Eclipse
Miquel Tur, propietario del Aquárium des Cap Blanc, sobre el eclipse solar en Ibiza: "Nunca había visto a tanta gente en Sant Antoni"
Los negocios de algunos de los principales puntos de observación del eclipse en Ibiza registraron una elevada afluencia de clientes y, en algunos casos, un importante aumento de la facturación

Tranquilidad en ses Variades pocas horas después del eclipse solar en Ibiza. / Toni Escobar

"Nunca antes había visto a tanta gente en Sant Antoni", indica Miquel Tur, propietario del Aquárium des Cap Blanc, en referencia a la multitud de asistentes que acudieron al municipio para presenciar el histórico eclipse solar total. "Sant Antoni era un formiguer, estaba lleno de gente", agrega Tur. Sin embargo, este empresario recuerda que los establecimientos de la zona se encuentran en la época de mayor facturación: "No hay ningún negocio que ahora mismo no vaya a tope. Ahora todos vamos al 100%", confiesa.
A pesar de ello, destaca que el eclipse solar total les ha dado un enorme impulso económico: "El día del eclipse muchos locales se dispararon al 200%, especialmente los que se encuentran cerca de la costa. Me imagino que muchos, durante esa jornada, incluso habrán triplicado la facturación".

Terraza vacía en Sant Antoni, a diferencia de la muchedumbre de la noche anterior. / Toni Escobar
Además, recuerda a la perfección el transcurso del día en el acuario: "Nosotros abrimos las puertas al público a partir de las 13 horas, pero el día del eclipse lo teníamos reservado para un grupo específico y al resto de clientes que querían algo solo podíamos atenderlos con servicios para llevar".
Por su parte, Fede Rubia, camarero de Café Mambo, en ses Variades, habla sobre cómo se preparó este negocio, uno de los más populares de la zona y con una vista privilegiada, en primera línea de mar, para la puesta de sol en Sant Antoni, el día del eclipse solar.
Según indica el joven, que forma parte del turno de mañanas y reconoce que no trabajó en el momento del eclipse, "Mambo no hizo un refuerzo del equipo de servicio el día del eclipse solar". A pesar de ello, se muestra dubitativo y matiza: "Quizá en materia de seguridad sí que hubo alguna contratación extraordinaria".
Fede Rubia: "La gente reservó con mucha más antelación de lo habitual"
Otro de los cambios de tendencia en los hábitos de los clientes a los que se refiere Rubia es la mayor previsión a la hora de reservar: "Con lo del eclipse solar, hubo bastante gente que reservó con mucha más antelación de lo habitual. Ya nos venían pidiendo mesas desde hace dos semanas".

Fede Rubia, camarero de Café Mambo. / Toni Escobar
Aunque Café Mambo estuvo lleno hasta la bandera, con centenares de personas con ganas de disfrutar de un fenómeno astronómico histórico en Ibiza, Rubia confiesa que esta situación no es anómala: "La mayoría de días llenamos. Hoy [jueves 13 de agosto], por ejemplo, ya tenemos 250 reservas".
Pocas horas después de la multitudinaria noche del eclipse solar, Café Mambo ya cuenta con algunas mesas de su terraza ocupadas por varios clientes matutinos, que disfrutan con tranquilidad del silencio y la calma que impregnan a estas horas un paseo prácticamente vacío, en contraste con lo acontecido durante la tarde y la noche del pasado miércoles, 12 de agosto.
A diferencia de Mambo, otro de los establecimientos de ses Variades, Space, aún no ha abierto sus puertas al público. Eso sí, varios de sus trabajadores ya se encuentran haciendo los últimos preparativos para empezar a recibir a los primeros clientes del día. Entre estos profesionales está Luart, un joven camarero que recuerda, desde la barra del establecimiento, lo vivido apenas unas horas antes: "Estuvimos un poco apretaditos, ya que nos preparamos para este acontecimiento bastante al límite, pero funcionó todo bastante bien".
Luart: "Vino más gente de la que me esperaba"
Además, Luart se muestra sorprendido por la enorme repercusión que tuvo el eclipse solar: "Vino más gente de la que me esperaba". Esta circunstancia benefició las cuentas del establecimiento, también ubicado en primera línea de mar: "Solemos trabajar muy bien, ya que desde aquí se ve muy bien la puesta de sol, pero hay semanas y semanas y, en esta, se ha notado positivamente".

Luart, camarero en Space. / Toni Escobar
El eclipse, al margen de incrementar la clientela en Space, también supuso la llegada de un perfil de público diferente: "Vino una clientela distinta a la habitual. Nadie se quería perder el eclipse, independientemente de si eran jóvenes o personas más mayores, pero bueno, quizá gente que no suele pararse en los restaurantes y que sigue un poquito más a su bola sí aprovechó la oportunidad y se sentó aquí. La gente no era el típico turista de fiesta, sino que había más familias, gente más tranquila, muy sensata y muy amable, así que muy bien. No hubo demasiados locos".
Los asistentes rompieron en aplausos al llegar el gran momento: la Luna cubriendo totalmente al Sol, un fenómeno que no ocurría en las Pitiusas desde 1905. Eso sí, la experiencia no se vivió de la misma manera entre los asistentes, que la disfrutaron con total calma, y los trabajadores de la zona, según recuerda, con tono tranquilo, Luart: "Desde aquí se vio todo, era imposible no darse cuenta, aunque para nosotros fue un poco caótico llevar las bandejas hasta las mesas [desde la barra hasta donde se ubican las mesas de la terraza hay un tramo de paseo público que se encontraba muy concurrido], pero nos apañamos, ya que parte del personal lleva varias temporadas trabajando aquí, conocemos bastante bien la zona y no tuvimos grandes problemas".

La costa de Sant Antoni, uno de los puntos donde se apreció mejor el eclipse. / Toni Escobar
A las dificultades de trabajar entre tanta gente se sumó la necesidad de hacerlo con las precauciones requeridas para la ocasión, como el uso de gafas homologadas. Sin embargo, Luart explica: "Trabajamos sin gafas homologadas, ya que decidimos simplemente no mirar al sol".
Mari Catalina Escandell Planells: "De momento, ha sido el día más fuerte en lo que va de verano"
Otro de los puntos con mejor perspectiva para observar el eclipse solar fue Benirràs. Una de las encargadas del servicio de hamacas es Mari Catalina Escandell Planells, quien también conoce de cerca la actividad del restaurante 2000, en Benirràs, ya que su hermana es una de sus trabajadoras. Escandell celebra el éxito económico que tuvo el eclipse solar para ambos negocios: "Fue muy bien. Hubo mucha más gente de lo habitual y muchos empezaron a venir más pronto de lo que suele ser habitual aquí. De momento, ha sido el día más fuerte en lo que va de verano y eso que está siendo una temporada bastante floja".
Al margen de ses Variades y Benirràs, otra de las zonas privilegiadas para observar el aclamado fenómeno astronómico fue Cala Tarida. Desde uno de los establecimientos de la zona, cuyo responsable prefiere no revelar su identidad, indican que "hubo mucha gente", aunque no se muestran tan sorprendidos por la afluencia como en los casos anteriores: "Fue un día más o menos como cualquier otro de agosto. Se alargó el servicio algo más de lo habitual, pero también ocurre otros días".
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