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Movilidad

Aniano Costa, consignatario en Ibiza: "Cuando no hay cruceros, esto se queda muerto"

La llegada de miles de pasajeros a es Botafoc deja las paradas de taxis y autobuses con colas interminables y deja en evidencia los problemas de movilidad cuando coinciden varios cruceros

Decenas de cruceristas esperan la llegada de un taxi en Botafoc.

Decenas de cruceristas esperan la llegada de un taxi en Botafoc. / Marcelo Sastre

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Aarón Benet Parrot

Aarón Benet Parrot

Ibiza

Miércoles, 5 de agosto. El crucero 'Britannia', con capacidad para unas 4.406 personas, llega a alrededor de las 11.30 horas. Una hora más tarde amarrará el segundo crucero del día, el 'MSC Seaview', con una capacidad máxima de 5.429 pasajeros. En total, se prevé la llegada de hasta 9.835 cruceristas (si los dos buques van completos). Una nueva prueba de fuego para la oferta de transporte de la zona de es Botafoc, colapsada siempre que llegan dos buques con este tipo de turistas, que bucan cómo desplazarse de la isla... o simplemente salir del puerto. Pero el caos en tierra, que se produce, no se replica en el mar.

"Cuando no hay cruceros, esto se queda muerto", reconoce Aniano Costa Mariné, consignatario de Centre City Boat, empresa que ofrece mediante sus embarcaciones un medio de transporte utilizado por decenas de turistas para desplazarse desde la zona portuaria de es Botafoc hasta Vila o Talamanca. Costa subraya la importancia de los cruceristas, que constituyen la principal clientela de su negocio.

"Nosotros prestamos el servicio con normalidad, pero cuando no hay cruceros, casi no tenemos gente. Esto deja de existir, más allá de algún trabajador que llega, por ejemplo, de Palma. Dependemos de los cruceristas; si no, ¿qué hacemos aquí?", explica.

En tierra, una prueba de la saturación del tráfico es la imagen que presenta la parada de taxis de es Botafoc, donde, durante varios instantes, no hay ningún vehículo disponible; una cola de clientes, en su inmensa mayoría cruceristas procedentes del 'Britannia', espera la llegada de algún taxi que les permita desplazarse hasta un punto de la isla en el que disfrutar de su breve estancia en Ibiza.

Cuando llega un taxi, recoge rápidamente a los primeros usuarios de la fila. La escena se repite de manera sucesiva, mientras la cola continúa creciendo y se prolonga más allá de la parada, cuya cubierta apenas mitiga el impacto del implacable sol matutino.

El caos no es tan pronunciado en la parada de autobuses, situada junto a la de taxis. Una trabajadora del servicio de información de la empresa Alsa explica, durante uno de los pocos momentos en los que no atiende las dudas de los cruceristas, que el problema de la saturación se produce principalmente "cuando llegan varios cruceros al mismo tiempo o cuando se suma la llegada de algún [barco de ] Balearia". "Eso provoca que se colapsen los servicios de taxi y autobús", indica.

Trabajadora de información de Alsa: "La policía no suele venir"

La misma trabajadora también advierte de la existencia de "un problema de tráfico, ya que hay vehículos que estacionan en la parada de autobús o donde les da la gana, por todas partes, y eso genera descontrol". Además, explica que "la policía no suele venir": "Una vez les llamé y directamente, ni vinieron".

La cola en la parada de autobús continúa creciendo y una de las conductoras de Alsa debe iniciar el recorrido de inmediato. "Súbete si quieres y me dices, que me tengo que ir ya. Hacer el trayecto con cruceristas implica mucha paciencia", cuenta mientras uno de ellos ya le pregunta por el precio de los billetes.

Mientras el transporte marítimo absorbe sin dificultades la llegada de los cruceristas, en tierra firme las colas, la falta de vehículos y el tráfico evidencian la presión que genera la llegada simultánea de miles de visitantes durante unas pocas horas a la zona portuaria de es Botafoc.

Además, indica que el perfil de la clientela no ha experimentado cambios en los últimos tiempos: "Seguimos con el mismo tipo de cliente [los cruceristas], que escoge nuestro servicio y viene a la isla para disfrutar de ella durante unas pocas horas. En ese lapso de tiempo quiere hacer muchas cosas".

Según apunta Costa, en el caso del transporte marítimo, la llegada de este tipo de turistas no provoca una saturación del servicio: "Como ves, ahora mismo no hay gente esperando. Tenemos un barco y, detrás, otro. Con ello, disponemos de embarcaciones suficientes para trasladar a la gente".

Aniano Costa: "No tenemos saturación"

Costa explica que el número de embarcaciones que pone a disposición de los pasajeros varía en función de las circunstancias. Ante la llegada prevista de dos cruceros que atracarán en Botafoc de manera casi consecutiva, ha puesto en servicio cuatro embarcaciones: "Vamos a mover a trescientas personas y pico cada media hora. Por tanto, no tenemos saturación".

A pesar de ello, matiza: "Sí que es verdad que, cuando coinciden dos cruceros, hay un mayor volumen de gente al principio, pero después van saliendo y no se producen incidencias. Normalmente, entre las 14.30 y las 15.30 horas ya no suele quedar nadie por esta zona".

Costa, que lleva más de medio siglo vinculado al mar y es, además, nieto de Benjamín Costa Bailach, fundador de la histórica empresa Barcas de Talamanca, explica que la llegada de cruceristas no conlleva una saturación del tráfico marítimo, a diferencia de lo que sucede con quienes escogen la vía terrestre para desplazarse: "Aquí no tenemos ese problema. No es lo mismo que la carretera, donde hay cruces, rotondas o semáforos y el tráfico de vehículos es más constante. Eso sí, también tenemos que prever la cantidad de gente que va entrando y saliendo".

Costa afirma que las preguntas más frecuentes de los cruceristas están relacionadas con recomendaciones sobre la isla: "Nos dicen que buscan playas bonitas y les explicamos, por ejemplo, que para ir a Platges de Comte o Cala Bassa deben coger un taxi".

La zona donde se encuentra Costa, que se comunica por radio con un trabajador de una de las embarcaciones que zarpará en pocos minutos, no está tan saturada como el punto en el que se ubican las paradas de taxis y autobuses. A escasos metros, ambos servicios no dan abasto ante la multitud de cruceristas procedentes del 'Britannia', que poco a poco salen del interior de la estación marítima para salir a la calle en busca de algún medio de transporte terrestre que los dirija a algún otro punto de Ibiza.

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