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Fiestas

Los vecinos reclaman "controles reales" de cara al próximo evento programado en la cantera de Sant Antoni

Los residentes solicitan al Ayuntamiento mediciones acústicas, control de asistentes y un plan de transporte para evitar el colapso en la zona

Desmontaje de una fiesta celebrada en la cantera.

Desmontaje de una fiesta celebrada en la cantera. / Sergio G. Cañizares

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Guillermo Sáez

Guillermo Sáez

Los vecinos del entorno de sa Pedrera y Can Coix han mostrado su "preocupación" por la celebración del próximo evento programado en la antigua cantera de Sant Antoni y han pedido al Ayuntamiento que realice "controles reales" para comprobar que todo se ajusta a la normativa y se minimizan las molestias a los residentes. “No queremos que una autorización de miles de personas se limite a un expediente correcto sobre el papel. Queremos controles reales antes y durante el evento y respuestas claras a los vecinos”, reclaman en el escrito dirigido al Consistorio con motivo del festival The Rocky Desert, fijado para el próximo 12 de septiembre en la cantera.

La anterior edición de este festival se celebró en este mismo lugar el 20 de junio y los vecinos hablan de molestias relacionadas con el elevado volumen que se escuchó en sus casas hasta las 3.30 horas de la madrugada, colapso circulatorio en la zona y mucha basura por los botellones en los alrededores de la cantera que, según denuncian, tuvieron que limpiar ellos mismos a posteriori.

Otra fiesta en la cantera

Los residentes, que recientemente tuvieron que lidiar con la polémica fiesta egipcia en este mismo lugar, subrayan que "la cantera no es emplazamiento adecuado para una concentración de miles de personas", ya que es un lugar "con piedra suelta, desniveles y recorridos irregulares", y plantean una serie de cuestiones que esperan que el Consistorio "aclare públicamente".

Una de las cuestiones que plantean es el control del número de asistentes. Los vecinos recuerdan que el aforo permitido en la anterior edición del festival ascendía a un máximo de 3.300 personas y reclaman que el Ayuntamiento concrete qué sistema se empleará para controlar las entradas y garantizar que no se supera el límite autorizado.

En cuanto a la posibilidad de que los responsables municipales vuelvan a invocar el interés general para permitir la cesión de un espacio municipal, les piden que desgranen "qué beneficio público concreto obtiene el municipio y cómo se pondera frente al beneficio económico del promotor y las molestias generadas".

Ruido y transporte

Otro tema de preocupación es el ruido, que en la última edición del evento se sintió "con gran intensidad en viviendas del entorno", por lo que reclaman "mediciones acústicas municipales durante la celebración, no solo previsiones sobre el papel". En lo relativo al transporte, piden "un sistema real de autobuses o lanzaderas y aparcamientos disuasorios para evitar que Can Coix y las calles residenciales absorban los vehículos de miles de asistentes".

También les preocupa el riesgo de incendio y piden "controles específicos sobre vegetación próxima, grupos electrógenos, combustible y las instalaciones de gas o cocción que puedan utilizar los food trucks", teniendo en cuenta que la cantera colinda con un terreno catalogado como Zona de Alto Riesgo (ZAR). "La principal reclamación es sencilla: que las condiciones de la autorización se controlen realmente. Queremos saber quién medirá el ruido, quién contará el aforo, quién vigilará el aparcamiento y quién comprobará las condiciones de seguridad durante la fiesta", resumen.

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