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Medio marino

Un rorcual frente a es Vedrà, la segunda maravilla que regala la naturaleza a un amante del mar en Ibiza en apenas dos días

Un trabajador del servicio que controla que los fondeos no se realicen sobre posidonia disfruta durante más de una hora de la compañía del cetáceo entre Cala d'Hort y es Vedrà

Vídeo: avistan un enorme rorcual entre Cala d'Hort y es Vedrà

Kike Navarro

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César Navarro Adame

César Navarro Adame

Ibiza

El eclipse total del Sol del pasado miércoles 12 de agosto es un fenómeno que nadie que esté ahora mismo vivo tendrá oportunidad de disfrutar de nuevo; el próximo es dentro de 150 años. Y el rorcual común (Balaenoptera physalus) es el cetáceo más grande que habita en el mar Mediterráneo y el segundo animal más grande del mundo. Tener la oportunidad de disfrutar de estas dos maravillas en poco menos de dos días es algo que le ha ocurrido a Kike Navarro, instructor de buceo y uno de los técnicos del servicio del Govern que protege la posidonia de los desaprensivos que lanzan el ancla sobre esta otra maravilla natural.

Poco antes de las tres de la tarde de este jueves, relata que se encontraba navegando en su lancha semirrígida "entre Cala d'Hort y es Vedrà". "De repente vi la silueta sobresaliendo ligeramente del mar". Como en tantas otras ocasiones, este profesional del mar pensó que estaba en presencia de un delfín.

El rorcual a pocos metros de la semirrígida de Kike Navarro.

El rorcual a pocos metros de la semirrígida de Kike Navarro. / Kike Navarro

Pero su sorpresa fue mayúscula cuando, al acercarse el animal a su embarcación, a la que dejó prácticamente sin motor para no molestarle, apareció ante él majestuoso un ejemplar adulto, "grande", de rorcual común, al que identificó sin duda alguna. Teniendo en cuenta que estos animales pueden medir entre 20 y 24 metros de longitud y pesar hasta 70 toneladas, la sorpresa tuvo que ser mayúscula.

Concienciado con el respecto hacia el mar y sus criaturas, Navarro decidió apagar el motor y dejar su barca sin gobierno, lo que propició que el animal se acercara hasta apenas "unos cuatro o cinco metros. Fue algo increíble, maravilloso", narra. Y añade que, para garantizar la tranquilidad del cetáceo, al menos en esta ocasión, pidió a los tripulantes de varias motos de agua y pequeñas embarcaciones que redujeran la velocidad. "Hay que cuidarles, son animales maravillosos", subraya sobre esta especie, que está catalogada como amenazada.

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