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FIESTAS | Jesús

«Pisa como si bailaras ‘pagès’»: Jesús vuelve a ‘fonyar el raïm’

Jesús ha vuelto a celebrar su tradicional pisada de uva con una muestra de variedades autóctonas cedida por Can Marines. Tampoco han faltado la feria de artesanía, los juegos de madera en la plaza y más talleres de manualidades.

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Almudena García

Almudena García

Jesús

«Pisa más fuerte, como si bailaras pagès». Con esa orden cariñosa, gritada desde lo alto del fonyador, ha empezado, este sábado, la tarde más esperada de las fiestas patronales de Jesús. Eran las seis y media y el sol todavía apretaba con fuerza cuando la plaza del pueblo se había llenado de niños descalzos, comisión de fiestas, cámaras y curiosos dispuestos a no perderse la fonyada de raïm de este año.

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Participantes en la tradicional pisada de uva. / Marcelo Sastre

Como manda la tradición, las primeras en subir al lagar han sido Laia y su hermana, hijas de Lina. «Subimos las tres juntas desde el primer año, incluso cuando eran bebés», ha recordado Lina, que este 2026 se ha quedado en tierra por un dedo roto. «Me da mucha rabia, pero no quiero arriesgarme. Ellas siempre son las primeras y tampoco querían perdérselo esta vez», explica, mientras anima a sus hijas desde abajo: «¡Laia, pisa más fuerte! Ya sabes cómo, como si estuvieras bailando pagès».

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Diversión y risas en la carrera de sacos. / Participantes en la tradicional pisada de uva.

Laia, la mayor, lleva toda la vida subiéndose al fonyador. «Vengo desde que soy pequeña, ya ni me acuerdo. Empecé porque veía cómo lo hacía mi tío y quería probar», cuenta. Ella y su hermana son, además, las guardianas no oficiales del orden de salida: «Somos las primeras porque venimos pronto. No queremos que se pierdan estas tradiciones». Al principio, reconoce Lina, el contacto con la uva no siempre gusta: «Decían que les picaban los pies, pero se les acabó pasando con los años». Laia, entre risas, confiesa haber visto una araña subida al lagar: «Shhhhh, no digas nada, que si no los demás no van a querer subirse».

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Fonyant los racimos / M.S.

Una de las encargadas de la organización de la jornada, Maribel Juan, calcula que este año se pisarán entre 200 y 300 kilos de uva, «uva de los vecinos», precisa.

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Los artesanos muestran su trabajo en vivo. / Marcelo Sastre

Muestra de variedades de uva autóctonas

La gran novedad de la edición de 2026 llega de la mano de Can Marines, que ha aportado una muestra de variedades autóctonas de uva ibicenca. «Tienen un banco de estas variedades en el centro, en colaboración con el Consell, y gracias a ellos podremos tener una muestra de la uva autóctona en Jesús», explica.

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Los juegos populares convirtieron la plaza en un patio de recreo. / Marcelo Sastre

Del mosto que se extraiga esta tarde —se espera obtener entre 150 y 180 litros de vino— beberán los propios vecinos a lo largo del año. «Este día se hace para el pueblo, el vino que se recoge es para que lo disfruten en sus celebraciones», señala Maribel, que enumera algunas de las citas: el Domingo de Ramos o la torrada con la visita del paje real, a principios de enero poco antes de la llegada de los Reyes Magos. «Cuando hacemos la torrada con sobrasada viene muy bien este vino, hecho por nosotros», apunta con orgullo.

Detrás de la fiesta hay también una red silenciosa de colaboradores que hace posible que la tradición no se pierda. «Si sigue en pie es gracias a las pequeñas fincas del pueblo que nos prestan el material», reconoce la organizadora.

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Los artesanos muestran su trabajo en vivo. / M. S.

Mientras los pies siguen fonyant en la plaza, la feria de artesanía instalada a las puertas del casal reúne a vecinos como Margalida Puig, que lleva más de cincuenta años en Jesús vendiendo espardenyes hechas a mano junto a su marido, Pere, artesano de castanyoles y flaütes para los balladors. «Aquí aprendí a hacer espardenyes, hace muchos años», cuenta Margalida, convencida de que las tradiciones «tienen que seguir adelante» y de que lo esencial es que no se pierda el ball pagès. «Por eso los más jóvenes tienen que seguir bailando, es una cosa muy bonita, como todo lo que tenemos en Ibiza. Aquí no tenemos grandes equipos de fútbol exitosos: tenemos el baile, eso nos caracteriza».

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Niños y adultos participan en el juego de estirar sa corda. / M.S.

A pocos metros, los juegos de madera tradicionales gigantes, a cargo de Jugueroix, convierten la plaza en un patio de recreo a cielo abierto, y muchos vecinos aprovechan para refugiarse del calor en la terraza del nuevo bar del casal, donde el café corre de mesa en mesa a la sombra mientras los más pequeños siguen pisando uva y recorriendo los talleres.

La jornada continúa después con la fiesta popular de Sa Colla de l’Horta, con actividades infantiles y servicio de bar, hasta desembocar en la ballada, cantada i sonada pagesa que cerrará la noche. Como recuerda el estampado de la camiseta de la comisión de fiestas este año, visible entre el gentío de la plaza: «Sin pueblo, no hay fiestas», y mientras haya pueblo, en Jesús no se cansarán de juntarse a celebrar.

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