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Diario de Ibiza

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Nueva hoja de ruta

Junts prepara un incierto regreso a la confrontación con el Estado

El objetivo es aprobar los planes en septiembre en el Parlament para presionar a ERC y preparar acciones concretas | "Tenemos que calentar motores" cara a otoño, afirman en el partido, cuyo sector moderado critica: "Viven en Matrix"

La presidenta de Junts, Laura Borràs.

La hoja de ruta política que Junts acaba de aprobar en su congreso lo deja claro: el quinto aniversario del referéndum del 1-O ha de ser un punto de inflexión y "culminar" el proceso de independencia. Pero, ¿en qué se traducirá en la práctica este órdago, que es el principal argumento contra la vía del diálogo que ERC ensayó de nuevo a finales de julio en Madrid? La respuesta todavía está por escribir, mientras los sectores más moderados recelan de este nuevo desafío.

Fuentes de la dirección del partido confirman que el debate de política general que tendrá lugar en el Parlament a finales de septiembre ha de servir para votar propuestas animando a preparar la confrontación. Un nuevo choque con un objetivo final: "levantar" la declaración unilateral de independencia (DUI) del 27 de octubre de 2017 y que no se llegó a aplicar en ningún momento.

La ponencia política del congreso de Junts encarga a todos los 'consellers' del partido que preparen planes para acercar al Govern a la independencia desde el sillón de cada 'conselleria'. En cierto sentido es un regreso a la casilla de salida de las llamadas estructuras de Estado que en época del Gobierno de Artur Mas se convirtieron en documentos extensos sobre cómo preparar una desconexión respecto al Estado. Pero habrá una parte que no dependerá de las instituciones, apuntan fuentes de la dirección, sino de la movilización ciudadana y de las entidades. Concretar más estos planes es complicado: "Es la pregunta del millón", admite un dirigente. Otro admite que internamente el comentario es algo parecido a: debe estar todo a punto pero no se debe explicar nada. "Viven en Matrix", zanja.

Presionar a ERC

El argumento de Junts es que no es necesario esperar a los dos años de plazo que ERC se marcó con la CUP para explorar las posibilidades de la negociación con el Gobierno, porque Esquerra no ha cumplido la parte que hacía referencia a una cuestión de confianza a medio mandato, acordada con los anticapitalistas. Incumplido el pacto ERC-CUP (que lo desactivó, cabe recordarlo, al no apoyar los primeros presupuestos del Govern de Aragonès), Junts también se siente totalmente desvinculado de este período y cree que hay motivos más que sobrados para dar el portazo a las conversaciones con la Moncloa. Y presionar así al socio y rival republicano, principal adversario en las próximas elecciones, las municipales de 2023.

"Tenemos que calentar motores", explican en el partido de Laura Borràs y Jordi Turull, los dos nuevos líderes de la formación que han hecho acopio de declaraciones contundentes en los últimos tiempos en relación a la vía beligerante. Turull ha hablado de pasar a la acción, de las palabras a los hechos -sin más concreción- y Borràs ha argumentado la inviabilidad del diálogo. Todo ello ha de finalizar, insiste la ponencia y remarcan los dirigentes, en una decisión: "Levantar la 'DUI'" de 2017.

Las visiones más escépticas

Esta táctica choca de entrada con dos realidades. Una, la de los 'consellers' del partido, que reivindican su tarea en el Ejecutivo: piden tiempo para aplicar sus políticas y por tanto no están por la labor de crear de entrada inestabilidad. Dos, la de quienes no creen en la viabilidad de otra declaración de independencia, en un momento en el que el independentismo no pasa por sus mejores momentos ni de movilización ni de unidad entre partidos ni de fortaleza de las entidades sociales soberanistas.

ERC, mientras, asiste sin pestañear a este debate interno por parte de su socio, confiando en que por el momento no existe una alternativa concreta a la de la mesa de diálogo con el Govern. "Al menos, a nosotros Junts no nos ha detallado todavía en qué consiste tal plan b", sostienen los republicanos. Es por ello que el 'president', Pere Aragonès, en su balance del curso político, ha afirmado con serenidad y un cierto desafío: "Si hay una propuesta concreta la escucharemos con mucha atención".

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