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Fiestas

Fiestas en Ibiza: el “rincón mágico” de Cala Llonga

La localidad del municipio de Santa Eulària ha vivido su día grande con la misa a la Virgen de la Asunción, a la que no ha podido asistir el obispo Vicent Ribas. Después han llegado el tradicional desfile de carros, el ‘ball pagès’ de la Colla de s’Horta de Jesús y una fiesta de los años 80 y 90 en la playa hasta la medianoche.

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Almudena García

Almudena García

Cala Llonga

«No es como las otras capillas, este es uno de los rincones más mágicos del pueblo». Con esa certeza en la voz, dos vecinas de toda la vida, Teresa y Lola, resumían este sábado lo que para muchos en Cala Llonga es innegociable. Entre los pinos que rodean la ermita de la Virgen de la Asunción se esconde algo que no se repite en ningún otro rincón de la isla. Allí, entre el canto de las chicharras y la sombra tibia de la tarde, la pequeña localidad del municipio de Santa Eulària ha vuelto a celebrar su día grande, ese que mezcla la devoción a la Virgen con las ganas de fiesta que trae el mes de agosto.

La pequeña capilla de la Asunción en Cala Llonga acoge la misa. | TONI ESCOBAR

La pequeña capilla de la Asunción en Cala Llonga acoge la misa. | TONI ESCOBAR

La programación había arrancado por la mañana con una exposición de motos antiguas en la avenida de Cala Llonga y con el ya clásico concurso de castillos de arena en la playa. Pero el verdadero eje del día ha llegado a las seis de la tarde, cuando el pueblo ha puesto rumbo a la capilla escondida entre pinos a las afueras de la localidad.

Una misa sin obispo, pero con toda la devoción

La cita religiosa ha reunido, como cada 15 de agosto, a vecinos, veraneantes y autoridades. Entre los presentes se han encontrado la alcaldesa de Santa Eulària, Carmen Ferrer, el presidente del Consell de Ibiza, Vicent Marí, y varios concejales del municipio, que han ocupado las sillas que el Ayuntamiento había dispuesto entre los árboles.

Ha habido, sin embargo, una ausencia que no ha pasado desapercibida: la del obispo de Ibiza, Vicent Ribas, que finalmente no ha podido oficiar la ceremonia. Según ha explicado el párroco a los asistentes, Ribas pensaba que la misa sería por la mañana y ya tenía otros compromisos por la tarde. «Pero tenemos que celebrar igual», ha zanjado el sacerdote antes de presentar a Don Alfonso Ibáñez, que llegaba desde València para oficiar la eucaristía en su lugar.

Ni el imprevisto ni el calor han logrado restarle magia al momento. Los abanicos se han movido al mismo compás que el canto de las chicharras, aunque la sombra de los pinos ofrecía un respiro frente al sol de la tarde. El Coro Rociero de Santa Eulària ha acompañado toda la ceremonia con sus voces, atrayendo a más de un curioso que paseaba por la zona y que ha terminado sentándose a escuchar sin saber muy bien qué se celebraba. Entre el público improvisado había una pareja de franceses, una familia irlandesa y una señora inglesa que ha preguntado, entre gestos, qué festejaban los ibicencos aquella tarde.

«Cuando alzas la mirada en Cala Llonga, te encuentras con un horizonte que parece no terminar nunca. Algunos tenéis el privilegio de ser hijos de esta tierra», ha dicho Don Alfonso en su homilía, dedicada al vínculo entre los vecinos y su tierra.

Carros, caballos y ball pagès

Pocos minutos después de terminar la misa, la fiesta ha cambiado de registro. A las 19.30 horas, los caballos ya esperaban en fila a lo largo de la carretera principal, mientras los vecinos se apretujaban buscando el mejor hueco para ver pasar el tradicional desfile de carros. El restaurante Siroco’s, punto estratégico para quienes buscan buena visibilidad, se ha convertido en una celebración improvisada antes incluso de que arrancara el desfile. El Coro Rociero, que no se ha despegado del ambiente festivo en toda la tarde, entonaba el ‘Te quiero, te quiero’ de Nino Bravo entre aplausos y jaleo.

Tras el paso de los carros ha llegado el turno del baile tradicional, con la Colla de s’Horta de Jesús, uno de los momentos más fotografiados de la jornada. La alcaldesa Carmen Ferrer ha definido así el espíritu del día grande: «Tenemos la misa, que es la parte más tradicional, pero no hay que olvidar que también hay mucha fiesta. Cala Llonga ofrece un poco de todo: actividades para las familias durante el día, música y ambiente por la noche, pero también conserva todo lo tradicional, con esta misa en esta iglesia tan especial, después el desfile de carros y el ball pagès. Invitamos a todos a celebrar esta fiesta en un entorno tan maravilloso como este». Por la noche, la fiesta ha terminado en la playa con ‘The Power of Love – Flower Power’, una velada ochentera y noventera con animación y food trucks.

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