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Comparecencia parlamentaria

Aragonès pide a Junts un pacto sobre los presupuestos pese haberse ido "a la cómoda oposición"

El 'president' se abre a la mesa de partidos catalanes que propugna el PSC siempre que se presenten alternativas para solucionar el conflicto

Pere Aragonès, Salvador Illa y Albert Batet, en el hemiciclo del Parlament. Ferran Nadeu

Palo y zanahoria. El 'president' Pere Aragonès ha arrancado su comparecencia en el Parlament, para dar cuenta de la renovación de su Govern tras la salida de los 'consellers' de Junts, combinando aceradas críticas con piropos y agradecimientos a los posconvergentes. Aragonès señaló que "el viaje relámpago a la oposición" que dijo sorprenderle, "no debe impedir que se abran vías de entendimiento". La respuesta de Junts no se hizo esperar: "Este Govern nace débil. ERC no ganó las elecciones y ahora solo tiene el apoyo de 33 diputados. ¿Cómo piensa tirar adelante la legislatura?"

Antes, Aragonès había felicitado, uno a uno, a sus 'exconsellers' posconvergentes, y muy especialmente al cesado por él, Jordi Puigneró. Pero también había señalado que "lamentaba que una decisión del partido" les hubiera desalojado de su gabinete y sentenció que estos consejeros "habían marchado de manera precipitada con el trabajo a medio hacer".

Aragonès dijo hacer suyo los proyectos puestos en marcha por los titulares de departamento de Junts, porque forman parte del plan de gibierno, y porque el objetivo prioritario es ponerse al lado "de la ciudadanía y combatir los efectos del aumento del coste de la vida". Y ahí vino una última banderilla a Junts: "Abrazar una oposición cómoda no es ayudar" a los catalanes.

Concretando sobre los presupuestos del 2023, Aragonès aseveró que no habría cambios "sustanciales" sobre el proyecto que dejó Jaume Giró en el cajón de la Conselleria de Economia y que, por tanto, no había razón para que Junts "no los apoye, siempre que priorice el bien del país sobre los intereses, legítimos, de partido".

La línea roja

Ha vuelto a delimitar el terreno de juego en donde piensa moverse en esta "nueva etapa" nacida con el Govern monocolor. Y este no es otro que el entendimiento "con aquellos partidos que entienden que el conflicto político con el Estado se soluciona con el voto de los catalanes" en un referéndum de autodeterminación. Es decir, ha vuelto a dibujar la línea roja que separa el bloque soberanista del PSC.

También en la cuestión de la "represión del Estado" ha querido marcar diferencias. SI la semana pasada la portavoz socialista Alícia Romero dijo que no existía tal represión, en el Parlament, este miércoles, el 'president se ha dirigido a aquellos que dicen no creer en la pervivencia de la persecución judicial. "Solo hace falta que miren la composición de este hemiciclo", en referencia, sin ir más lejos, a su correligionario Josep Maria Jové.

"No se puede hacer ver que no existe la represión. Hay que ver los problemas. Y hay que salir de la zona de confort, si lo que se quiere es avanzar y romper con el inmovilismo", ha sentenciado Aragonès sobre el PSC.

En cuanto a las alianzas futuras, el 'president' se remitió al muy futbolístico 'partido a partido', es decir, "medida a medida, negociando".

El líder de la oposición, Salvador Illa, se acogió a esta frase para acusar a aragonès de estar "improvisando" y reiteró su oferta de mano tendida para parobar las cuentas del 2023. "Rechazar este acuerdo, que es lo que Cataluña necesita, es una temeridad", aseveró el socialista. Illa ha añadido que no "entiende como pretende que le den apoyo aquellos a los que usted ha echado del Executiu".

Ante la enésima petición del socialista de organizar una mesa de partidos catalanes, el 'president', ya en el turno de réplica, se mostró dispuesto a crearla, siempre que "se presenten alternativas para la resolución del conflicto político. Porque si no, esa mesa, tendrá un único punto: el acuerdo de claridad", la vía canadiense, "que propone este Govern". "Vivimos bajo un Estatut que los catalanes no han votado. ¿Cuál es su propuesta?

El 'president' transmitió al resto de grupos que abandonen toda esperanza, porque no piensa convocar elecciones. "No con esta inflación del 9% y no con las consecuencias que genera", añadió. Y a Junts, mordiéndose la lengua para no dinamitar puentes, les anunció que "siempre" les alargará " la mano si quieren llegar a ententes futuras", porque "no les pedirá carnets de excelencia ideológica".

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