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Obituario

Fallece en Ibiza a los 102 años Catalina Escandell Riera, Catalina d'en Gall, una de las últimas mujeres que vestía de 'pagesa'

Catalina, que nació y vivió toda la vida en Sant Llorenç de Balàfia, cumplió 102 años el pasado julio

Catalina Escandell Riera, Catalina d'en Gall, en la serie de fotos que le hizo Isa Sanz.

Catalina Escandell Riera, Catalina d'en Gall, en la serie de fotos que le hizo Isa Sanz. / Isa Sanz

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Marta Torres Molina

Marta Torres Molina

Ibiza

Catalina Escandell Riera, de Can Joan d’en Gall, una de las últimas mujeres de Ibiza que vestía de pagesa, ha fallecido a los 102 años. Nació y vivió toda su vida en Sant Llorenç, en cuya iglesia se celebra este sábado (16 horas) su funeral, tras el velatorio en Pompas Fúnebres, que se abrirá a las 13 horas.

Nacida el 27 de julio de 1924, Catalina Escandell vivió siempre en la misma casa donde nació. Allí compartía vida con su hermana Maria, cinco años menor, y con su cuñada Catalina. Antiguamente también vivía en la casa su hermano Juan, que falleció cuando Catalina tenía 99 años. Nunca se casó ni tuvo hijos. Su vida, según contó su familia a Diario de Ibiza, fue “muy tranquila y bucólica”. Estuvo dedicada al campo, especialmente al cuidado de las ovejas, que llevaba a pastar por la finca, y de las vacas, que ordeñaba para sacar leche y hacer quesos. También cuidaba el huerto y cultivaba hortalizas para el consumo familiar, para los animales y para la venta.

Catalina d'en Gall, en la celebración de su 101 cumpleaños.

Catalina d'en Gall, en la celebración de su 101 cumpleaños. / DI

El verano pasado, cuando celebró sus 101 años rodeada la "la gente que más la quiere y la aprecia", su familia destacaba que Catalina se vestía sola cada día y que lo hacía con la ropa tradicional de pagesa. Le gustaba desayunar café con leche y galletas. Según los suyos, la clave de su longevidad fue “tomar cada día un vasito de vino payés y no necesitar medicación para nada”.

Una mujer retratada como memoria viva

La vida de Catalina Escandell quedó recogida como testimonio de una manera de vivir en el libro 'Dones de pagesa: els treballs i els dies', de Vicent Marí Tur, Botja, publicado en 2009. El autor la entrevistó y fotografió en marzo de 2007 en su casa de Sant Llorenç de Balàfia.

Catalina Escandell Riera, d'en Gall, en el libro de Vicent Marí Tur 'Botja'.

Catalina Escandell Riera, d'en Gall, en el libro de Vicent Marí Tur 'Botja'. / Vicent Marí Tur 'Botja'

Cuando Catalina cumplió cien años, en julio de 2024, Marí Tur le dedicó una tribuna en Diario de Ibiza en la que recordaba que era “una de les tres dones vestides de pagesa que queden en Eivissa”. En Formentera, escribía entonces, “ja són història”. El autor celebraba no solo su centenario, sino también que hubiera seguido “fiel a la vestimenta tradicional”.

Su imagen también viajó fuera de Ibiza gracias a la artista Isa Sanz, que la convirtió en protagonista de una serie fotográfica titulada 'Catalina Escandell Riera de Can Joan d’en Gall'. Las fotografías fueron tomadas en la casa donde Catalina había nacido y donde seguía viviendo. Sanz la retrató cuando cumplía cien años y la definió como “una mujer con carácter y con fuerza”. La serie, con la que ganó el Premi Vuit d'Agost en la categoría de fotografía, incluía un primer plano de Catalina, una imagen de su coleta y otra centrada en sus manos. Para la fotógrafa, el retrato frontal era la pieza principal de un trabajo que buscaba conectar con su obra personal, centrada en el retrato y la identidad femenina.

De Sant Llorenç a Finlandia

El homenaje artístico a Catalina cruzó fronteras. En mayo de 2025, la Galería MABD de Oulu, en el norte de Finlandia, acogió la exposición 'Catalina de Can Joan d’en Gall: Un homenaje a la memoria viva de las mujeres rurales y las tradiciones de Ibiza', de Isa Sanz. La muestra formaba parte del programa de la Capital Europea de la Cultura Oulu2026. En el texto de presentación, Sanz explicaba que desde su llegada a Ibiza sintió “una profunda fascinación por la identidad local y su preservación en un entorno cosmopolita en constante evolución”. Para la artista, Catalina encarnaba “la esencia y la resiliencia de la cultura ibicenca”.

La exposición subrayaba que, en un momento en que las dinámicas globales y el turismo transforman el territorio, Catalina seguía vistiendo a diario el traje tradicional de payesa, una vestimenta que forma parte del patrimonio cultural de Ibiza y que refleja su historia y sus costumbres. El texto que acompañaba la muestra lo resumía con claridad: “Catalina no solo forma parte de esta tradición, sino que representa un vínculo vivo con la historia de la isla”. También destacaba que “el traje de payesa que se pone cada día es más que ropa: es un símbolo de continuidad cultural”.

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