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Irán

Hace cuatro décadas, las mujeres iraníes ya lucharon contra el velo

Al inicio de la República Islámica de Irán, los ayatolás traicionaron a las mujeres con la ley del velo obligatorio y 200.000 de ellas salieron a la calle a batallar contra ese trozo de tela con su cuerpo y su voz

El velo obligatorio se ha convertido en uno de los pilares del sistema represivo de Irán. EFE

El 8 de marzo de 1979 fue la última vez que las mujeres iraníes pisaron la calle sin cubrir sus melenas. No había pasado ni un mes desde que los ayatolás ascendieron al poder para instaurar la República Islámica de Irán. Ellas, en una marabunta de jolgorio y reivindicación, salieron a manifestarse. Como hicieron durante la revolución islámica, 200.000 mujeres (y hombres) exigieron sus derechos con sus cuerpos y sus voces. Pero los ayatolás las traicionaron. La libertad que pregonaban los movimientos de hacía apenas unas semanas no era para ellas. Ya nunca, en Irán, sus mechones de su pelo pudieron enredarse con el viento.

Ahora, 43 años después, un pedazo de cabello a la vista ha vuelto a prender el país. La muerte de Masha Amini a manos de la policía moral por no llevar cubierta adecuadamente su melena ha llenado de rabia las calles. Hombres y mujeres queman velos y arriesgan sus vidas –ya son 76 los muertos en las manifestaciones– movilizando sus cuerpos. Esa prenda de ropa ya es combustible para el cambio. Más de cuatro décadas han pasado desde que las mujeres iranís, también junto a sus compañeros, rechazaron un pedazo de tela que aún hoy se interpone entre ellas y la libertad.

Pilar del régimen

La evolución del velo explica la historia de Irán. A principios de siglo, esta prenda estaba reservada a las mujeres de clase alta y era un símbolo de opulencia. La gran mayoría de mujeres en un país con grandes extensiones rurales no cubrieron su cuerpo entero del mismo modo que ahora hasta la instauración de la República Islámica. Como una de las primeras medidas de un nuevo régimen que nació prometiendo libertad, independencia y justicia social, el velo obligatorio se ha convertido en uno de los pilares del actual sistema represivo de Irán. A las bases ideológicas del odio feroz a Estados Unidos y a Israel, les envuelve una tela oscura que acalla a la mitad de la población.

Las cifras de alfabetización de Irán son excepcionales en la región: la de las mujeres mayores de 15 años se sitúa en el 85,5%, mientra que la de los hombres se mantiene en un 80,8%, según ONU Mujeres

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Pero, en la intimidad de sus hogares o en la privacidad de sus escuelas, las mujeres se despojan de ese velo impuesto. Tras un intento inicial de limitar la escolarización de las mujeres, los líderes iranís, con los años, se han convertido en los artífices de unas cifras de alfabetización excepcionales en la región. La de las jóvenes mayores de 15 años se sitúa en el 85,5%, mientra que la de los hombres se mantiene en un 80,8%, según ONU Mujeres. Y es que las autoridades iranís han hecho un esfuerzo para educar a su ciudadanía. En 1975, solo cuatro años antes de la revolución, menos del 30% de las mujeres iraníes sabía leer y escribir.

Mujeres educadas

Ahora, al menos el 50% de las mujeres reciben educación superior en una de las 51 universidades estatales del país. En 1977, apenas había 16. Pero este aumento del nivel educativo, todos estos nuevos conocimientos obtenidos, no se han traducido en una mayor presencia en los procesos de toma de decisiones. Por eso, hasta ahora, su batalla reposaba sobre su cabeza. Muchas mujeres iranís, sobretodo en las principales ciudades, llevan mucho tiempo vacilando a las autoridades, dejando asomar un par de mechones más de los permitidos, alejándose de la vestimenta conservadora que les imponen. 

Son ellas quienes, desde las calles, lideran una lucha interseccional bajo el reclamo kurdo ‘jin, jiyan, azadi’ (mujer, vida, libertad). Ahora, desbordan con sus voces esas mismas avenidas que vieron a sus compatriotas batallar la tela que hoy las sentencia al abandono. Puede que abrirles las puertas de las escuelas a todas esas niñas nacidas bajo un oscuro velo acabe convirtiéndose en la condena de un régimen sostenido por unos cuantos hilos negros. Tal vez el viento, avivado por el coraje de toda una generación, logre romperlos. 

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