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Memoria histórica

La fosa pendiente de Formentera: encontrar a Pep de na Damiana y la sepultura del “soldado de tierra” no identificado

El Govern balear ha publicado informes que sugieren la posible fosa de Josep Tur Planells en el antiguo cementerio de Sant Francesc, basado en testimonios históricos

La fosa del cementerio de Sant Francesc Xavier de Formentera.

La fosa del cementerio de Sant Francesc Xavier de Formentera. / Caib

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Marta Torres Molina

Marta Torres Molina

Ibiza

El Cementeri Vell de Sant Francesc, en Formentera, vuelve a aparecer como uno de los espacios clave de la memoria democrática en las Pitiusas. El estudio elaborado dentro del IV Pla de Fosses del Govern balear concluye que, aunque no existe una prueba documental directa que confirme el enterramiento de Josep Tur Planells, conocido como Pep de na Damiana, en este recinto, sí hay suficientes indicios históricos para orientar una posible intervención arqueológica en áreas concretas del antiguo cementerio.

El Govern de les Illes Balears ha publicado los estudios del IV Pla de Fosses, una colección de veinte trabajos de investigación sobre la Guerra Civil, las fosas y la historia contemporánea de las islas. Entre ellos se incluye el informe dedicado a la posible fosa de Sant Llorenç de Balàfia, en Ibiza, y a tres enclaves de Formentera: es Pujols, la subida a la Mola y el cementerio viejo de Sant Francesc. Todos estos estudios los ha aprobado la Comissió Tècnica de Desapareguts i Fosses y ya están disponibles en la web de memoria democrática del Govern. Un volumen que firma Pablo Galera Pérez, coordinado por Jaume Claret Miranda y ejecutado por UTE Aranzadi Atics. El objetivo de estos estudios es revisar el contexto histórico, completar el censo de víctimas vinculadas a cada lugar y valorar la viabilidad de futuras intervenciones arqueológicas.

La posible fosa del cementerio viejo de Sant Francesc se vincula a una única víctima: Josep Tur Planells, Pep de na Damiana. La referencia principal procede de 'Records negres, las glosses escritas por Joan Ferrer Marí', conocido como Joan de sa Punta, una de las fuentes memoriales más importantes sobre la represión en Formentera. Según esa narración, Josep Tur fue detenido por un grupo de falangistas en el puerto de la Savina y conducido al cementerio viejo de Sant Francesc, donde fue asesinado y enterrado.

Ensañamiento de los ejecutores

El relato añade un elemento especialmente duro: la víctima habría opuesto resistencia al ser obligada a entrar en el cementerio, lo que provocó el ensañamiento de sus ejecutores. La narración habla de vejaciones y torturas antes de su muerte. La historiografía posterior, especialmente los trabajos de José Miguel L. Romero y Santiago Colomar, recogió esa versión y situó el asesinato en el contexto de la represión ejercida en Formentera durante la Guerra Civil.

Josep Tur Planells nació en Formentera el 31 de julio de 1905. Era hijo de José Tur Cardona y María Planells Ribas. Según el acta de defunción consultada en el Registro Civil de Formentera, vivía en la casa de Ca na Damiana, era agricultor y estaba casado con Mercedes Marí Ferrer, de 21 años. El matrimonio no tuvo descendencia. El registro de su muerte se realizó el 6 de febrero de 1939, casi dos años después del asesinato, fechado oficialmente el 25 de febrero de 1937.

El documento registral utiliza una fórmula característica de la época: “Accidente de guerra en la actual contienda”. También indica que se ignoraba el lugar donde había recibido sepultura. Ese dato contrasta con la memoria oral y con la narración de Joan de sa Punta, que sitúan el crimen y la fosa en el cementerio viejo de Sant Francesc. El informe subraya precisamente esa tensión entre documento y testimonio: no hay una prueba administrativa que localice la sepultura, pero sí una tradición memorial consistente que vincula el lugar con la muerte de Pep de na Damiana.

El estudio completa además el perfil biográfico de la víctima mediante el censo electoral de Formentera de 1934. En ese documento aparece José Tur Planells, aunque con algunas discrepancias respecto al acta de defunción. El censo le atribuye 27 años y lo registra como marinero, mientras que el acta de defunción lo identifica como agricultor. Los investigadores consideran que estas diferencias pueden explicarse por las imprecisiones habituales en este tipo de registros. En la misma vivienda figuran su hermano Mariano Tur Planells y su madre, María Planells Ribas.

El lugar donde se busca a Josep Tur Planells no es un espacio cualquiera. El cementerio forma parte del entorno de protección del conjunto histórico de la iglesia de Sant Francesc, declarado Bien de Interés Cultural en 2010. El recinto está incluido en el Catálogo del Patrimonio Cultural de Formentera y cuenta con el máximo grado de protección. Su origen se remonta al siglo XVIII y estuvo en uso hasta 1940, cuando fue inaugurado el cementerio nuevo de Sant Francesc. Esa fecha es importante para la investigación. Si Josep Tur fue enterrado allí en febrero de 1937, el cementerio siguió funcionando solo unos tres años más. El informe considera que este corto periodo de uso posterior reduce las posibilidades de que la fosa hubiera sido alterada por las dinámicas habituales de reutilización de espacios funerarios. Dicho de otro modo: si la fosa existió y no fue removida por alguna actuación concreta, podría conservarse todavía en posición primaria.

Inicio de las excavaciones del V Plan de Fosas en Formentera

Inicio de las excavaciones del V Plan de Fosas en Formentera / CAIB

El estudio se apoya en la investigación histórica realizada años atrás por Antoni Ferrer Abárzuza sobre el cementerio viejo. Ese trabajo permite conocer la evolución del recinto desde sus orígenes hasta su clausura. Según el informe del IV Pla de Fosses, las reformas que modificaron la fisonomía del cementerio se produjeron antes de 1937, por lo que no habrían afectado a una posible fosa abierta ese año. Aun así, los investigadores no descartan alteraciones derivadas del propio uso funerario del recinto hasta 1940.

Uno de los retos principales es determinar dónde pudo abrirse la fosa. No existe ninguna referencia precisa. El informe recurre entonces a patrones observados en otros cementerios donde se han localizado enterramientos clandestinos o no normativos. En general, este tipo de inhumaciones tienden a situarse en zonas periféricas, alejadas de los espacios centrales o simbólicamente más visibles. Por eso, los investigadores consideran poco probable que la fosa estuviera en el área central del cementerio y apuntan hacia sectores perimetrales.

Atención concentrada en el flanco sur

La atención se concentra especialmente en el flanco sur y suroeste del recinto. Esa zona corresponde a una ampliación realizada a finales del siglo XIX y estaba vinculada a usos funerarios menos centrales. En el ángulo sureste existía además un espacio diferenciado destinado a cementerio civil y osario. Esta área, por su carácter separado del resto del recinto, adquiere especial interés para una eventual intervención.

Hay otro indicio significativo: durante trabajos anteriores de limpieza y estudio del cementerio se localizó en superficie una vaina de proyectil de calibre 7x57 milímetros, munición utilizada en el fusil Mauser, reglamentario en el ejército español desde finales del siglo XIX hasta poco después de la Guerra Civil. El informe advierte de que la vaina apareció en superficie y podría estar descontextualizada, pero considera que su presencia en el área del cementerio civil obliga a tener en cuenta ese sector.

El estudio también incorpora otro dato documental relevante. En junio de 1939 fue localizado en aguas de Formentera un cadáver no identificado, descrito en el acta de defunción como un “soldado de tierra” de entre 25 y 30 años. El documento indicaba una “muerte violenta” y señalaba que fue enterrado en el cementerio de Sant Francesc, “junto a la pared sur, a 6,30 metros de la esquina suroeste”. Para los investigadores, esa inhumación demuestra que en fechas cercanas a 1937 el flanco sur del cementerio fue utilizado para enterramientos vinculados a muertes violentas o no ordinarias.

Interior del Cementeri Vell de Sant Francesc.

Interior del Cementeri Vell de Sant Francesc. / Pablo Galera

Con todos estos elementos, el informe no afirma que se conozca el punto exacto de la fosa de Josep Tur Planells, pero sí propone una estrategia razonada. En caso de plantearse una intervención arqueológica, considera prioritario sondear la franja suroeste del recinto, correspondiente al espacio funerario habilitado tras la ampliación de finales del siglo XIX. También propone estudiar el depósito del ángulo sureste, donde se localiza el área reservada al cementerio civil.

La investigación señala además que una eventual intervención podría localizar no solo la fosa de Pep de na Damiana, sino también la sepultura del “soldado de tierra” no identificado enterrado en 1939. En ambos casos, el informe considera que el marco de las políticas de memoria democrática permitiría abordar esos trabajos.

A diferencia de otros enclaves de Formentera analizados en el mismo estudio, como es Pujols o la subida a la Mola, el Cementeri Vell de Sant Francesc presenta mejores condiciones para una intervención futura. No porque la ubicación sea segura, sino porque el recinto está relativamente delimitado, su evolución histórica está bien documentada y existen indicios que permiten reducir el área de búsqueda. La fosa de Josep Tur Planells sigue sin aparecer, pero el informe traza por primera vez una hoja de ruta arqueológica concreta para intentar encontrarla.

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