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Turismo

La clase media abandona Portinatx: "Si siguen subiendo los precios en Ibiza, no va a venir nadie"

Comercios y restaurantes del norte de Ibiza registran una bajada acusada de turistas y culpan al Mundial, a la guerra en Irán, al calor extremo y a los precios abusivos

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Jerónimo Marín Palacios

Jerónimo Marín Palacios

Portinatx

Son las 10 de la mañana de un lunes soleado de agosto en Portinatx y solamente una de las terrazas que ofrecen desayunos está completa. Las calles del enclave más septentrional de Ibiza están semivacías. Tanto bares tradicionales como restaurantes parecen haber perdido la capacidad para atraer turistas a pesar del agua color turquesa de este punto del litoral. Portinatx, como avisan sus vecinos y comerciantes, está sufriendo una transformación paulatina, en consonancia con el resto de la isla: la destrucción de la clase media y la bienvenida al turismo de lujo.

Entre los bares que sirven desayunos, solamente uno consigue exhibir una terraza llena

Entre los bares que sirven desayunos, solamente uno consigue exhibir una terraza llena / J.A. Riera

Los hoteles cinco estrellas, llenos

"El hotel está a reventar, casi todas las habitaciones están reservadas, incluidas las villas", explica un trabajador del hotel Sixsenses, que prefiere no revelar su nombre. El hotel se erigió envuelto en polémica durante la pandemia y, desde entonces, aunque cambió de manos, ha transformado para siempre el muncipio. A escasos metros se levantó, poco tiempo después, el hotel Nômade Temple, también de cinco estrellas. El mismo empleado añade que "medio hotel" estuvo presente en la fiesta privada de temática egipcia el pasado 13 de agosto en sa Pedrera de Sant Antoni.

Y aporta detalles acerca del comportamiento en el gasto de los ultrarricos: "Comen siempre en el hotel, que tiene varios restaurantes. No pisan la calle". "Estamos esperando la llegada de la familia real saudí, que ha alquilado dos villas [que forman parte del hotel] por 30.000 euros la noche cada una, durante dos semanas, además de varias habitaciones para el séquito". Añade que, en pleno agosto, la habitación más barata ronda los 3.000 euros la noche. "Son clientes que gastan mucho y dejan buenas propinas, que es lo que me importa", sentencia.

Turistas pasean por la carretera Vénda de Portinatx

Turistas pasean por la carretera Vénda de Portinatx / J.A. Riera

La clase media, expulsada

Ya en el núcleo urbano, en el supermercado Suma la propietaria de la franquicia, Marga Guirao, deja entrever las grietas del sistema que lleva abasteciendo a Portinatx de ingresos desde hace décadas. "Este año no tenemos personal. Tiene que venir mi hermana, que es abogada y tiene vacaciones en agosto, a echarnos una mano porque no hemos encontrado trabajadores. Es imposible, si las habitaciones cuestan 1.000 euros al mes y una persona gana 2.000 euros, ¿cómo se va a gastar eso en una habitación?", denuncia.

"La clase media, que son los que van picando aquí y allá y te van llenando la caja, ya no puede venir. Es demasiado caro. Si siguen subiendo los precios en Ibiza, no va a venir nadie", advierte. En los hoteles y apartahoteles modestos de Portinatx una noche en agosto supera los 300 euros por persona, mientras que en los cinco estrellas los precios oscilan entre los 1.000 y los 3.000 euros.

Según Guirao, las políticas "solo adultos" de los hoteles de la zona han perjudicado al turismo familiar. "Antes se vendían muchos flotadores, manguitos y otras cosas para los niños. Si los hoteles no dejan entrar a los niños, evidentemente las familias no van a venir", sentencia.

Esta empresaria da pistas hacia la transformación del sector turístico en la localidad: dos restaurantes tradicionales de Portinatx están en proceso de reforma y serán relanzados bajo una nueva dirección, con un concepto que coquetea con altos poderes adquisitivos. La polémica entre los comerciantes está servida.

Un turista sale de un pequeño comercio de Portinatx después de comprar un flotador de playa

Un turista sale de un pequeño comercio de Portinatx después de comprar un flotador de playa / J.A. Riera

Guerras, Mundial de Fútbol y calor extremo

Enfrente, de cara al mar, el restaurante y hotel boutique Los Enamorados no está viviendo su mejor verano desde su apertura, hace 11 años: "El tique medio ha bajado muchísimo", expresa el propietario, Stefan Hansmann.

"Sí es verdad que llegamos a los números del año pasado. Pero con mucho más trabajo, con mucho más esfuerzo que otros años. Tenemos que trabajar el doble", confiesa, sentado en la terraza del restaurante mientras analiza una hoja de Excel. "La gente a mediodía se comía un entrante, un segundo, un postre y se sentaban dos horas. Ahora están mucho menos tiempo: solo piden un plato o un plato y medio y se marchan".

"Se dice que es el año del caballo de fuego", reflexiona Hansmann en referencia al calendario lunar chino. "Es un año complicado". Aparte de la astrología, Hansmann cita otros factores geopolíticos y meteorológicos: "Hemos tenido las guerras, después el Mundial, después el calor...".

Alega que los turistas del norte de Europa, que están experimentando este verano temperaturas de hasta 40 grados en sus países, no sienten la necesidad de viajar al sur. "Si tienes en casa mucho calor, te quedas en casa". "Los alemanes, franceses y belgas que tienen un tiempo maravilloso en su casa no se gastan dinero para venir aquí. Quizás vienen pero solamente tres días, en vez de diez días como otros años". Otro de los factores que ahuyenta a los turistas es el aumento del precio del combustible derivado de las guerras en Irán y en Ucrania, que repercute en el importe de los vuelos, recuerda.

Pero sin duda, el detonante del cambio que comparten todos los comerciantes de Portinatx es la desaparición del turismo de clase media: "Justamente la que nos falta este año. Las familias que normalmente venían y se sentaban no llegan este año", indica Hansmann.

A la izquierda, el centro de buceo Subfari. En el centro, el restaurante El Puerto, ahora cerrado. A la derecha, la terraza de Los Enamorados.

A la izquierda, el centro de buceo Subfari. En el centro, el restaurante El Puerto, ahora cerrado. A la derecha, la terraza de Los Enamorados. / J.A. Riera

Previsiones para el año próximo

"Teníamos nueve bodas reservadas para este verano. Las han cancelado todas", lamenta este empresairo. "Pero para el año que viene tengo 19 bodas reservadas y cinco ya confirmadas. El año que viene pinta mucho mejor", detalla más optimista. "No tenemos Mundial de fútbol y tenemos otro eclipse. Yo creo que el año que viene se va a normalizar toda esta situación", finaliza.

De entre todos los sectores dentro del turismo, algunos parecen escapar al cambio en el mercado. En el centro de buceo Subfari, el volumen de clientes es más o menos el mismo. "No hay mucha diferencia", expresa Diana Ryfer, trabajadora de este negocio de Portinatx. Indica que al centro llegan tanto turistas extranjeros como nacionales: "El tipo de turista que viene de buceo no va a las discotecas. Son dos tipos de turistas diferentes". Y concluye que este verano se parce mucho al del año pasado, excepto por un detalle: "El día del eclipse estaba todo, todo, todo Portinatx lleno".

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