo de 33 diputados. ¿Cómo piensa tirar adelante la legislatura?"

Antes, el jefe del Executiu había felicitado, uno a uno, a sus exconsellers posconvergentes, y muy especialmente al cesado por él, Jordi Puigneró. Pero también indicó que lamentaba que "una decisión del partido" les haya desalojado de su gabinete y sentenció que estos consellers "habían marchado de manera precipitada con el trabajo a medio hacer".

Explicó que hacía suyos los proyectos puestos en marcha por los titulares de departamento de Junts porque forman parte del plan de gobierno, y porque el objetivo prioritario es ponerse al lado "de la ciudadanía y combatir los efectos del aumento del coste de la vida". Y ahí lanzó un último dardo a Junts: "Abrazar una oposición cómoda no es ayudar" a los catalanes, dijo.

Concretando sobre los presupuestos de 2023, Aragonès aseveró, para enfado de Albiach, que luego le rendiría cuentas, que no habría cambios "sustanciales" sobre el proyecto que dejó Jaume Giró en el cajón de la Conselleria d'Economia y que, por tanto, no había razón para que Junts "no los apoye, siempre que priorice el bien del país sobre los intereses, legítimos, de partido".

La línea roja

Acaso para demostrar que con Junts o sin ellos en el Govern, él se mantiene firme en sus postulados, volvió a delimitar el terreno de juego en donde piensa moverse en esta "nueva etapa" nacida con el Govern monocolor. Y este no es otro que el entendimiento "con aquellos partidos que creen que el conflicto político con el Estado se soluciona con el voto de los catalanes" en un referéndum de autodeterminación. Es decir, volvió vuelto a dibujar la línea roja que separa el bloque soberanista del PSC.

E incidió en ello en el otro gran apartado de la mesa de diálogo con el Gobierno. En la cuestión de la "represión del Estado". Si la semana pasada la portavoz socialista Alícia Romero dijo que no existía tal represión, este miércoles, el president se dirigió a aquellos que dicen no creer en la pervivencia de la persecución judicial. "Solo hace falta que miren la composición de este hemiciclo", en referencia, sin ir más lejos, a su correligionario Josep Maria Jové.

"No se puede hacer ver que no existe la represión. Hay que ver los problemas. Y hay que salir de la zona de confort, si lo que se quiere es avanzar y romper con el inmovilismo", sentenció Aragonès sobre el PSC.

'Cholismo' de supervivencia

En cuanto a las alianzas futuras, el president se remitió al muy futbolístico 'partido a partido' del Cholo Simeone, es decir, "medida a medida, negociando". Y en este orden en fila india, la primera a sustanciar es la de los Presupuestos Generales del Estado, que para ello el Govern ha retrasado la aprobación en el Consell Executiu de las cuentas catalanas para así obtener un colchón de seguridad que impida cualquier tentación socialista de vincular ambos proyectos de cuentas.

Esa apelación cholista, a pesar de que el president' no sea un gran aficionado al futbol, sirvió al líder de la oposición, Salvador Illa, para acusar a Aragonès de estar "improvisando" y reiteró su oferta de mano tendida para aprobar las cuentas del 2023. "Rechazar este acuerdo, que es lo que Catalunya necesita, es una temeridad", aseveró el socialista. Illa añadió que no "entiende como pretende que le den apoyo aquellos a los que usted ha echado del Executiu".

Ante la enésima petición del socialista de organizar una mesa de partidos catalanes, el 'president', ya en el turno de réplica, se mostró dispuesto a crearla, siempre que "se presenten alternativas para la resolución del conflicto político. Porque si no, esa mesa, tendrá un único punto: el acuerdo de claridad", la vía canadiense, "que propone este Govern". "Vivimos bajo un Estatut que los catalanes no han votado. ¿Cuál es su propuesta?", preguntó.

Ante el empuje de la oposición en su cerco, el president transmitió al resto de grupos que abandonen toda esperanza, porque no piensa convocar elecciones, "no con esta inflación del 9% y no con las consecuencias que genera". Y a Junts, mordiéndose la lengua para no dinamitar puentes, les anunció que "siempre" les alargará " la mano si quieren llegar a ententes futuras", porque "no les pedirá carnets de excelencia ideológica".

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