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Elecciones en Brasil

Brasil vota en medio de la polarización y las amenazas de Bolsonaro de no reconocer el resultado

Las últimas encuestas abren la posibilidad de que Lula se imponga sin necesidad de una segunda vuelta | Bolsonaro siembra sospechas sobre la transparencia del sistema electoral que se esparcen a través de las 'fake news'

Jair Bolsonaro y Lula Da Silva. Reuters, EFE

Unos 156 millones de brasileños tienen en sus manos la posibilidad de fulminar en las urnas la era de la ultraderecha en el Gobierno o darle la posibilidad a Jair Bolsonaro de mantener hasta la segunda vuelta (el último domingo de octubre) sus posibilidades para ser reelegido. Las últimas encuestas sitúan a Luiz Inacio 'Lula' da Silva, el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), muy cerca de proclamarse este domingo por la noche ganador de una contienda marcada por la polarización, las agresiones y un alud de 'fake news'. El mismo sábado, Datafolha e Ipec le dieron al exmandatario el 50% y 51% de los votos válidos después de un sábado con movilizaciones de los dos contendientes.

Nunca Brasil llegó a una cita electoral con tanta incertidumbre. Las razones de este desconcierto que se mezcla con la zozobra tienen que ver con la amenaza sin filtros de Bolsonaro de impugnar los resultados si no le son favorables. La agresividad del capitán retirado creció a medida que los sondeos le auguraban una derrota también en segunda vuelta.

Entre la realidad y las ambiciones desbocadas, Bolsonaro se inclina por lo segundo. Durante las exequias de Isabel II, y al mejor estilo de su admirado Donald Trump, el capitán retirado aseguró que si no se impone en la primera vuelta con el 60% de los votos "algo anormal" habrá ocurrido en el Tribunal Superior Electoral (TSE). Las incitaciones a cuestionar el veredicto evocan en Brasil las imágenes del ataque al Capitolio.

Lula da Silva vota en Sao Bernardo do Campo y llama a acabar con el odio

Lula da Silva vota en Sao Bernardo do Campo y llama a acabar con el odio Agencia ATLAS | Foto: EFE

Los ataques del bolsonarismo contra el TSE han orillado lo inverosímil. Su principal autoridad, y uno de los blancos de Bolsonaro, Alexandre de Moraes, se vio obligado a 'demostrar' la inexistencia de una "sala secreta" en la que se manipularían los votos. "Es una sala abierta y clara", dijo después de visitar la instalación con el ministro de Defensa, Paulo Sergio Nogueira de Oliveira, junto al presidente del oficialista Partido Liberal (PL), Valdemar Costa Neto, así como observadores nacionales e internacionales.

El TSE acusó por otra parte al PL de haber divulgado "información fraudulenta" sobre el sistema electoral a través de un documento supuestamente "técnico" según el cual no había "ningún control externo" sobre el código fuente de los programas de las urnas electrónicas y los sistemas electorales y, además, había "poder absoluto para manipular los resultados". Esas conclusiones, añadió el alto tribunal, "son falsas y no veraces, sin ningún sustento en la realidad", en un "claro intento de perturbar el curso natural del proceso electoral".

Ríos de mentiras

Si bien Costa Neto reconoció posteriormente que la sala "ahora" estaba abierta, el daño político ya se había consumado. Las redes sociales son el campo de batalla más fértil donde la ultraderecha intenta ganar voluntades sobre la base de una catarata ininterrumpida de 'fake news'. En las elecciones de 2018, la campaña falsa se basó en cuestiones morales y de género. Proliferaron mensajes sobre la distribución de biberones con pico en forma de pene en guarderías de los municipios administrados por el PT.

De acuerdo con Palver Mapping, una empresa tecnológica que monitoriza más de 15.000 grupos públicos de WhatsApp, en esta contienda las 'fake news' giran en torno a la supuesta falta de transparencia de las elecciones. El diario paulista 'Folha' hizo referencia a uno de los textos más burdos: la "denuncia" de la apertura y manipulación de urnas en un sindicato dirigido por el partido de Lula. El mensaje ha llegado a millones de teléfonos. Bolsonaro no tuvo reparos en propagar la idea de la irregularidad, al punto de exponerla impertérrito frente a la comunidad diplomática. Y lo que dice el capitán retirado se replica luego en los espacios virtuales y a través de sus seguidores.

Bolsonaro pide "unas elecciones limpias" tras votar en una escuela de Río de Janeiro

Bolsonaro pide "unas elecciones limpias" tras votar en una escuela de Río de Janeiro Agencia ATLAS | Foto: EFE

El pastor pentecostal Silas Malafaia, un aliado vital del Gobierno de ultraderecha, predijo el castigo divino si se comprueban las denuncias del presidente sobre el mal funcionamiento de las urnas que fueron implantadas en 1996 y le permitieron a Bolsonaro ser elegido cinco veces como diputado y, hace cuatro años, ganar las presidenciales. "Que Dios, con su eterno poder, ponga freno a esto durante más de ocho horas. Y si este asunto se bloquea durante más de ocho horas en el recuento, la casa se caerá", dijo sobre el escrutinio.

El miedo y los indecisos

Las mentiras se retroalimentaron peligrosamente en vísperas de los comicios. Bolsonaro advirtió que podría ordenar a los militares que cierren los colegios electorales si se prohíbe a los votantes ejercer su derecho con la casaca verde y amarilla de la selección de fútbol brasileño. Las permanentes admoniciones han dejado su marca en el electorado. Una encuesta del Foro Brasileño de Seguridad Pública ha concluido que el 67,5% de los votantes temen ser agredidos físicamente por su opción política. El porcentaje es mayor entre las mujeres (71,8%), las personas de escasos recursos (71,5%) y los afrodescendientes (73%). El miedo puede llevar a no participar en el proceso electoral. Un mayor alto grado de abstención aumenta las posibilidades de Bolsonaro de pasar a la segunda vuelta.

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