Vetadas en EEUU
EEUU señala a Alibaba, Baidu y BYD por supuestos vínculos con el Ejército de China
El Pentágono las incluye en una lista de "empresas militares", un gesto que no implica sanciones directas de momento, pero aleja posiciones tras el encuentro de Trump y Xi

TOPSHOT - US President Donald Trump makes a toast as he attends a state banquet with China's President Xi Jinping at the Great Hall of the People in Beijing on May 14, 2026. (Photo by Brendan SMIALOWSKI / AFP) / BRENDAN SMIALOWSKI / AFP

El Pentágono ha incorporado a Alibaba, Baidu y BYD a su lista de "empresas militares chinas", una designación que aumenta la presión sobre grandes compañías chinas. La actualización anual de la llamada lista 1260H incluye también a WuXi AppTec, Unitree, RoboSense, CXMT y YMTC.
La decisión pone fin al acercamiento momentáneo entre EEUU y China, cuando hace menos de un mes Donald Trump y Xi Jinping sellaron en Pekín una tregua comercial y tecnológica, con elogios del presidente estadounidense hacia Xi. Pero el gesto quedó pronto matizado: el presidente ruso, Vladímir Putin, llegó a la capital china cuatro días después de la salida de Trump, y Xi usó esa visita para exhibir su cercanía con Moscú y marcar distancia frente a Washington.
Decisión política
El documento sostiene que las empresas señaladas cumplen los requisitos de la legislación estadounidense para ser consideradas entidades vinculadas al Ejército chino que operan en Estados Unidos. En los casos de Alibaba y Baidu, el Pentágono apunta a supuestas conexiones con organismos estatales chinos. Para el fabricante de coches BYD supone la primera vez que es añadido a una zona asociada a la estrategia de fusión militar-civil.
La inclusión en la lista no equivale a sanciones automáticas ni bloquea por sí sola las operaciones comerciales. Sí tiene consecuencias relevantes: el Departamento de Defensa no puede firmar contratos con esas empresas y las restricciones se extenderán a compras indirectas a partir de 2027. En la práctica, el listado actúa como una señal de riesgo para socios, inversores y clientes internacionales.
Pekín respondió este martes con dureza. El Ministerio de Exteriores acusó a Washington de "generalizar el concepto de seguridad nacional" y de elaborar "listas discriminatorias" para reprimir a empresas chinas. Lin Jian reclamó a Estados Unidos que "corrija sus prácticas erróneas" y ponga fin a una "represión injustificada".

Un concesionario de BYD / BYD - Archivo
Rechazo a las acusaciones
Varias firmas afectadas negaron cualquier vínculo militar. La empresa farmacéutica WuXi AppTec calificó su inclusión de "claramente errónea" y anunció medidas inmediatas para impugnarla y aseguró que no está controlada por entidades militares o gubernamentales chinas, no presta servicios al Ejército y no participa en programas de fusión militar-civil.
Baidu también rechazó la designación. La tecnológica afirmó que la decisión es "completamente infundada" y que usará todos los medios a su alcance para pedir su retirada. Alibaba y BYD, con fuerte presencia internacional, quedan bajo escrutinio en un entorno marcado por restricciones tecnológicas y rivalidad industrial.
La medida amplía una política que Washington ya había intensificado recientemente con Tencent y CATL. La preocupación estadounidense se concentra en sectores estratégicos, como inteligencia artificial, baterías, robótica y semiconductores, donde la frontera entre uso civil y militar es un foco de tensión con China.
Fin de una breve tregua
La tregua comercial entre ambos líderes duró menos de un mes. Trump abandonó Pekín con halagos hacia Xi aunque con pocas concreciones. El líder chino, en cambio, no correspondió públicamente a esa idea de amistad personal.
Sin embargo, apenas unos días después se reunió con Putin, con quien sí destacó que ambos habían cultivado "una estrecha relación" que había contribuido a vínculos profundos y fructíferos entre China y Rusia.
Sobre Putin, Xi aseguró además que los lazos bilaterales han entrado en una etapa "más proactiva y acelerada" y llamó a aprovechar la "oportunidad histórica" para ampliar la confianza y elevar la cooperación. Pekín y Moscú describen sus vínculos como los mejores de su historia, aunque la guerra de Ucrania ha hecho la relación más desigual.
Y es que, a diferencia del viaje de Trump, el primero de un presidente estadounidense a China en casi una década, la visita de Putin no fue excepcional. Ambos líderes se ven al menos una vez al año. En ese marco, Xi lanzó una crítica velada a Washington al advertir de "corrientes unilaterales y hegemónicas".
Rivalidad de fondo
La actualización de la lista negra de las empresas chinas en EEUU pone de relieve que la escenificación diplomática tuvo poco recorrido. Se impone la competencia tecnológica, militar e industrial. Para Estados Unidos, el riesgo está en la posible conexión entre empresas civiles y capacidades militares chinas. Para China, se trata de una herramienta política para contener su desarrollo.
El resultado es una nueva señal de desconfianza. Las empresas afectadas intentarán salir del listado, Pekín promete defender sus intereses y Washington mantiene el foco en sectores sensibles para su seguridad nacional. La distensión personal entre Trump y Xi, por ahora, convive con decisiones que vuelven a endurecer el pulso.
Suscríbete para seguir leyendo
Fuente: El Periódico
- Alerta por la desaparición de una niña en Ibiza: intensa búsqueda con perros y drones de madrugada
- Las seis mujeres más influyentes de Ibiza, según Forbes Women: listado completo de las 30 de Baleares
- Oposición vecinal al nuevo Mercat Nou de Ibiza: 'Queremos que se reconstruya el actual
- Paquita, hamaquera de Ibiza en Cala Llonga: 'Estamos trabajando un 50% menos
- Buena parte de la ciudad de Ibiza, sin luz por una avería en un cable subterráneo
- Paolo Colombo, gerente de uno de los chiringuitos de Cala Llonga: 'Hay muchas cosas que no cuadran
- El pirata de Porroig se enfrenta una multa de 4.500 euros por rajar una embarcación en Formentera
- Piden ocho años de cárcel y medio millón de euros al relaciones públicas de una discoteca de Ibiza que mandó cuatro meses a un cliente al hospital de un puñetazo