Guerra comercial
Trump anuncia aranceles del 30% a las importaciones de la UE desde el 1 de agosto, mientras Bruselas sigue apostándolo todo a la negociación
La Unión Europea y Estados Unidos habían intensificado las negociaciones para cerrar un acuerdo que queda ahora en el aire

Donald Trump llega a la Trump Tower. / REUTERS/David 'Dee' Delgado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este sábado que Washington impondrá aranceles del 30% a las importaciones de productos europeos, en una carta dirigida a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y publicada en su plataforma Truth Social, cuando se esperaba un inminente acuerdo entre Washington y Bruselas para frenar la escalada comercial.
La UE no es una excepción. A pesar de que el Comisario de Comercio, Maros Sefcovic, había asegurado el pasado miércoles que las negociaciones entre los socios transatlánticos había prevenido a Bruselas de recibir una carta, la misiva ha llegado este sábado. "A partir del 1 de agosto de 2025, cobraremos a la Unión Europea un arancel de solo el 30% sobre los productos de la UE enviados a Estados Unidos, independiente de todos los aranceles sectoriales", ha dicho Trump. Aunque la carta se ha publicado este sábado, fuentes comunitarias confirman que la Casa Blanca había informado a la Comisión el pasado viernes.
El anuncio supone un incremento sustancial y al mismo tiempo una rebaja. Originalmente, Trump había anunciado que impondría un incremento del 20% de los aranceles mal llamados “recíprocos” sobre los productos europeos. Ante la falta de avances en las negociaciones, subió la apuesta y amenazó con un aumento del 50% si no había acuerdo. En las conversaciones de los últimos días entre Washington y Bruselas, se hablaba de que la UE aceptaría el 10% que trajo la tregua comercial, con excepciones a algunos sectores. Además, los europeos habrían abierto la puerta a negociar sobre lo que EEUU considera barreras no arancelarias, pero también compras estratégicas, como por ejemplo de gas o armas.
Seguridad nacional
"Llevamos años debatiendo nuestra relación comercial con la Unión Europea y hemos llegado a la conclusión de que debemos dejar atrás los grandes y persistentes déficits comerciales a largo plazo generados por sus políticas arancelarias y no arancelarias y sus barreras comerciales", añade el presidente de Estados Unidos en la carta. En esa misiva, se congratula del trabajo en busca de un acuerdo, pero considera que la relación sigue siendo desequilibrada, y por eso anuncia el incremento de los aranceles.
Según la misiva, el 30% se aplicará a todas las exportaciones europeas que lleguen a Estados Unidos. Pero Washington mantiene además los aranceles llamados "sectoriales". De momento, estos ascienden al 25% en el caso de los coches y componentes, y hasta el 50% en el caso del aluminio y el acero. Trump achaca la medida a ese déficit comercial. La UE tiene en efecto un superávit en bienes, pero EEUU lo tiene en servicios. La diferencia total, apenas asciende a 48.000 millones en favor de los europeos, mucho menos de lo que calcula sacar Washington con los aranceles.
El republicado, como hiciera en el pasado, ha justificado la medida como una cuestión de "seguridad nacional". Además, ofrece a la UE la misma solución que al resto de países: que sus empresas muevan su producción a Estados Unidos. "Como ustedes saben, no habrá aranceles si la Unión Europea, o empresas dentro de la UE, deciden construir o fabricar productos dentro de los Estados Unidos", ha dicho en la carta.
Negociación y respuesta
En un comunicado, von der Leyen ha tomado nota la carta de Trump, "en la que esboza una tasa arancelaria revisada y un nuevo calendario". La presidenta de la Comisión Europea reitera en el que la UE lleva meses insistiendo y al que Estados Unidos hace oídos sordos: "La imposición de aranceles del 30 % a las exportaciones de la UE interrumpiría cadenas de suministro transatlánticas esenciales, en detrimento de empresas, consumidores y pacientes a ambos lados del Atlántico", ha dicho.
A pesar de la escalada, Bruselas sigue apostando por la negociación. "La UE ha dado siempre prioridad a una solución negociada con Estados Unidos, lo que refleja nuestro compromiso con el diálogo, la estabilidad y una asociación transatlántica constructiva", ha dicho von der Leyen en ese comunicado. "Seguimos dispuestos a seguir trabajando para llegar a un acuerdo antes del 1 de agosto", ha añadido, aunque la carta da pocas o ninguna opción, y no hay contactos previstos de momento.
Los equipos de la Comisión habían intensificado sus contactos con la administración en las últimas semanas, precisamente tras una llamada entre el presidente y von der Leyen. Parecía que el acuerdo entre Estados Unidos y la UE para frenar la guerra comercial era cuestión de horas. Con la carta, previsiblemente, ese acuerdo salta por los aires. "Pocas economías en el mundo igualan el nivel de apertura de la Unión Europea y su adhesión a prácticas comerciales justas", ha defendido la presidenta.
Respaldo a la Comisión
El primero en reaccionar a las medidas ha sido el primer ministro irlandés, Michael Martin. Irlanda es uno de los países con un flujo comercial más intenso de la UE. “La UE y EEUU disfrutan de la mayor relación comercial y de inversión del mundo. Cuando surgen problemas entre nosotros, deben resolverse mediante un diálogo estrecho y respetuoso”, ha dicho Martin, poniendo el valor el trabajo de von der Leyen y Sefcovic para tratar de lograr un acuerdo.
“La UE y EEUU deben ser socios, no rivales”, ha dicho el irlandés. Cuando hay una colaboración real, ha añadido, “todos ganan”. Martin ha asegurado que aunque “todas las opciones siguen sobre la mesa”, los europeos prefieren una salida negociada a la escalada y espera que los contactos continúen con ese fin en los próximos días.
También el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez ha reaccionado al anuncio. “La apertura económica y el comercio crean prosperidad. Los aranceles injustificados la destruyen”, ha dicho el socialista en una publicación en redes sociales. “Unidos, los europeos constituimos el mayor bloque comercial del mundo”, ha añadido Sánchez, “usemos esa fortaleza para alcanzar un acuerdo justo.”
En la misma línea de ha expresado el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, que ha apuntado a que mientras “el comercio libre y justo impulsa la prosperidad, crea empleo y refuerza las cadenas de suministro”, los aranceles “alimentan la inflación, crean incertidumbre y obstaculizan el crecimiento económico”. El portugués ha respaldado también la labor de von der Leyen “para alcanzar un acuerdo justo con EE.UU.”
El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, ha lamentado la decisión de Trump y ha apoyado a la Comisión también en su voluntad de seguir negociando. Kristersson ha advertido en cualquier caso de que “la UE está preparada para responder con duras contramedidas si es necesario”, y en una escalada comercial, “serán los consumidores estadounidenses quienes pagarán el precio más caro.”
Represalias
Bruselas se preparaba para cualquier escenario, consciente de que Trump es imprevisible. Y von der Leyen también apunta a un escenario en el que tomar medidas "para salvaguardar los intereses de la UE" sea necesario. Bajo la manga, los europeos tienen dos paquetes de contramedidas. Por un lado, un incremento de los aranceles sobre miles de productos procedentes de Estados Unidos con un valor de 21.000 millones de euros. Ese paquete está suspendido pero la suspensión expira el próximo lunes 14 de julio, y fuentes comunitarias apuntaban en que podía reactivarse inmediatamente si había un cambio sustancia en la postura de Washington.
El segundo paquete de contramedidas propuesto por la Comisión ascendía a 95.000 millones de euros, aunque será ligeramente inferior tras las negociaciones con los gobiernos. Ese paquete estaba pensado precisamente en el caso de que el incremento de los aranceles se mantuviera en el tiempo. Los ministros de Comercio de la UE se reúnen este lunes con todas las opciones sobre la mesa.
Sin embargo, en su carta, Trump también ha advertido que cualquier medida que la UE tome no quedará sin respuesta. "Si por alguna razón deciden aumentar sus aranceles y tomar represalias, entonces, cualquiera que sea el número que elijan para aumentarlos, se añadirá al 30% que cobramos", ha dicho el presidente.
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