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Turismo

Joan Carles Palerm, presidente del GEN: «Crece la sensación de que nos expulsan de nuestro territorio»

El representante ecologista vaticina que las convocatorias contra la masificación en Ibiza llegarán al nivel de Mallorca

El presidente del GEN, Joan Carles Palerm, en una imagen de archivo.

El presidente del GEN, Joan Carles Palerm, en una imagen de archivo. / J.A.Riera

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Josep Àngel Costa

Josep Àngel Costa

Ibiza

El Grup d’Estudis de la Naturalesa (GEN-GOB Eivissa) ha encabezado, históricamente, las principales reivindicaciones proteccionistas y contrarias a la masificación turística en la isla. De hecho, sus colegas del GOB mallorquín, junto a la asociación Terraferida, impulsaron la cadena humana que en la tarde y noche de ayer se desplegó por el centro de Palma. En el caso de las movilizaciones de esta semana en Ibiza, el sopar a la fresca del jueves en el puerto y la xindriada popular de este domingo en Cala Saladeta, el GEN muestra todo su apoyo a las iniciativas convocadas a través de las redes sociales y de la Associació Joves d'Eivissa, respectivamente.

«Entendemos que son acciones muy positivas y es muy lógico que lleguen a Ibiza. Vivimos un momento con la sensación continua de que estamos siendo expulsados de nuestro territorio y de que la isla se está explotando mucho más allá de lo que sería razonable», lamenta el presidente del GEN-GOB Eivissa, Joan Carles Palerm.

Pese a que las convocatorias contra la masificación en Ibiza de este verano han quedado lejos del fenómeno vivido en Mallorca, Palerm vaticina que van a ponerse al mismo nivel que en la isla vecina: «La sensación es la misma aquí que en Mallorca. Tenemos un número de turistas por habitantes que es insoportable, al igual que la sensación de que este modelo turístico no nos sale a cuenta».

Como ejemplo, el representante del GEN lamenta que los beneficios económicos que genera la industria turística no se traduzcan en un mayor bienestar de la población. Al contrario, se han traducido en el «incremento incontrolado del precio de la vivienda o la saturación en las playas». «Todos hemos dejado de visitar muchos rincones de la isla que nos encantaban porque ahora no nos sentimos a gusto ni bien tratados cuando vamos allí», se resigna.

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