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Seguridad

La guerra abierta entre la Policía Local y el Ayuntamiento de Sant Antoni dejó las calles sin agentes durante el eclipse

El Consistorio reconoce que las "indisposiciones de última hora" de agentes que debían trabajar el miércoles provocó que no se pudiera "completar el dispositivo"

Marcos Serra saluda a las últimas incorporaciones de la Policía Local.

Marcos Serra saluda a las últimas incorporaciones de la Policía Local. / J.A. Riera

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Guillermo Sáez

Guillermo Sáez

La guerra abierta entre la Policía Local y el Ayuntamiento de Sant Antoni ocasionó que el día del eclipse, el más importante y preocupante de todo el año desde el punto de vista de la seguridad, no hubiera ni un solo agente municipal patrullando las calles de la ciudad.

Este diario ya informó hace dos semanas de que, desde mediados de julio, la Policía Local de Sant Antoni se ha visto en serias dificultades en varias ocasiones para conseguir contar con la plantilla mínima requerida para garantizar la seguridad en el municipio.

El motivo es que hay varios agentes de baja médica y que los que están en activo acusan el cansancio acumulado. En consecuencia, en muchos casos no se muestran dispuestos a hacer más horas extra de las que llevan realizando en los últimos meses.

Concretamente, la Policía Local de Sant Antoni cuenta con unos 60 agentes y al menos siete de ellos se encuentran de baja médica de larga duración. Una parte de los que sí se encuentran en activo eligieron el día del eclipse para dar un golpe encima de la mesa en la batalla que mantienen con el equipo de gobierno municipal.

"Indisposiciones de última hora"

"Debido al elevado número de bajas de larga duración que existen en la plantilla, sumado a una serie de indisposiciones de última hora en el mismo día del evento, no se pudo completar el dispositivo como estaba previsto", confirman desde el Consistorio respecto a lo ocurrido el pasado miércoles, después de la información adelantada por Radio Ibiza.

En este sentido, subrayan que el dispositivo de seguridad estaba "organizado por el jefe de la Policía Local (Tomás Monzó) en coordinación con la dirección general de Emergencias e Interior del Govern" y enumeran que sí contaron con el apoyo de "un gran número de voluntarios de la Agrupación de Protección civil, dos Agentes de Intrusismo y Convivencia, un Oficial designado en el Puesto de Mando del salón de plenos del Ayuntamiento de Sant Josep y un gran apoyo de la Guardia civil del Puesto de Sant Antoni, así como de la Guardia civil de Tráfico y de GRS".

"Con un refuerzo especial de personal de atención al ciudadano para poder atender a todas las llamadas de los ciudadanos, y del servicio de grúa para evitar obstaculizaciones de vías para paso de vehículos de emergencias", añaden. Entre todos esos medios no se contó con ni un solo agente de la Policía Local. Por este motivo, el retén del cuerpo permaneció cerrado mientras miles de personas se agrupaban en las calles y las playas para seguir el eclipse.

La dirección general de Emergencias e Interior del Govern se encargó de gestionar el dispositivo de seguridad durante el día del eclipse. Respecto a la posibilidad de que el conflicto entre policías y políticos en Sant Antoni afectara a la seguridad de los ciudadanos en un día tan señalado, su máximo responsable, Pablo Gárriz, declina comentar a este diario lo que considera "un tema interno de relaciones laborales" y añade que "en este caso, la Guardia Civil reforzó las capacidades necesarias que se presentaron".

Por su parte, el portavoz de la agrupación del PSOE en Sant Antoni, Josep Marí Marge, advierte de que se trata de un tema "muy grave" y considera que el boicot realizado por los policías es "una manera de explicarle a Marcos Serra, y sobre todo a Neus Mateu, que la arrogancia se paga", analiza, en referencia al alcalde de Sant Antoni y a la concejala de Seguridad Ciudadana.

"Es una gran crisis y hay que hacer que alguien responda por estos fallos. Esto no se puede zanjar con dos fotos y dos artículos. Es un asunto muy grave", reitera. Además, el socialista asegura que ya ha ocurrido más veces este verano el hecho de que la Policía Local se quede sin agentes suficientes para patrullar las calles.

"Sobrecarga de trabajo" en el cuerpo

El jefe de la Policía Local de Sant Antoni ya reconoció el pasado mes de mayo, nada más acceder al cargo, que existe una "sobrecarga de trabajo" en el cuerpo. La llegada de la temporada turística ha agudizado aún más este problema, ya que la plantilla sigue sin estar dimensionada a la explosión demográfica que experimenta el municipio cada verano.

La previsión municipal es que a lo largo de este año, y gracias a las subvenciones del Impuesto de Turismo Sostenible, la plantilla de la Policía Local se amplíe progresivamente hasta rozar los 70 agentes, aunque el objetivo a largo plazo es alcanzar los 80 efectivos.

Mientras tanto, ya patrullan las calles de Sant Antoni los vigilantes de seguridad privada de la empresa High Security Group, que se llevó la licitación pública tras presentar un presupuesto de 153.661 euros. Al tratarse de vigilancia privada, estas patrullas no pueden recorrer libremente las calles y deben ceñirse a instalaciones públicas.

Por ello, su labor se articula en torno al antiguo Ayuntamiento, la oficina de turismo, el espacio cultural Can Tunís (la placeta en el cruce de las calles Santa Agnès con Vara de Rey, donde se amplió el mural de Okuda por las paredes), el aparcamiento municipal de la calle Santa Agnès, el Molí d’en Simó, el Centro Cultural Cervantes y el Parc del Solpost. Las dos patrullas ubicadas en la zona del Passeig de ses Fonts y la calle Santa Agnès operan desde las ocho de la tarde hasta las cinco de la madrugada, mientras que la vigilancia para el área Molí d’en Simó-Centro Cultural Cervantes-Parc del Solpost se lleva a cabo desde las siete de la tarde hasta las tres de la madrugada.

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