Crisis en el laborismo
El ministro británico de Sanidad, Wes Streeting, dimite y aviva la batalla para sustituir a Starmer
A la renuncia de Streeting se ha sumado horas más tarde la del diputado Josh Simmons, la cual ha abierto la puerta del Parlamento al alcalde de Mánchester, Andy Burnham, el principal favorito para reemplazar al primer ministro

El ministro británico de Sanidad, Wes Streeting, llega a la residencia oficial del 10 de Downing Street, este miércoles. / NEIL HALL / EFE

Finalmente se han cumplido los pronósticos. El ministro de Sanidad británico, Wes Streeting, ha presentado este jueves su dimisión en un intento de forzar la salida del primer ministro, Keir Starmer, tras la debacle en las elecciones locales y regionales de la semana pasada en el Reino Unido. Streeting ha confirmado lo que adelantaron sus aliados el día anterior y ha dado el paso ante la “pérdida de confianza” en su líder, al que ha acusado de falta de dirección y de autocrítica. Todo apunta a que el ya exministro presentará su candidatura para desafiar el liderazgo de Starmer al frente del Partido Laborista y del Gobierno, aunque para ello necesita el respaldo de al menos 81 diputados de su formación (un 20% del total).
Streeting ha confirmado su marcha en una carta de dos páginas dirigida al primer ministro, en la que ha sacado pecho de sus logros al frente de la cartera de Sanidad, incluida la reducción de las listas de espera, la contratación de más personal y la mejora de la productividad. “Todas estas son buenas razones para seguir en mi puesto. Pero, como ya sabes por nuestra conversación de principios de esta semana, al haber perdido la confianza en tu liderazgo, he llegado a la conclusión de que sería deshonroso y contrario a mis principios seguir haciéndolo”, ha asegurado en la misiva.
Batalla por el liderazgo
Los argumentos de Streeting chocan con el discurso que pronunció el pasado viernes a última hora —cuando ya se conocía el tamaño de la derrota electoral de los laboristas—, en el que insistió en que el primer ministro contaba con su apoyo. Sin embargo, en los últimos días ha ido recabando apoyos para tratar de disputar el liderazgo a Starmer y sus aliados señalan que ya cuenta con el respaldo suficiente para iniciar un proceso interno de elecciones. Sus rivales, en cambio, aseguran que el exministro no ha conseguido los votos necesarios para lanzar su candidatura.
Aún así Streeting ha dado por hecho que este proceso se producirá tarde o temprano. "Está claro que no liderarás al Partido Laborista en las próximas elecciones generales y que los diputados y los sindicatos laboristas quieren que el debate sobre el futuro sea una batalla de ideas, no de personalidades ni de faccionalismos mezquinos. Debe ser un debate amplio y contar con el mejor grupo posible de candidatos. Apoyo ese enfoque y espero que lo facilites", ha añadido Streeting en su carta, sin dar más detalles sobre sus intenciones. En su respuesta, Starmer se ha limitado a agradecer el trabajo de Streeting y ha mostrado su deseo de "trabajar juntos" para enfrentar los problemas que "explotan" sus rivales.
Opciones para Burnham
La salida de Streeting ha sido un duro golpe para el primer ministro, pero posiblemente lo ha sido aún más la dimisión pocas horas más tarde del diputado laborista Josh Simmons, quien ha dado un paso al lado para permitir la entrada en la Cámara de los Comunes de Andy Burnham, alcalde de Mánchester y principal favorito para reemplazar a Starmer. La renuncia de Simmons provocará la convocatoria de elecciones anticipadas en Makerfield, una circunscripción cercana a Mánchester y en la que los laboristas obtuvieron una cómoda victoria en 2024.
Burnham ha confirmado su intención de presentarse como candidato laborista en esta circunscripción, aunque para ello deberá recibir la autorización del comité de dirección del partido (NEC), liderado por Starmer, el cual ya bloqueó sus intentos de acceder al Parlamento a finales de enero. La posibilidad de que este bloqueo vuelva a producirse se presenta remota en esta ocasión, ya que la presión de los suyos para que permita la candidatura del alcalde será mucho mayor. Miembros del partido, citados por la prensa británica, aseguran que el primer ministro ha cedido a las presiones esta vez y no se opondrá a la entrada de Burnham en el Parlamento.
Respuesta de Starmer
Aún así el primer ministro Starmer insiste en su intención de permanecer en el cargo. La mayoría de sus ministros todavía le apoyan en público, incluida la ministra de Educación, Bridget Phillipson, quien ha pedido este jueves a los diputados rebeldes que "tomen aire" y que "intenten pasar página". Otros miembros del Ejecutivo se han paseado por los principales medios de comunicación a lo largo del día para insistir en que, por el momento, nadie ha presentado oficialmente su candidatura para relevar a su líder.
Pero todo apunta a que está situación se producirá más pronto que tarde. A los nombres de Streeting y de Burnham como posibles candidatos a reemplazar a Starmer se ha sumado este jueves el de Al Carns, secretario de Estado de las Fuerzas Armadas. Carns, un exmarine que sirvió en Afganistán, no ha ocultado sus intenciones, aunque su falta de experiencia política —logró su escaño en la Cámara de los Comunes hace apenas dos años— podría jugar en su contra. El escenario está más fragmentado que nunca, pero Streeting ya ha lanzado la primera piedra en una batalla que está lejos de concluir.
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