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Hostelería en temporada

Temporada difícil para bares y restaurantes de Ibiza por el calor extremo y el menor gasto de los turistas

Miquel Tur, presidente de Restauración de Ibiza y Formentera, señala que el sector encadena tres temporadas marcadas por la irregularidad, mientras las altas temperaturas empujan a los clientes hacia los comedores interiores

Terrazas de bares y restaurantes en el casco histórico de Dalt Vila

Terrazas de bares y restaurantes en el casco histórico de Dalt Vila / Vicent Mari

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Carolina Avilar

Carolina Avilar

ibiza

La restauración de Ibiza afronta una temporada marcada por dos factores que condicionan su actividad: la reducción del gasto de los visitantes y unas olas de calor cada vez más intensas que restan atractivo a las terrazas, especialmente durante las horas centrales del día. El presidente del sector de Restauración de la Petita i Mitjana Empresa d'Eivissa i Formentera (Pimeef), Miquel Tur, señala que los establecimientos encadenan ya cerca de las últimas "tres temporadas" de ingresos irregulares debido al "encarecimiento general de las vacaciones y al cambio de comportamiento de los turistas".

A esta tendencia se suma este verano el calor extremo. Aunque los negocios instalan toldos, zonas de sombra y ventiladores evaporativos, Tur reconoce que, "cuando hay un calor excesivo, al turista no le apetece tanto estar en un espacio abierto. Ir a comer a un sitio tiene que ser una experiencia agradable y, aunque pongas los medios necesarios, hay días concretos en los que el calor es excesivo y hace que las comidas sean más incómodas".

El calor desplaza a los clientes al interior

La situación se nota principalmente durante los servicios del mediodía. Según explica Tur, las terrazas "pierden demanda" frente a los comedores con aire acondicionado, mientras que por la noche las temperaturas se suavizan y resulta más sencillo mantener la actividad exterior. "Con estas temperaturas los turistas prefieren un sitio con aire acondicionado antes que la terraza", señala.

Terrazas en Plaza del Parque a horas de la tarde

Terrazas en plaza del Parque por la tarde / Vicent Mari

No todos los visitantes, sin embargo, reaccionan de la misma manera. Tur indica que algunos turistas nórdicos continúan apostando por los espacios abiertos pese a las elevadas temperaturas. "Como en su país tienen que estar siempre dentro, vienen aquí y, pase lo que pase, quieren estar fuera", explica. En cambio, en el caso de los clientes españoles "suelen buscar espacios frescos cuando el calor es intenso". "En general, sobre todo nosotros, los españoles, si podemos estar al fresco, lo elegimos en la mayoría de los casos”, afirma.

Las altas temperaturas también afectan al personal. En este sentido, los establecimientos intentan distribuir las tareas para que los empleados permanezcan el menor tiempo posible en el exterior, además de reforzar las plantillas en determinados horarios, facilitar bebidas y garantizar zonas de sombra. "Intentas tener más personal en esos horarios para que la carga de trabajo sea más leve y regular al máximo la hidratación y las zonas de sombra, pero es incómodo para todos, trabajes o no trabajes. Este calor nos está crujiendo a todos", sostiene Tur.

El representante empresarial asegura que no tiene constancia de golpes de calor entre los trabajadores de sus establecimientos, aunque reconoce que la incomodidad es constante. "No es agradable. En el momento en el que sales al exterior sudas y no estás a gusto térmicamente. Esa incomodidad tratamos de reducirla al máximo, en la medida de lo posible", señala.

Para ello, algunos negocios han comprado ventiladores evaporativos y han reorganizado las terrazas. Asimismo, Tur considera que los restaurantes deberán adaptarse a unas olas de calor que son cada vez más frecuentes y prolongadas. "Ya no es calor, es este bochorno intenso. Nos tendremos que adaptar y probablemente, en los meses centrales del verano, los espacios interiores de los establecimientos tendrán que estar cada vez más habilitados", afirma.

Terrazas del Carrer Bisbe Torres Mayans, en plena subida al castillo de Dalt Vila

Terrazas del Carrer Bisbe Torres Mayans, en la Marina / Vicent Mari

Menos días de vacaciones y menor gasto gastronómico

Al margen de las temperaturas, Tur describe la actual temporada turística como "muy irregular", una tendencia que, según señala, "no comienza este verano, sino que se arrastra desde hace aproximadamente tres años". "No es una cuestión solo de bares y restaurantes, sino que se debe a la evolución del modelo turístico y al tipo de turista que estamos recibiendo", explica y afirma:"El encarecimiento de los vuelos, los alojamientos y el resto de los gastos asociados al viaje provoca que los visitantes reduzcan la duración de sus vacaciones. Además, llegan a la isla con un presupuesto más ajustado y concentrado en una o dos actividades concretas".

En la misma línea, asegura que la restauración es uno de los primeros gastos que los turistas recortan, ya que el transporte y el alojamiento son costes imprescindibles y "fijos", mientras que comer en un restaurante se considera algo "opcional". "Un cliente que antes venía a la isla y comía o salía cuatro veces, ahora lo hace dos. Reduce su gasto en gastronomía para que el viaje le salga más a cuenta", afirma.

Así, una parte de los visitantes alterna las comidas en "restaurantes con compras en supermercados o lugares de comida para llevar". Este cambio de hábitos se traduce en una actividad difícil de prever. Tur explica que los establecimientos pueden pasar de jornadas con una elevada carga de trabajo a días con una afluencia muy reducida. "Tienes días de mucho trabajo, pero después tienes días en los que estás mirando las musarañas. Eso lo complica, porque no tienes unos ingresos fiables", afirma.

La situación afecta especialmente a los negocios que dependen casi por completo del visitante. Además, los restaurantes también afrontan un incremento de sus costes de funcionamiento, que los obliga a revisar sus tarifas. "Hemos tenido que subir los precios porque nuestros costes se han disparado por un montón de cosas. Tienes que repercutirlo en el precio para mantener el margen, incluso repercutiendo menos de lo que deberías, porque no te queda otra”, explica.

Por tanto, el sector se mueve entre el encarecimiento de sus gastos, un turista que permanece menos días y consume menos en gastronomía y unas temperaturas extremas que reducen el uso de las terrazas. "Se nota que hay un cambio de comportamiento", concluye Tur.

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