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Reino Unido

Starmer se juega su futuro político en unas elecciones locales y regionales adversas para el Partido Laborista

El previsible mal resultado de los laboristas en Inglaterra, Escocia y Gales amenaza con provocar una rebelión interna y con iniciar un proceso para reemplazar al primer ministro al frente del Gobierno

Encuestas de las elecciones en Reino Unido 2026: así están los sondeos de las municipales y regionales en Inglaterra, Escocia y Gales

El primer ministro británico, Keir Starmer, participa en el 'call centre' del Partido Laborista para pedir el voto en las elecciones de este jueves.

El primer ministro británico, Keir Starmer, participa en el 'call centre' del Partido Laborista para pedir el voto en las elecciones de este jueves. / STEFAN ROUSSEAU / DPA / EUROPA PRESS

Lucas Font

Lucas Font

Edimburgo (enviado especial)

Ha llegado el momento de la verdad para el primer ministro británico, Keir Starmer. El líder laborista se somete este jueves a su primera gran prueba de fuego en unas elecciones locales en Inglaterra y regionales en Escocia y Gales que auguran una debacle de su formación menos de dos años después de su holgada victoria en las generales. El previsible mal resultado en estos comicios amenaza con provocar una rebelión interna en las filas laboristas y con iniciar un proceso para reemplazar a Starmer en el número 10 de Downing Street, a pesar de que todavía no existe un candidato claro para ocupar su lugar. 

Los cinco grandes partidos se disputan cerca de 5.000 concejalías —casi un tercio del total— en 136 de las 317 unidades administrativas locales en Inglaterra. Las principales encuestas apuntan a que el Partido Laborista perderá más de la mitad de las cerca de 2.300 concejalías que defiende, algo que supondría uno de los peores resultados de su historia. Las dificultades del Gobierno para acelerar el crecimiento económico y reducir el elevado coste de la vida, además de los recientes escándalos, incluido el 'caso Mandelson', han hundido la popularidad de un primer ministro que nunca ha generado entusiasmo entre los votantes.

El líder de Reform UK, Nigel Farage, durante un mitin en Merthyr Tydfil, en Gales, este martes.

El líder de Reform UK, Nigel Farage, durante un mitin en Merthyr Tydfil, en Gales, este martes. / BEN BIRCHALL / PA WIRE / EUROPA PRESS

Las elecciones de este jueves serán con toda probabilidad la confirmación del fin de la hegemonía de los dos grandes partidos en el Reino Unido. Según las encuestas, el Partido Conservador también perderá cerca de la mitad de las más de 1.200 concejalías que defiende, en gran parte debido al auge de la formación ultra Reform UK, que aspira a irrumpir con fuerza en las administraciones locales ganando más de 1.300 concejalías. En el flanco izquierdo, los Verdes y —en menor medida— el Partido Liberal Demócrata también lograrán mejorar sus resultados. 

Escocia y Gales

La debacle en Inglaterra no es el único foco de preocupación de los laboristas, que también se quedarán previsiblemente lejos de sus objetivos en las elecciones regionales en Escocia y en Gales. La estrategia del líder laborista escocés, Anas Sarwar, de distanciarse políticamente de Starmer, pidiendo públicamente su dimisión el pasado febrero, no parece haber dado sus frutos y todo apunta a que el Partido Nacional Escocés (SNP) logrará mantenerse en el poder a pesar del desgaste de casi dos décadas en el Gobierno. Los nacionalistas necesitarán, sin embargo, el apoyo de los Verdes escoceses para alcanzar una mayoría en el Parlamento que les permita impulsar un segundo referéndum de independencia

En el caso de Gales, el resultado que predicen las encuestas se presenta todavía más traumático para la formación de Starmer, la cual ha gobernado de forma ininterrumpida en la nación desde la creación del Parlamento regional (Senedd) en 1999. La baja popularidad del Gobierno en Londres, sumada al desgaste de casi tres décadas en el poder de los laboristas galeses, han hundido al partido y han dado impulso a los nacionalistas del Plaid Cymru, que aspiran a convertirse en la fuerza más votada y a liderar el primer Gobierno nacionalista en Gales. El escenario, sin embargo, sigue abierto y la posibilidad de que los ultras de Reform UK se alcen con la victoria también está encima de la mesa.

El ministro principal de Escocia y líder del SNP, John Swinney, durante un acto de campaña en Edimburgo.

El ministro principal de Escocia y líder del SNP, John Swinney, durante un acto de campaña en Edimburgo. / ROBERT PERRY / PA WIRE / EUROPA PRESS

Liderazgo cuestionado

El hundimiento de los laboristas en estas elecciones está alimentando los rumores sobre una posible rebelión interna para acabar con el liderazgo de Starmer. Uno de los nombres que más ha sonado es el del ministro de Sanidad, Wes Streeting, que contaría con el respaldo del sector más a la derecha de la formación. Personas de su entorno apuntan a que podría lograr el apoyo de al menos 80 diputados de su bancada, el mínimo estimado para lanzar un desafío a Starmer, en caso de que se confirme la debacle en estos comicios. 

Todo apunta, sin embargo, a que el ministro de Sanidad encontrará resistencia en caso de que decida dar el paso. La ex viceprimera ministra Angela Rayner, obligada a dejar el cargo el año pasado tras conocerse que pagó menos impuestos de los que debía en la compra de una propiedad, se presenta como una posible candidata de la izquierda moderada, aunque todavía tiene pendiente resolver su situación con el fisco para convertirse en una opción viable.

Intención de acabar la legislatura

El nombre que genera más consenso en las filas laboristas es el del actual alcalde de Mánchester, Andy Burnham, quien ya trató de lograr un escaño en la Cámara de los Comunes el pasado enero con la vista puesta en un posible desafío al liderazgo de Starmer. La petición de Burnham fue denegada por el órgano ejecutivo del partido, liderado por Starmer, que argumentó entonces que su candidatura provocaría una campaña electoral innecesaria para sustituirle al frente de la alcaldía. Este escenario podría cambiar tras las elecciones de este jueves y ya se especula con que algún diputado laborista podría renunciar a su escaño para permitir al edil acceder al Parlamento y aspirar a sustituir al primer ministro en caso de que se confirmen los malos pronósticos electorales.

Todavía no está claro si alguno de los posibles tres candidatos se atreverá a expresar públicamente su voluntad tras los comicios o incluso si emergerá alguna figura alternativa —se especula con el exmilitar y actual secretario de Estado de las Fuerzas Armadas, Al Carns— pero Starmer ha dejado clara su intención de permanecer en el cargo hasta el final de la legislatura, en 2029. Muchos de sus ministros argumentan que una batalla interna solo ahondará todavía más la crisis del Gobierno y perjudicará la imagen del Reino Unido en un momento de gran inestabilidad en el plano internacional. Las horas posteriores al recuento de votos serán fundamentales para medir fuerzas y para acabar de definir el devenir político del primer ministro.

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