Cambio de ciclo
Magyar propondrá el retorno de Hungría a la CPI, abandonada por Orbán en beneficio de Netanyahu

El ganador de las elecciones en Hungría, Péter Magyar, durante la rueda de prensa que ha ofrecido este lunes. / DAVID BALOGH / XINHUA NEWS / EUROPA PRESS

La "nueva era" derivada para Hungría de la derrota del ultranacionalista Viktor Orbán incluirá el retorno del país a la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya, abandonada el año pasado con ocasión de la visita del primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu. Sobre el líder israelí pesa una orden de detención por presuntos crímenes de guerra en Gaza. El líder del conservador partido Tisza, Péter Magyar, ganador de las elecciones parlamentarias del domingo, anunció este lunes que como jefe del próximo Gobierno impulsará el reingreso la Corte, tras su victoria por abrumadora mayoría en las urnas.
El proceso para la retirada húngara está en marcha, por decisión de Orbán. Se prevé que se materialice en mayo. Una vez concluido el procedimiento se solicitará de nuevo el ingreso, explicó Magyar. Netanyahu ha sido, junto con Donald Trump y Vladímir Putin, un gran aliado internacional de Orbán. El aún primer ministro húngaro no solo ignoró la orden de detención de la CPI que pesa sobre su amigo israelí, sino que además el mismo día de su llegada al país inició el proceso de abandono de la Corte.
Orbán recordó en ese momento que, además de las buenas relaciones bilaterales y la amistad que le une al líder israelí, en Hungría vive una comunidad judía, la mayor de Europa, mientras que en Israel existe asimismo un alto número de ciudadanos de origen húngaro. Magyar aludió a esa realidad y afirmó que su propósito es mantener unas relaciones "pragmáticas" con ese país.
Banderas europeas
El anuncio de Magyar se produjo en una conferencia de prensa de más de dos horas en Budapest. Magyar compareció sobre el escenario enmarcado en una batería de una veintena de banderas húngaras, más dos europeas en los extremos. Era la primera ocasión para los medios internacionales de dirigirle sus preguntas al líder de Tisza, que hasta ahora no se ha prodigado ante los periodistas extranjeros. Dedicó más de media hora en el inicio de su intervención a desgranar sus propósitos, proclamados ya la víspera ante la multitud que acudió a festejar su victoria electoral. A continuación abrió el turno de preguntas solo para los medios críticos húngaros, que hasta ahora han sufrido la presión de la "ley tenaza" de Orbán. El siguiente turno correspondió a periodistas polacos, el primer país que piensa visitar cuando se convierta en primer ministro, para luego abrirse a otras nacionalidades. Orbán mantiene con su homólogo de Polonia, el liberal y europeísta Donald Tusk, una relación de hostilidad, comparable a la que mantiene con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
Lealtad a la OTAN y a la UE
"Estamos orgullosos de pertenecer a las dos grandes alianzas, la OTAN y la UE", afirmó, de acuerdo a su compromiso con retornar a Hungría a la línea del europeísmo tras la confrontación sistemática Orbán. "No seremos marionetas de Moscú", añadió, otra de sus líneas maestras en una campaña electoral salpicada de relevaciones sobre el servilismo de Orbán y su Gobierno hacia el Kremlin.
El partido de Magyar, Tisza, tendrá 136 escaños en el nuevo Parlamento, según el último recuento publicado, con más del 98% de los votos escrutados. Fidesz, la formación de Orbán, tendrá 56 y los seis restantes serán para la ultraderechista Nueva Patria, la tercera y última fuerza con representación parlamentaria. Tendrá así una mayoría de los dos tercios de la Cámara, lo que teóricamente le permitirá iniciar el proceso de regeneración democrática y revertir la situación de práctico "partido-Estado" de Orbán.
Entre sus compromisos, además de luchar contra la enorme corrupción existente en Hungría, está recortar a dos mandatos el periodo máximo para ocupar el puesto de primer ministro. Orbán lo habrá sido durante más de 20 años, recordó, ya que anteriormente a sus cuatro legislaturas en serie, de 2010 a la actualidad, ya fue jefe del Gobierno entre 1998 y 2002. "Hemos recibido un claro mandato para un ciclo. Ocurra lo que ocurra, yo no seré primer ministro más que durante dos ciclos", afirmó.
Transición en manos del presidente
Magyar aspira a una transición corta. Orbán reconoció públicamente su derrota en la noche electoral y le llamó por teléfono para felicitarlo. Pero tiene en la presidencia a quien su sucesor en el cargo califica de "títere", Tamás Sulyok.
Al presidente le corresponde convocar al Parlamento para inaugurar la siguiente legislatura. Debe hacerlo en un máximo de 30 días. "Le insto a que no espere al 12 de mayo", dijo Magyar. "No hay tiempo que perder. A los húngaros nos han robado ya tiempo y dinero", remató.
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