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Medio ambiente

El eterno problema de los vertidos fecales en la bahía de Portmany

Un nuevo vertido obliga a cerrar las playas de es Pinet y Punta Xinxó en Cala de Bou y reabre el debate acerca de las redes de saneamiento

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Jerónimo Marín Palacios

Jerónimo Marín Palacios

Cala de Bou

Como cada año, el abejaruco visita las Pitiusas en su ruta migratoria, los turistas llegan en masa para bañarse en las aguas turquesas de las islas y Cala de Bou sufre un nuevo vertido de aguas fecales que obliga a cerrar al baño dos playas del litoral: es Pinet y Platja d'en Xinxó. Este ciclo, ya inmortalizado en la cultura popular, se ha vuelto tan previsible como molesto. Residentes, turistas, comerciantes y asociaciones ecologistas han vuelto a poner el grito en el cielo por esta situación que, lejos de ser excepcional, vuelve cada verano con regularidad. Tras más de una década sufriendo la misma situación, muchos actores sociales se han pronunciado, pero las cosas siguen exactamente igual.

Causas de los vertidos

Las razones por las que se vierte materia fecal a la costa son diversos. Por un lado, durante episodios de lluvias intensas, el alcantarillado absorbe demasiada agua y termina rebosando. Al contrario que en otras localidades, en Cala de Bou el alcantarillado no divide las aguas fecales de las pluviales, por lo que un gran caudal de agua podría desbordarlas y terminar vertiendo residuos fecales a las aguas turquesas de la costa josepina. Además, las tuberías pasan muy cerca de la playa, una distribución que hoy en día sería impensable.

Imagen de los vertidos fecales de la playa de es Pinet

Imagen de los vertidos fecales de la playa de es Pinet / Jerónimo Marín

Otro de los motivos es el estado deficiente de las depuradoras. Según Léa Leuzinger, coordinadora de la asociación Salvem sa Badia, las depuradoras de Ibiza tienen capacidad para depurar el agua de 70.000 personas. "Estamos usando la depuradora siempre al límite de su capacidad, sin parar, y a veces nos pasamos", aporta Leuzinger. "Cuando hay algún problema en la red, alivian por esas tuberías, que son como emisarios pero más cortitos. Alivian el agua sin depurar directamente al mar", advierte. "Eso no está permitido durante la temporada seca. Sin embargo, se ha hecho tres veces desde el mes de mayo".

El tercer motivo por el que se pueden producir estos vertidos es por la acumulación de toallitas higiénicas en la red. Algunas marcas de toallitas informan en el empaquetado que son aptas para desecharlas en el retrete, aunque en la práctica también producen atascos. En ocasiones anteriores, los Ayuntamientos han detectado vertidos al medio natural y han sacado un gran tapón de toallitas higiénicas que atascaba la red. En este punto, la concienciación ciudadana es fundamental.

Imagen de los trabajos de drenaje de las aguas fecales

Imagen de los trabajos de drenaje de las aguas fecales / Jerónimo Marín Palacios

El cuarto motivo, que es por el cual se ha producido este último vertido, es la rotura de las tuberías de fibrocemento de la red de saneamiento. Estas tuberías son antiguas y sufren perforaciones frecuentes, lo que produce los vertidos. Así lo confirma el Ayuntamiento de Sant Josep, que estima que los trabajos de reparación se alargarán hasta una semana, ya que es preciso instalar 75 metros de tuberías para sustituir la que se ha roto. Aunque desde el Consistorio informan de que los vertidos han finalizado, de momento, avisan que la playa permanecerá cerrada al baño hasta que las analíticas del agua "arrojen resultados favorables y se garantice que no existe ningún riesgo para los bañistas", aseguran.

La solución

En 2017 nace el 'Proyecto de ordenación de la costa de la Bahía de Portmany', un ambicioso plan que buscaba transformar por completo la infraestructura de la zona, desde Cala Gració hasta Port des Torrent. Tal y como se describe en la web de transparencia, la actuación "permitirá erradicar los vertidos incontrolados al mar y dará la oportunidad de recuperarse a los frágiles ecosistemas marinos y litorales de esta importante área". El proyecto nace con un presupuesto de 20 millones de euros y cinco años de ejecución a partir de su adjudicación. En junio de 2022, tras varias alianzas entre administraciones competentes y empresas, se comienza a redactar el proyecto de ejecución. A partir de ese momento, no hay más información acerca del proyecto.

Los vecinos

"Yo voy siempre a bañarme ahí porque es la que más cerca queda de mi casa", expresa Elena, una vecina de la zona, que no conoce la situación. "Me parece una barbaridad que se puedan producir vertidos fecales en una playa en pleno julio sin que haya control", apunta. "¿Sabes cómo me afecta? Que ya me planteo no ir nunca más a esa playa, por las dudas", expresa esta vecina. "Aunque estuviera abierta al baño, la descarto, y mucha gente la descartará. Los que vivimos aquí ya nos hemos quedado sin playa", sentencia.

Cartel que señaliza el cierre de la playa de es Pinet

Cartel que señaliza el cierre de la playa de es Pinet / Toni Escobar / Toni Escobar

Los comercios

"Los turistas notan el olor, y eso afecta", expresa un comerciante . "El hecho de que la playa esté cerrada al baño afecta a la imagen del sector: te hospedas aquí, pero no te puedes bañar", añade. Un trabajador de un restaurante próximo indica que las alcantarillas de la avenida Sant Agustí no rebosan con tanta frecuencia, como sí sucede con las que están más cerca de la playa. "La alcantarilla de abajo se desborda cuando llueve mucho. La fuerza del agua hace que no dé abasto y rebose", expresa.

Los turistas

Alrededor de las 10 de la mañana, la playa des Pinet está vacía a excepción de un padre y una madre que miran cómo su hija de unos cinco años chapotea alegremente en el agua. En la arena, una serie de carteles advierten de que el baño está prohibido. Alguien se aproxima a ellos para hacerles saber la situación. Mientras tanto, en el otro extremo de la playa, dos turistas británicos se aventuran, cerveza en mano, a meterse en el agua hasta la cintura. Otra persona se aproxima para decirles que el baño está prohibido por vertidos fecales. La cara de los británicos es una mezcla de asco y estupefacción.

Bañistas en la playa de es Pinet, cerrada al baño por vertidos fecales

Bañistas en la playa de es Pinet, cerrada al baño por vertidos fecales / Toni Escobar / Toni Escobar

Tres turistas españolas se sientan en la arena y se les informa del cierre de la playa. Las turistas no dan crédito a la situación. "Nos alojamos en esta playa, ¿y no podemos bañarnos? Me parece un poco fuerte", expresa una de ellas con indignación. "Nosotras somos de la costa alicantina, allí también tenemos nuestros problemas. Pero no esperábamos encontrarnos vertidos fecales en Ibiza, la verdad, con el dinero que cuesta venir aquí de vacaciones", agrega.

Una familia de franceses se aproxima a preguntar el motivo del cierre de la playa. La hija, de unos ocho años, no puede disimular la repugnancia que le produce la revelación. Alguien les informa de que, más allá, hay otras playas que están abiertas al baño. Los turistas vuelven a mirar al litoral, ahora con desconfianza, y prosiguen el paseo. El anuncio del vertido de aguas fecales crea una imagen nefasta para los turistas, una imagen más difícil de eliminar que el vertido.

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