Especial Festes de la Terra | Entrevista
Rafael Triguero, alcalde de Ibiza: «Queremos que las fiestas sean un gran escaparate del talento de casa»
El alcalde subraya la apuesta por dar visibilidad a los artistas locales y destaca la oportunidad de celebrar las actividades en diferentes espacios para dinamizar los barrios de la ciudad

Rafael Triguero en Vara de Rey. / Toni Escobar

Las Festes de la Terra ya están en su máximo esplendor, llenando las calles de la ciudad de actos pensados para todos los públicos. El alcalde, Rafael Triguero, considera estas fiestas muy especiales por estar «muy conectadas con Ibiza» y con el sentimiento de orgullo de ser ibicenco. «Queremos que las Festes de la Terra sean un gran escaparate del talento de casa y un punto de encuentro entre generaciones», manifiesta.
Estamos en plenas Festes de la Terra, y quizá la gran novedad es el uso de Sa Peixateria para diferentes actos culturales. ¿Qué papel quiere que desempeñe este espacio en la vida cotidiana de la Marina?
Sa Peixateria debe ser un espacio vivo, útil y conectado con el barrio. No queremos que sea únicamente un edificio bonito ni un lugar que se abra para acontecimientos puntuales. Tiene que contribuir a recuperar actividad en la Marina y convertirse en un punto de encuentro para vecinos, comerciantes, asociaciones y visitantes. Estamos realizando la mayor inversión de la historia en el núcleo histórico, y lo hacemos convencidos de que vamos a recuperar esos barrios para la ciudad. Su incorporación a las Festes de la Terra permite empezar a mostrar todo su potencial como espacio cultural y ciudadano.
Las Festes de la Terra mezclan tradiciones con música y actividades más actuales. ¿Cómo se consigue modernizar el programa sin que pierda su identidad?
Teniendo claro cuál es su columna vertebral. Las tradiciones, el ball pagès, los carros, los artesanos, el homenaje a la gente de la mar o la Berenada de Sant Ciriac no son un complemento del programa: son parte esencial de las Festes de la Terra. A partir de ahí, podemos incorporar nuevos lenguajes, estilos musicales y formatos culturales que atraigan a jóvenes, familias y nuevos públicos. Actualizar no significa sustituir lo que somos, sino encontrar nuevas formas de compartirlo y complementarlo.
Si tuviera que recomendar personalmente tres actos, ¿cuáles escogería?
Es difícil escoger solamente tres, pero recomendaría, en primer lugar, la jornada dedicada a nuestras tradiciones, con los artesanos, los oficios tradicionales, el desfile de carros y el ball pagès (del pasado sábado). Resume muy bien el espíritu de las fiestas. También elegiría el regreso de Statuas d Sal, porque será un momento muy especial para muchas generaciones de ibicencos y supone reencontrarnos con una parte de nuestra memoria musical. Y, por supuesto, la Berenada, que es uno de esos actos que explican mejor que ningún discurso lo que significan estas fiestas: familias, amigos, tradición y sentimiento de comunidad.

El alcalde en el encuentro con vecinos centenarios. / Toni Escobar
Este fin de semana se celebró el espectáculo del Royal Ballet de Londres, dirigido por el ibicenco José Carayol. ¿Qué valor tiene incorporar una propuesta cultural de proyección internacional que, además, tiene sello ibicenco?
Representa muy bien la Ibiza que queremos proyectar: una ciudad orgullosa de sus raíces, pero abierta al mundo y con ambición cultural. Hace años Ibiza vivía resignada, y hoy es una ciudad con la mayor programación cultural de su historia, sin renunciar a representaciones y actos culturales del primer nivel. Que una propuesta vinculada a una institución de la dimensión del Royal Ballet llegue dirigida por un ibicenco demuestra hasta dónde puede llegar el talento nacido en nuestra isla. También nos permite acercar al público una producción de gran calidad dentro de las fiestas populares y en un espacio accesible y gratuito.
¿Hay una apuesta deliberada por reivindicar el talento local?
Sí, absolutamente. Programar artistas locales no debe ser una concesión ni una cuestión secundaria. Debe formar parte de una política cultural que cree oportunidades, dé visibilidad y ayude a fortalecer el tejido creativo de la isla. Reivindicar el talento local también es construir ciudad, generar orgullo de pertenencia y demostrar a los jóvenes que pueden desarrollar aquí sus inquietudes creativas.
¿Cuál de las actividades más tradicionales vive usted de una manera más especial?
La Berenada tiene para mí un significado muy especial. Es una celebración muy sencilla, pero precisamente ahí reside su valor. Familias y grupos de amigos se reúnen en Puig des Molins para compartir la tarde y mantener una costumbre que ha pasado de generación en generación. Es uno de esos momentos en los que la fiesta se construye desde la propia ciudadanía. No hace falta un gran escenario para sentir la fuerza de una tradición. Basta con ver a personas de todas las edades compartiendo el espacio, la comida y los recuerdos. Es una imagen que resume muy bien el sentimiento de comunidad que queremos preservar.
La programación se extiende por diferentes espacios de Ibiza. ¿Quieren que las fiestas sirvan para redescubrir y dar vida a la ciudad?
Sí. Queremos que las fiestas se vivan en la calle y que permitan disfrutar de la ciudad de una manera diferente. Cada uno de estos espacios tiene su propia personalidad y ofrece una experiencia distinta. Distribuir las actividades evita concentrarlo todo en un único lugar, acerca la programación a más personas y genera actividad en diferentes puntos de Ibiza. También permite poner en valor nuestro patrimonio, nuestras plazas y nuestros espacios públicos. Además, hemos integrado en el programa actividades de varios barrios que en estas fechas celebran sus fiestas, para que todos se sientan implicados en estas fechas tan importantes. Una ciudad se transforma con obras e infraestructuras, pero también con vida y dinamización.
Las fiestas llegan en plena temporada, cuando la ciudad soporta una presión especialmente elevada. ¿Es más difícil conseguir que los residentes sientan el centro de Ibiza como un espacio propio?
Trabajamos para que no sea así. Es un reto, porque durante el verano aumenta enormemente la actividad, la movilidad, la carga de trabajo y el uso del espacio público. Ibiza es una ciudad abierta y turística, y esa realidad genera oportunidades, pero también exige equilibrio y una gestión muy rigurosa. Nosotros tenemos clara una cosa: los vecinos son lo primero, y sólo con ellos y trabajando por su bienestar podremos ser una ciudad acogedora. Las Festes de la Terra sirven precisamente para recordar y reivindicar que la ciudad es, ante todo, el hogar de sus vecinos.
Vivienda, limpieza, movilidad, seguridad y convivencia son algunas de las principales preocupaciones ciudadanas. ¿Cuál considera que es ahora mismo el problema más urgente de la ciudad?
La vivienda es probablemente el reto más profundo y urgente, porque condiciona todos los demás. Si un joven no puede emanciparse, una familia no encuentra un alquiler o un trabajador esencial no puede vivir cerca de su puesto, estamos poniendo en riesgo el futuro de la ciudad. Eso no significa que podamos dejar en segundo plano la limpieza, la seguridad, la movilidad o la convivencia. Son temas que nos ocupan diariamente y debemos dar respuestas inmediatas. Pero la vivienda requiere una estrategia a medio y largo plazo, suelo disponible, inversión y colaboración entre administraciones. En eso hemos trabajado desde el primer minuto, y por eso hemos puesto en marcha el mayor impulso de vivienda pública y a precio limitado que ha vivido Ibiza en su historia.
Más allá de las grandes obras y las cifras de inversión, ¿qué cambio le gustaría que empezaran a notar los vecinos en su vida diaria?
Me gustaría que notaran que su ciudad les hace la vida un poco más fácil. Que encuentran una calle más cuidada, una iluminación mejor, un parque renovado, más seguridad, más limpieza o un servicio municipal que responde con mayor rapidez. Un Ayuntamiento que escucha, que está en la calle y que es conocedor de los problemas y dificultades, y que trabaja por solucionarlos. Estamos impulsando grandes proyectos porque Ibiza arrastraba muchas carencias, pero no debemos perder de vista los pequeños cambios cotidianos. Son esos cambios los que determinan si un vecino siente realmente que la ciudad está mejorando.
A estas alturas del mandato, ¿qué ámbito necesita ver más encaminado para sentir que todo su proyecto ha valido la pena?
No mediría el mandato por una única inauguración pero, si tengo que elegir un ámbito, sería la vivienda. La vivienda es lo que permitirá que los jóvenes puedan quedarse, que las familias desarrollen aquí su proyecto vital y que los trabajadores que sostienen nuestros servicios no tengan que marcharse. Ese es el gran desafío de nuestra generación. También quiero que queden encaminados proyectos estratégicos como el nuevo mercado, la mejora de los barrios, la movilidad y los grandes equipamientos de la ciudad. Pero sentiré que estos años han valido especialmente la pena si hemos conseguido que Ibiza mire al futuro con más confianza y que los proyectos dejen de ser promesas para convertirse en realidades.
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