Medio ambiente
Una experta pide al Govern medidas urgentes y barreras antiserpientes ante "el nuevo escenario" en Ibiza
Antònia Maria Cirrer alerta de que la lagartija pitiusa podría desaparecer en cuatro años y reclama un cambio de estrategia para salvar a esta especie endémica

Ejemplar de lagartija de Ibiza. / Joan Costa
Antònia Maria Cirer Costa, doctora en Biología y catedrática de Ciencias Naturales, vinculada a SOS Sargantanes, reclama a la dirección general de Medio Natural y Gestión Forestal del Govern que autorice la instalación de barreras antiserpientes en jardines públicos y privados de Ibiza para proteger a las lagartijas que todavía sobreviven. La experta advierte de que la lagartija pitiusa podría desaparecer en un plazo de entre dos y cuatro años y considera que la expansión de la serpiente de herradura obliga a adoptar medidas urgentes y diferentes porque la isla se encuentra ya «en otro escenario».
La petición figura en un escrito remitido el 10 de julio de 2026 a la directora general de Medio Natural y Gestión Forestal, la ibicenca Anna Torres, con el número de registro 2026024333. La autora solicita que los ciudadanos puedan colocar barreras físicas para impedir la entrada de serpientes en los jardines donde aún quedan lagartijas sin exponerse a sanciones.
La bióloga señala que la fauna autóctona de Ibiza, especialmente la lagartija endémica Podarcis pityusensis, está amenazada por la presencia desde 2003 de la serpiente invasora Hemorrhois hippocrepis. Recuerda que la lagartija de las Pitiusas está considerada en peligro de extinción, con la categoría EN de la UICN de 2024, debido a la depredación y a la competencia por los refugios ejercidas por la serpiente de herradura.
Este verano, serpientes en toda la isla
Según los datos que atribuye al Creaf y al Cofib, este reptil invasor ocupaba en 2025 el 90% del territorio de Ibiza. La experta prevé que durante el verano de 2026 llegará a los últimos lugares de la isla donde todavía quedan lagartijas y calcula que, si se repite el patrón observado en las zonas ya colonizadas, la especie podría desaparecer en entre dos y cuatro años.
La autora ya remitió el 19 de septiembre de 2025 otro escrito a la Presidencia del Govern balear, en el que ofrecía sus conocimientos sobre la especie, las islas y los islotes de las Pitiusas, así como sus investigaciones realizadas durante la década de 1980 y recogidas en una tesis doctoral presentada en la Universitat de Barcelona en 1987.
A raíz de aquella carta, recuerda que fue convocada junto con el presidente del Institut d’Estudis Eivissencs a una reunión celebrada en Sa Coma el 3 de noviembre de 2025. La bióloga sostiene, sin embargo, que la conselleria de Medio Ambiente ha partido de un diagnóstico erróneo y ha cometido fallos en la gestión de los recursos y en la estrategia de campo.

Espacio habilitado en Can Marines para proteger a la lagartija ibicenca. / J.A. Riera
También cuestiona que se planteara un proceso evolutivo de Podarcis pityusensis en menos de tres generaciones y considera que no se han tenido suficientemente en cuenta las particularidades de los ecosistemas insulares. Según afirma, la biología de las culebras está bien documentada y desde 2010 existen estudios de la Asociación Herpetológica Española realizados en Ibiza que recomendaban actuar con mayor contundencia y rapidez.
Las medidas que propuso en 2025
En su escrito de 2025 pidió habilitar refugios seguros para las lagartijas en sus lugares de origen, rodeados de barreras antiserpientes; potenciar la cría fuera del medio natural con la colaboración de centros zoológicos; estudiar un plan estratégico con un programa LIFE; coordinar a la ciudadanía dispuesta a colaborar, y explorar nuevos métodos de erradicación.
La experta insiste ahora en crear refugios de cría in situ. Explica que las lagartijas permanecerían en libertad en los mismos lugares donde siempre han vivido y que la única intervención consistiría en rodear esos espacios con barreras antiserpientes. Propone que estas actuaciones se desarrollen mediante un protocolo supervisado por la dirección general de Medio Natural y Gestión Forestal.
La autora recuerda que el voluntariado que mantiene trampas en sus terrenos desde hace una década trasladó a Anna Torres, durante una reunión en abril de 2026 en el Institut d’Estudis Eivissencs, su voluntad de colaborar con la Administración. Según asegura, estas personas capturan cada año tantas o más serpientes que los técnicos de Medio Ambiente, pero todavía no han recibido una propuesta de colaboración ni recomendaciones distintas a continuar utilizando trampas con ratón.
«La realidad de 2026 exige hacer algo más que capturar serpientes con trampas», sostiene la bióloga, que considera desfasadas las estrategias planteadas por el Govern. En sus conclusiones posteriores, afirma que las propuestas autonómicas suelen llegar con entre seis y ocho años de retraso y que las medidas defendidas actualmente habrían sido válidas en una fase anterior de la expansión.
Para defender la viabilidad de los refugios, cita poblaciones de lagartijas que prosperan en islotes con una superficie inferior a la de algunos jardines. Menciona el illot de sa Sal Rossa, con 0,4 hectáreas; s’Escull de s’Espartar, con 0,3; la isla de s’Alga y la isla Redona d’Illetes, en Formentera, con 0,5 hectáreas cada una, y es Dau Gros, con 791 metros cuadrados.
Intercambiar individuos entre las distintas zonas protegidas
La experta también descarta que la consanguinidad represente inicialmente un problema mayor que el existente en los grupos de reproducción mantenidos en zoológicos. Señala que durante los próximos diez años habría un máximo de tres generaciones confinadas y propone intercambiar individuos entre las distintas zonas protegidas para introducir variabilidad genética.
Asimismo, rechaza que los cerramientos tengan aberturas para facilitar el denominado «intercambio faunístico». A su juicio, una lagartija que salga del recinto no encontrará otros ejemplares con los que reproducirse, pero sí serpientes que podrían depredarla.
La bióloga reclama que se habiliten por toda Ibiza numerosos espacios similares al de Can Marines, tanto en terrenos públicos como privados. No obstante, advierte de que los paneles instalados en este recinto no permiten el paso del aire y pueden provocar sobrecalentamiento, por lo que pide colocar un toldo que cubra al menos un tercio de la superficie.
También considera que en Can Marines hay demasiada tierra roja y pocas piedras, pese a que el hábitat habitual de la lagartija pitiusa son las paredes de piedra seca. Respecto a la vegetación, señala que, aunque las plantas son autóctonas, existe un exceso de labiadas y faltan especies cuyas flores y frutos forman parte de la alimentación del reptil.
La autora concluye reiterando su disposición a asesorar y colaborar gratuitamente con la dirección general de Medio Natural y Gestión Forestal para proteger a la que define como la única especie endémica que todavía queda en las Pitiusas.
Suscríbete para seguir leyendo
- Un choque en cadena entre un coche de gran cilindrada y tres taxis deja seis heridos, uno de ellos grave, en la carretera de Sant Antoni
- Cómo salvar las plantas del calor extremo: las claves para regarlas sin dañarlas
- Ampliado el proceso contra la trama rusa de blanqueo que quería comprar dos discotecas en Ibiza
- María Torres Marí sobre la crisis de vivienda en Ibiza: 'No hay escasez de casas. Hay demasiadas personas
- La memoria de Ibiza se activa con la vuelta de Manumission: 'No había tregua, todos los días eran una fiesta', recuerda Antonia Rb
- Guía para ver el eclipse total de sol en Ibiza y no acabar observándolo desde una carretera
- Cortes de tráfico por el eclipse en Sant Josep: 'Solo podrán acceder residentes y personas con causa justificada
- Horas claves para encontrar al vecino de Sant Joan tras cuatro días de búsqueda