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Gobierno de ultraderecha

Milei reflota la causa de las Malvinas tras la amenaza de Trump de negar la soberanía británica

El anarco capitalista se ha entusiasmado con la amenaza de Trump de "revisar" la postura de EEUU sobre el diferendo argentino-británico

El presidente de Argentina, Javier Milei, durante un discurso en Buenos Aires el pasado 20 de agosto.

El presidente de Argentina, Javier Milei, durante un discurso en Buenos Aires el pasado 20 de agosto. / JUAN MABROMATA / AFP

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Abel Gilbert

Abel Gilbert

Buenos Aires

El ultraderechista Javier Milei se ha entusiasmado con la amenaza de Donald Trump de "revisar" la histórica posición de Estados Unidos de3 respaldo a Gran Bretaña en la disputa que mantiene con Argentina por la posesión de las islas Malvinas. Milei cayó en su popularidad no solo debido a la situación económica durante julio. Cuando el tema Malvinas brotó con intensidad en la sociedad en medio del Mundial, al punto de que los jugadores del seleccionado exhibieron una sábana con una reivindicación soberana después del partido con Inglaterra, el Gobierno libertario expresó su malestar con esa postura. Los roces de Trump con Londres que provocan especialmente el conflicto bélico en Irán le han dado a Milei la oportunidad de volver a instalar la cuestión del archipiélago en el debate interno. A su criterio, el arrebato verbal del magnate tiene un sentido "muy importante". El anarco capitalista se propone atribuir un eventual giro político del magnate republicano a la eficacia de la política diplomática que lleva adelante desde que llegó a la presidencia. En la noche del jueves, el ex tertuliano televisivo se dirigirá a los argentinos para explicarles cuáles son los avances de sus gestiones.

"Inglaterra es el pasado. Argentina es el futuro. Es saludable que los Estados Unidos revisen su postura sobre Malvinas. Sería extraño que no lo hicieran. No se puede esperar menos de un aliado estratégico. Malvinas es una causa sagrada para los argentinos", escribió por su parte en X el "asesor" presidencial, Santiago Caputo.

El Gobierno se ha subordinado a los intereses de Washington en materia política, económica y también militar. EEUU ha acudido en ayuda de Milei cuando peligraba seriamente su victoria en las elecciones parlamentarias de octubre pasado. La administración Trump también ha funcionado como garante de Buenos Aires ante el Fondo Monetario Internacional (FMI). El 80% de los créditos del organismo a los países de la región los concentra Argentina.

"El ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, hizo un análisis sobre los avances diplomáticos que lleva adelante la Cancillería en defensa de la soberanía de las islas Malvinas", consignaron fuentes oficiales citadas por el diario La Nación. Pero Quirno, uno de los encendidos defensores del proyecto de una fallida ley que permitía a los extranjeros adquirir grandes extensiones de tierras en este país, trató de matizar en público las palabras de Trump. "Nosotros tenemos claro que la solución es diplomática, tenemos claro que tenemos que avanzar en ese frente lo más posible, con los diferentes foros, con el apoyo de diferentes países. Tenemos que hacer los deberes para aumentar nuestras posibilidades de que el reclamo que tiene la Argentina, legítimo, sobre la soberanía, sea aceptado".

Reservas

El giro "malvinense" de Milei no es tenido en cuenta por la oposición en momentos que todavía resuena una reciente polémica por la permisividad de Buenos Aires ante el amarre en la provincia de Tierra del Fuego de un buque petrolero británico, algo que está prohibido por la legislación argentina. Las mismas autoridades fueguinas consideraron "inadmisible" lo que sucedió en Ushuaia. A la vez, se tramitan en la justicia dos pedidos de suspensión de la actividad petrolera en el archipiélago. Una de ellas pertenece a los excombatientes argentinos del conflicto bélico de 1982.

"Nadie en el mundo toma en serio un comentario de Donald Trump. Nadie. Se trata, fundamentalmente, de una más de sus típicas bravuconadas contra sus verdaderos enemigos políticos: que no son los rusos ni los norcoreanos, sino los propios europeos y los canadienses", señaló Jaime Rosemberg, columnista de La Nación. "Hay que entender cómo funciona este personaje. Ya intentó meterse en Groenlandia argumentando que debía ser territorio norteamericano; ha sugerido que Canadá debería convertirse en el estado número 51 de la Unión; e incluso ha publicado montajes cambiando a Canadá por Venezuela y declarando el Estrecho de Ormuz como propiedad estadounidense. Las posturas internacionales de Trump generan exactamente lo contrario de lo que postula".

Varios especialistas recordaron a su vez que Estados Unidos no integra el Comité de Descolonización de Naciones Unidas, el foro donde Argentina renueva anualmente su reclamo soberano del archipiélago, y que sistemáticamente llama a las partes a negociar. Malvinas es irrelevante para Trump: su discordia es con la OTAN. El politólogo Claudio Fantini planteó al portal Infobae que Trump no aludió a la cuestión Malvinas porque "lo considera lo justo y adecuado" sino que "tiene que ver con un castigo" que quiere aplicar a Londres. "Cuando Seúl también rechazó colaborar en el conflicto con Irán, Trump pasó a elogiar a Kim Jong-un y amenazó con reducir los ejercicios militares conjuntos, claves para mantener el equilibrio en la península coreana". El multimillonario es "un tipo que a la mañana dice una cosa y en la tarde dice otra. Un día escribe con la mano lo que al otro día borra con el codo sin hacerse mucho problema".

Hasta Ricardo Lagorio, ex embajador argentino ante las Naciones Unidas durante la era Milei, se mostró escéptico. "Mientras el Reino Unido no acepte sentarse a negociar la soberanía, no habrá modificaciones de hecho, de importancia, sobre las islas Malvinas. El apoyo de Trump es importante, pero no cambia la situación jurídica de Malvinas. Quitar el respaldo (a Londres) no significa nada". Desde el Reino Unido, el portavoz del primer ministro Andy Burnham dijo en tanto que la población de las islas "ha expresado su deseo de seguir siendo un Territorio Británico de Ultramar", por lo que el "compromiso" de Londres con ellos es "inquebrantable". El secretario de Hacienda John Healey fue más enfáticos. Las islas que la Corona llama Falklands "seguirán siendo británicas".

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Fuente: El Periódico

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