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Balcanes

EEUU defiende al expresidente de Kosovo Thaçi y pone en duda las acusaciones de crímenes de guerra contra él en La Haya

El exsubsecretario del Departamento de Estado de EEUU sostiene haber investigado las acusaciones contra el antiguo guerrillero y político y dice que nunca se encontraron pruebas

El testimonio se realiza en el marco del segundo gran juicio del Tribunal Especial para Kosovo, tras un primer procedimiento que acabó con un líder guerrillero condenado a 26 años

El expresidente de Kosovo Hashim Thaçi, durante una comparecencia ante el Tribunal de la La Haya en 2023.

El expresidente de Kosovo Hashim Thaçi, durante una comparecencia ante el Tribunal de la La Haya en 2023. / KOEN VAN WEEL / AP

Irene Savio

Irene Savio

Roma

Más de 26 años después del bombardeo de Belgrado, Estados Unidos sigue defendiendo el papel que tuvo en la guerra de Kosovo y su sostén al Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) y a su principal rostro, el exguerrillero Hashim Thaçi. Así ha quedado reflejado en el testimonio de James Rubin, exsubsecretario del Departamento de Estado de EEUU y el primer testigo convocado por la defensa de Thaçi, en el juicio en el que está acusado de diez crímenes de guerra y lesa humanidad ante el Tribunal Especial para Kosovo, con sede en La Haya.

En una larga comparecencia, Rubin desestimó los cargos contra Thaçi, entre ellos asesinato, tortura y desaparición forzada, entre 1998 y 1999, cuando Kosovo era aún una provincia de Serbia. Afirmó que, tanto en esa época como posteriormente, "no se encontró ninguna prueba" y sugirió que las acusaciones podrían ser incluso fruto de campañas de desinformación serbia y rusa. Según el exfuncionario, incluso tras dejar el Gobierno siguió preguntando a distintas agencias e investigadores sin hallar evidencias.

"Pregunté a agencias de inteligencia, expertos internacionales y militares", dijo Rubin. "No recibimos confirmación alguna de esas acusaciones". Por eso, para él, ninguna de las imputaciones contra Thaçi ni el ELK eran ciertas, según dijo, al afirmar que, según él, se trataba de comentarios difamatorios sin respaldo. En este contexto, Rubin también sugirió que Thaçi tenía como "prioridad" que EEUU estuviera de su lado y por eso, cree que no habría puesto en discusión ese sostén ordenando o permitiendo crímenes de guerra. El exguerrillero, presente en el aula, sonrío en diversas ocasiones durante su testimonio.

"Hombre de fachada"

Rubin también relató cómo en 1998 EEUU comenzó a ver en Thaçi a su mejor interlocutor (por encima del independentista moderado albanés Ibrahim Rugova). Sostuvo que el objetivo estadounidense era impedir un "genocidio" contra los albanokosovares por parte de las fuerzas serbias, y por eso la entonces secretaria de Estado Madeleine Albright lo animó a acercarse a él. Rubin contó que pasó una semana con Thaçi en un contacto informal y diplomático, con intérpretes y encuentros personales. “(Albright) intentaba lograr la paz y detener la guerra”, argumentó, al insistir en que EEUU no lo habrían dado su apoyo a Thaçi si hubiera habido pruebas de crímenes cometidos por él.

Asimismo, recordó la Conferencia de Rambouillet de 1999 (según críticos, donde EEUU manipuló a las cancillerías europeas para que apoyaran la opción militar), un intento fallido de negociación que precedió al bombardeo de Belgrado, donde estuvo con Albright, así como más tarde su participación en las negociaciones para desarmar el ELK. Pero, según él, Thaçi sólo era un "hombre de fachada", sin verdadero poder. "Para mí estaba claro que él no estaba al mando", declaró Rubin ante el tribunal de La Haya. "No tenía los conocimientos, las capacidades ni la autoridad para tomar decisiones de ninguna forma", explicó. 

Júbilo albanokosovar

Thaçi, junto con Kadri Veseli, Rexhep Selimi y Jakup Krasniqi, fue arrestado en 2020 y trasladado al Tribunal Especial en La Haya. El juicio, iniciado en abril de 2023, cuenta con la participación de 155 víctimas y 137 testigos que han enviado sus declaraciones de forma escrita. La acusación sostiene que entre marzo de 1998 y septiembre de 1999, miembros de ELK cometieron crímenes en Kosovo y en el norte de Albania contra civiles, que habían sido señalados por ser considerados opositores de la milicia y simpatizantes de Serbia.

El testimonio de Rubin fue antecedido con una manifestación callejera de apoyo a Thaçi que se realizó en las inmediaciones del tribunal, y fue sucedida por diversas declaraciones de júbilo de políticos y analistas albanokosovares en Kosovo. Este es el segundo juicio del Tribunal Especial para Kosovo. El primero no terminó bien para el acusado: el líder guerrillero Salih Mustafá fue condenado a 26 años de prisión por detener y torturar a prisioneros considerados partidarios de Serbia.

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