Agua potable
Vecinos critican el uso del agua en la fiesta egipcia de sa Pedrera de Sant Antoni: "No podemos regar ni llenar una piscina y para una fiesta llenan un lago"
Dos residentes de Can Germà denuncian que reciben entre 100 y 200 metros cúbicos de agua al día frente a los 1.300 que aseguran que les corresponderían
También cuestionan la calidad del suministro y advierten de que el problema empeora año tras año

El lago artificial de la fiesta con temática egipcia en el cuál se usaron aproximadamente 170 toneladas de agua / Instagram Van Wick

La polémica por el agua utilizada para llenar el lago artificial de la fiesta privada celebrada en sa Pedrera el pasado jueves continúa generando malestar entre vecinos del barrio de Can Germà, en Sant Antoni. Uno de los residentes de la zona, que prefiere mantener el anonimato, cuestiona que se "destine agua dulce" a una instalación ornamental mientras, según denuncia, "en el barrio sufren cortes y restricciones de suministro de manera habitual".
El vecino sostiene que la zona debería disponer de alrededor de 1.300 metros cúbicos de agua, pero asegura que actualmente están llegando "cantidades inferiores". Frente a esta situación, critica que durante la fiesta se utilice agua para llenar un lago artificial: "No podemos regar ni llenar una piscina y, mientras tanto, para esta fiesta llenan un lago", lamenta.
Para el residente, el problema no está únicamente en la existencia del lago, sino en el tipo de agua que se utiliza. "Si hubieran cogido agua del mar para llenar el lago y después la hubieran tirado, no pasa nada. Lo que nos molesta es que se utilice agua dulce mientras a nosotros se nos está cortando", señala. No obstante, no está permitido coger agua del mar en grandes cantidades para un uso como este, y en cualquier caso se necesitaría solicitar autorizaciones que difícilmente se hubieran obtenido.
En este sentido, el vecino asegura que el viernes posterior a la fiesta observó un camión de la empresa 'Brillant' (una empresa de Ibiza dedicada principalmente a limpieza y mantenimiento de redes y depósitos de agua, desatascos y gestión de residuos líquidos, entre cuyos servicios figuran el vaciado y limpieza de cisternas y aljibes de agua potable) vertiendo agua en una alcantarilla. Cree que podría tratarse del "agua retirada del lago artificial después del evento". Cabe destacar que el propio testigo reconoce que no puede acreditar que el agua que se vertía procediera del lago, por lo que se trata de una deducción basada en su observación y en las circunstancias. Su testimonio vuelve a poner el foco en una de las incógnitas que rodean la celebración: cuál fue el destino final del agua utilizada para llenar el lago artificial.
Este lago medía 850 metros cuadrados y tenía 20 centímetros de profundidad, por lo que para llenarlo se necesitaron un mínimo de 170 toneladas de agua. Los organizadores, Van Wyck & Van Wyck, aseguran que fueron menos de 60 toneladas, pero no cuestionaron las medidas del lago publicadas por Diario de Ibiza.
Ya no es el uso de agua del lago el único problema"
Sin embargo, para otro vecino de Can Germà, que prefiere también guardar el anonimato, la controversia por el lago artificial pasa a un segundo plano frente a los problemas de abastecimiento que asegura que padecen desde hace años. A su juicio, existen cuestiones "más gordas", como los cortes de agua que en ocasiones llegan a prolongarse hasta dos días y medio y la calidad del suministro que reciben en sus viviendas.
Ambos residentes coinciden en que la zona debería recibir alrededor de 1.300 metros cúbicos de agua, mientras que aseguran que actualmente llegan entre "100 y 200 metros cúbicos diarios". El abastecimiento en esta zona está gestionado por la empresa privada Vicente Vedrané, SA y, según explica este segundo vecino, el Ayuntamiento les traslada que "no le corresponde directamente prestar ese servicio al encontrarse en manos de una compañía privada".
El residente define la situación como "una especie de guerra entre la empresa privada y el Ayuntamiento". Al mismo tiempo, reconoce la labor de la compañía porque, asegura, "al menos permite que continúen teniendo suministro". Su crítica se dirige especialmente al trato que considera que recibe Can Germà respecto a otras zonas del municipio. "Pagamos los impuestos en Sant Antoni", recuerda, antes de asegurar que no conoce problemas similares con la misma intensidad en otros puntos. "A nosotros nos tienen de tercera", denuncia.
Por otro lado, sostiene que cuando falta el suministro suelen aparecer también problemas técnicos. "Si no tenemos agua, siempre hay algún problema. O se rompe la bomba, se rompen cosas; no tienen mantenimiento", afirma.
Agua salada, cal y cortes de hasta dos días
A la falta de cantidad se suma, según este vecino, la calidad del agua que reciben en Can Germà, que describe como "salada y con una elevada presencia de cal". "Está al límite de que sea potable o no", asegura. Esta situación les obliga, según relata, a buscar alternativas para el consumo diario. "Para beber tenemos que comprar garrafas", afirma.
El residente insiste en que se trata de una problemática que se mantiene desde hace años y que, lejos de mejorar, teme que se agrave con el crecimiento de la zona. Como ejemplo, menciona los futuros desarrollos en el entorno de Stella Maris, en Cala Gració y Cap Negret, que previsiblemente incrementarán la demanda. "Cuando abran esa ciudad en la zona de Stella Maris, el consumo será mayor y los problemas serán más", advierte.
El vecino también pone el foco en la capacidad de producción de agua en Ibiza y sostiene que "las desaladoras no dan abasto". A su juicio, el crecimiento de pisos, hoteles y otros desarrollos provoca un aumento continuo de la demanda mientras la capacidad disponible no crece al mismo ritmo. "Hay más pisos, más hoteles, más gasto de agua y se desala la misma cantidad que antes. Aquí se va a armar un problema gordo, sobre todo en el futuro", afirma.
Mientras tanto, cuando se producen cortes, asegura que las familias del barrio terminan recurriendo a soluciones propias. "Resolvemos como se hacía hace cien años: comprando agua, utilizando lo justo y necesario o con garrafas del supermercado", resume.
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